Incendios: una vez más
El reciente incendio en Los Gallardos (Almería) vuelve a traer al debate público si hacemos bien o mal las cosas en materia de prevención y extinción de incendios forestales, discusión sobre la que cada año, al final del verano, solemos tener un veredicto claro de que hay que mejorar en prevención y en recursos para la extinción.
Lo que al final del verano parece claro, va diluyéndose con el paso del invierno y llegamos al siguiente estío con las mismas dudas de siempre y una falta de inversión en política forestal y en política de incendios, que vuelve a lastrar nuestra respuesta.
Conviene siempre recordar que la competencia en prevenir y combatir los incendios forestales es exclusiva de las Comunidades Autónomas. Es, por lo tanto, la administración regional la responsable políticamente. Se trata de una responsabilidad sobre las decisiones en materia de recursos, inversiones, tareas de prevención y demás cuestiones que sí están en el ámbito de la política.
Y aquí hay muchas diferencias.
No es lo mismo, por ejemplo, contar con un sistema público, sin ánimo de lucro, con profesionales formados y capacitados, con contrato fijo durante todo el año y realizando tareas de prevención durante el invierno, que externalizar el servicio, con empresas privadas, recortando en prevención y priorizando el beneficio sobre el servicio público.
Así, alguna de las actuaciones de las que más orgulloso me siento de mi etapa de consejero de Medio Ambiente de Castilla-La Mancha, entre 2015 y 2019, tienen que ver con la apuesta por la profesionalización y potenciación del servicio público en la política de incendios. Aumentamos, de 9 a 12 meses, la duración de los contratos de todos los trabajadores del servicio de incendios, lo que permitió incrementar exponencialmente la superficie sobre la que se trabaja; y se estableció una nueva estructura para la gestión y coordinación de los incendios forestales, liderada por ingenieros de montes especializados -que son los que deben tomar las decisiones-, y aumentamos y protegimos al cuerpo de agentes medioambientales, clave en la prevención y extinción de incendios forestales.
Que haya más trabajadores, que la toma de decisiones en la extinción sea técnica -y que no haya injerencias políticas-, o que se realice más prevención, no evita que haya incendios -va a seguir habiéndolos-, pero si contribuye a que sus efectos sean menos dramáticos.
Y ahora que el incendio de Los Gallardos se encuentra ya bajo control, y se apagan los rescoldos, es momento de agradecer el trabajo de los bomberos forestales, militares de la UME, agentes medioambientales, personal de protección civil, sanitarios y cuerpos de seguridad, que, en ocasiones en situaciones de mucha dificultad, sacan adelante su trabajo y cuidan de nuestro medio ambiente y de nosotros.