Toda Castilla-La Mancha sigue respirando ozono malo, sobre todo en Guadalajara, norte de Toledo y Puertollano
Era de esperar tras casi cuatro meses de temperaturas por encima de lo habitual. Esta circunstancia, unida a los niveles de contaminación habituales en determinadas zonas de Castilla-La Mancha, han hecho que los datos hayan empeorado. En esta comunidad autónoma, el ozono troposférico, el gas contaminante que se encuentra en la capa más baja de la atmósfera (la troposfera), está disparado. No en vano, es conocido como el ozono ‘malo’. Y lo respiramos de manera continua.
Lo ha vuelto a hacer público Ecologistas en Acción en su informe anual, donde alerta de su impacto en toda España sobre la salud pública y el medio ambiente durante la primavera y el verano de 2026.
El documento señala que prácticamente toda la población española respiró aire contaminado que superó las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), impulsado por temperaturas extremas y prolongadas olas de calor asociadas al cambio climático.
Asimismo, el estudio denuncia la “inacción” de las administraciones autonómicas y estatales para cumplir con los límites legales, la falta de funcionamiento regular de las herramientas de información oficial y la ausencia generalizada de Planes de Mejora de la Calidad del Aire. Por ello exige una reducción estructural del tráfico y de las emisiones industriales para frenar este “grave problema de salud pública que causa miles de muertes anuales en el país”.
Más de 600.000 habitantes por encima de los valores legales
¿Cuál es la situación en Castilla-La Mancha? Durante este año, la contaminación por ozono malo afectó a la totalidad del territorio, registrando en casi todas sus estaciones superaciones de los mencionados umbrales de la OMS.
Así, toda la ciudadanía castellanomanchega, más de dos millones de personas, respiró un aire perjudicial. Y casi la mitad, un 47% de la población, se vio expuesta a niveles superiores al nuevo objetivo legal aprobado por la Unión Europea para 2030: un millón de personas de Guadalajara, el oeste de Castilla-La Mancha, norte de Toledo y Puertollano, en Ciudad Real. De hecho, unos 621.000 habitantes (el 29% regional, ubicados en la zona norte de la provincia Toledo) sufrieron concentraciones por encima del valor objetivo legal actualmente vigente.
El informe detalla que un total de 11 estaciones superaron la media permitida de 25 días al año de mala calidad de aire en el trienio de 2024 a 2026. En el norte de Toledo, Ecologistas en Acción sitúa a Añover de Tajo, Illescas, Villaluenga de la Sagra y Toledo ciudad. En la comarca de Puertollano, ubica a esta última ciudad junto con Argamasilla de Calatrava y Mestanza. Y en el oeste de Castilla-La Mancha, a San Pablo de los Montes.
En total, se han contabilizado 43 superaciones del umbral de información a la población. Además, en la comarca de Puertollano se sobrepasó en cinco ocasiones el umbral de alerta, marcando en dos de sus estaciones el récord estatal de concentración horaria de ozono en 2026, con 275 µg/m³ (microgramo por metro cúbico).
Según el informe, la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) atribuye a Castilla-La Mancha hasta 490 muertes anuales a la exposición al ozono. Esto supone una tasa de 23 muertes por 100.000 habitantes, mientras que en el verano de 2026 el sistema MoMo (Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria) identificó 187 muertes por calor, agravadas por la presencia de ozono.
Resulta también muy llamativa la comparativa de Castilla-La Mancha con la Comunidad de Madrid, por ser limítrofe en las áreas críticas de contaminación de Guadalajara y Toledo. De hecho, el informe destaca una “estrecha interconexión” geográfica por el transporte de contaminantes.
Concretamente, detalla que el intenso tráfico e industria de Madrid generan un “penacho de contaminación” que los vientos desplazan hacia el suroeste, canalizándose por el valle del río Tajo hacia el norte de Toledo, Talavera de la Reina e incluso San Pablo de los Montes. De igual forma, las emisiones del aeropuerto de Madrid-Barajas se extienden por el Corredor del Henares hasta Guadalajara.
Pero, pese a ese efecto ‘contagio’, la situación en ambas regiones es muy diferente. Mientras que la Comunidad de Madrid experimentó un empeoramiento severo de ozono malo con un incremento del 43% en las superaciones del valor objetivo respecto al periodo 2012-2019, en el caso de Castilla-La Mancha ha habido un descenso global del 13% en esa misma variable, aunque con picos de “alta gravedad” localizada.
¿Qué sucede en Puertollano?
En cuanto a Puertollano, el informe detalla el origen industrial del ozono malo: la masa de aire contaminado se origina por las emisiones combinadas de óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles procedentes de su complejo industrial (refinería de petróleo, planta petroquímica, fábrica de fertilizantes y centrales termoeléctricas).
Según indica, los episodios agudos obedecen a un patrón característico en el que las emisiones nocturnas atrapadas en capas estables de la atmósfera se mezclan bruscamente al salir el sol, provocando que coincidan picos elevados de ozono con dióxido de azufre.
En su informe, Ecologistas en Acción incide en que el ozono troposférico es un potente agente oxidante que, debido a su elevada reactividad química, resulta “fuertemente nocivo” para la salud humana. Sus efectos se manifiestan tanto en exposiciones agudas de corta duración como en la exposición continuada a lo largo del tiempo.
Entre los efectos a corto plazo, destaca las irritaciones respiratorias y oculares, la pérdida de capacidad pulmonar y la agravación de las crisis de asma y alergias respiratorias; y a largo plazo, afecta de manera permanente al desarrollo pulmonar durante las etapas de crecimiento infantil, induce nacimientos prematuros y provoca alteraciones cognitivas similares al Alzhéimer, al tiempo que agrava dolencias como la diabetes, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) y el riesgo de infarto cardiovascular.
Con las cifras de este nuevo informe, Ecologistas en Acción apunta directamente al Gobierno castellanomanchego, por no aprobar los planes formales de mejora de la calidad del aire preceptivos por ley, ni un “plan de acción a corto plazo” para controlar los picos de Puertollano y su comarca.