Navarra sufre una “explosión” de polilla del boj, especie invasora y “muy dañina” con el medio natural

Con la llegada del verano varias localidades navarras han sufrido en los últimos días una “explosión” de la polilla del boj, especie invasora “muy dañina” con el medio natural, sobre todo en su fase de oruga, aunque inocua para las personas. Recibe su nombre del arbusto del que se alimenta. Pamplona, Aibar/Oibar, Leache/Leatxe, Bigüezal, Romanzado o Ezprogui son algunas de las localidades de la comunidad foral en las que se ha registrado la invasión de esta especie.

La polilla del boj, especialmente por las noches, vuela en grupos tan grandes que a veces parece simular una nevada y que, en ocasiones, resulta muy molesta. Durante las últimas semanas, muchas personas, y personal técnico de Guarderío de Medio Ambiente y de la empresa pública Orekan avisan de un fenómeno que tiene presencia en toda Navarra, especialmente en la comarca de Pamplona en lugares como Berriozar, Ansoáin/Antsoain, Villava/Atarrabia o Huarte/Uharte, pero también en zonas de la Navarra media, Prepirineo y Pirineo.

“Es difícil calcular la superficie de boj en la comunidad foral”, señalan desde el Gobierno, porque los bojes, que son muy resistentes a sequía, aparecen como sotobosque o en los bordes, en matorrales siempre mezclados. También ocupan muchos terrenos degradados, acompañando a otras especies.

El uso del boj como seto, hace que la polilla sea también muy frecuente en jardines particulares en zonas fuertemente humanizadas. En realidad, lo que afecta a la planta es la oruga, que se alimenta de las hojas, aunque a veces llega a afectar incluso a las partes leñosas del arbusto, lo que pone en riesgo la supervivencia del boj. La polilla (Cydalima perspectalis) únicamente se encarga de garantizar la reproducción de la especie con la puesta de huevos.

12 años de polilla del boj en Navarra

La explosión poblacional de este año podría ser claramente superior a las de campañas anteriores, incluso a la de 2019, el año que la polilla causó cierta alarma en poblaciones de la cuenca de Pamplona y valle de Esteribar, arrasando con bojedales y con abundantes vuelos nocturnos. En todo caso, según quienes la estudian, es una dinámica normal en el desarrollo y ciclo de evolución de la Cydalima perspectalis, una exótica invasora que llegó a Navarra en 2015.

Además de recordar que polilla y oruga no son nocivas para la salud humana, el personal especializado recuerda que la abundancia de mariposas adultas no tiene no que ver necesariamente con la dimensión de los daños reales en el medio natural. Eso sí, su tendencia a volar de noche obliga a adoptar medidas sencillas como evitar abrir ventanas con luces encendidas, reducir la iluminación exterior, instalar mosquiteras o mantener persianas y cortinas cerradas durante la noche, compatibilizando el refresco de las casas.

Esta especie procedente de Asia se citó por primera vez en 2007 en el suroeste de Alemania y Países Bajos y, desde allí, se ha extendido por hasta 38 países europeos. Los modelos climáticos predicen aún una mayor expansión ya que con el cambio climático podría ser capaz de establecerse a mayores altitudes en la región alpina y en áreas más cálidas de la región boreal. Al parecer, esta especie se propagó a través del cultivo en vivero y, al no tener predador local y poder volar hasta 30 kilómetros en línea recta, se extendió rápidamente.

Detectar, comprender y combatir

Aunque en la actualidad no existe un método eficaz para el control o erradicación de la polilla del boj en el medio natural, en los últimos años se han intensificado los esfuerzos para frenarla y se están dando pasos firmes para comprender mejor su comportamiento y sentar las bases de futuras estrategias de control más eficaces. 

Además, se han realizado colaboraciones con la Universidad Pública de Navarra (UPNA), de investigación básica y aplicada, con varios ensayos y estudios desarrollados en los últimos años. Por otro lado, dentro del proyecto Sana Silva, Navarra participa de un sistema de intercambio de conocimiento con otros expertos e investigadores europeos en sanidad forestal y esta participación en iniciativas internacionales ha permitido crear una red de especialistas en todo el ámbito pirenaico.

Recientemente, investigadores europeos han encontrado un parasitoide con capacidad de control biológico sobre la plaga. 

Para hacer frente a la expansión de la plaga, Navarra mantiene un sistema de seguimiento basado tanto en trampas de feromonas, como en la inspección directa de los bojedales. Por tercer año en este dispositivo participan una red de voluntariado forestal activa desde 2023 que, en esta campaña, aglutina a 75 personas que están monitorizando el vuelo de la plaga mediante trampas colocadas en bojedales y están dando aviso de los daños en las zonas que revisan. Su colaboración con el equipo de Sanidad Forestal de Orekan y Guarderío de Medio Ambiente/Basozainak es una herramienta clave para detectar con rapidez cambios en la evolución de la plaga, pero también para mejorar el conocimiento sobre su comportamiento (etología).

Mientras los avances científicos encuentran métodos eficaces, Medio Ambiente, a través de Orekan, está impulsando distintas líneas de trabajo orientadas a mejorar la resiliencia de los ecosistemas como reforzando el control biológico mediante la colocación de cajas nido para aves insectívoras y refugios para murciélagos, depredadores naturales de la polilla y otras plagas.