La polilla invasora que arrasa con los arbustos de boj en Catalunya: “El sotobosque es su bufé libre”
La polilla del boj avanza sin tregua por España. En Catalunya, uno de los primeros territorios donde fue detectada, en 2014, ya ha arrasado 214.000 hectáreas de este arbusto. Y no da señales de detenerse: una investigación de AlertaForestal, cuyos resultados ha podido consultar elDiario.es, constata que la plaga sigue extendiéndose y golpea cada vez a más comarcas.
Los últimos datos oficiales disponibles, de los Agentes Rurales de la Generalitat, advertían de que había llegado a 26 comarcas, donde había arasado con el 40% de la superficie del boj. Pero el proyecto de ciencia ciudadana AlertaForestal, coordinado por el grupo de investigación ecológica CREAF, lo ha detectado en unas cuantas más. Entre ellas, la Noguera, en el prepirineo, o el Montsià y la Terra Alta, en las Terres de l’Ebre.
“A escala de bosque, a diferencia de los jardines y otros espacios privados, ahora mismo es imposible hablar de erradicación o de control real, no es factible”, reconoce Mireia Banqué, coordinadora de AlertaForestal e investigadora de CREAF. “El sotobosque catalán tiene mucho boj, con lo que es su bufé, porque además no tiene demasiados depredadores”, añade esta científica.
La polilla del boj, una mariposa nocturna de color blanco con rayas marrones, se detectó por primera vez en España en 2014. En Catalunya dieron la voz de alerta unos vecinos de Besalú, una localidad de Girona, por donde inició su expansión.
Originaria de Asia, todo apunta a que esta especie invasora entró a Europa debido a la comercialización de arbustos de boj ornamentales, puesto que se detectó por primera vez en 2007 cerca de un nodo de transporte fluvial en Alemania.
Durante su fase de oruga, se alimenta de las hojas del boj e incluso llega a roer los troncos, provocando a menudo la muerte de la planta. “Se come todas sus hijas y le impide hacer la fotosíntesis, con lo que el boj no tiene capacidad para rebrotar”, dice Banqué.
Además de Catalunya, la polilla del boj se ha expandido por numerosas comunidades autónomas en la última década. Primero en Galicia, después en Cantabria, y ahora amenaza estos arbustos ya en Asturias, País Vasco, Aragón, la Comunidad Valenciana o Navarra. En esta última, las autoridades alertaron este verano de una “explosión” de esta plaga de polillas.
A la incapacidad del boj para sobreponerse a los ataques de estas orugas, tampoco ayudan las sequías y las olas de calor, cada vez más frecuentes. Pero los investigadores apuntan al mismo tiempo que las elevadas temperaturas pueden ralentizar sus avances.
“Cuanto más extremas son las temperaturas, y cuanto más continental es el clima, más le cuesta, o menos agresiva se muestra”, constata Banqué. Los investigadores esperan también que con el tiempo aparezcan depredadores y acaben equilibrando su presencia en el medio. Por ahora hay algunos pájaros que se las comen, como el carbonero, pero no tiene parásitos que ataquen sus huevos.