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El Ayuntamiento de Madrid se dejó más de tres millones de euros en gastos directos por la visita del Papa

El papa León XIV y el alcalde José Luis Martínez-Almeida durante la visita del Santo Padre a Madrid.

Guillermo Hormigo

Madrid —
9 de agosto de 2026 22:04 h

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La partida extraordinaria del Ayuntamiento de Madrid para la visita a la capital del papa León XIV, entre los pasados 6 y 9 de junio, superó los tres millones de euros solo en gastos directos. La inversión municipal alcanzó en concreto los 3.075.000 euros, que ascienden a 3.225.000 al añadir el IVA. Así lo detalla la respuesta del Ejecutivo de José Luis Martínez-Almeida a una petición de información al respecto, a la que ha tenido acceso este periódico y de la que informa en primicia.

Más de la mitad de ese dinero, en concreto 1,55 millones sin sumar impuestos, se corresponden con la gratuidad de los buses de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) del 3 al 9 de junio. La medida, que buscaba descongestionar el tráfico (una de las grandes preocupaciones de Cibeles para el acontecimiento), se aplica habitualmente en períodos como la vuelta de vacaciones de verano, las de Navidad o el Black Friday. Sin embargo, no suele durar tantos días seguidos, de ahí que haya comprometido una cantidad así de alta en esta ocasión. 1.727.095 viajeros usaron los buses urbanos durante esas jornadas, según recoge la documentación a la que ha tenido acceso Somos Madrid.

De hecho, otro de los principales desembolsos se dirigió a establecer el coste cero de Bicimad durante las mismas fechas, algo mucho menos usual. En este caso, se trata de más de 262.000 euros, IVA excluido. Tanto en Bicimad como en los buses, la contestación remitida por el Consistorio indica que los “ingresos dejados de percibir son a cubrir por el Ayuntamiento”. La EMT destinó asimismo más de 100.000 euros a otras tres partidas: el suministro, transporte y recogida de vallas extraordinarias; la producción y fijación de cartelería o banderas en 30 autobuses y la entrega de banderines de mano. Estos dos últimos gastos, de corte más simbólico, superan los 71.000 dejando el IVA al margen.

La siguiente partida en importancia fue la publicidad institucional: el diseño, producción y difusión de la campaña por parte de la Dirección General de Comunicación, dependiente del área de Gobierno de Vicealcaldía, Portavoz, Seguridad y Emergencias. 498.115,92 euros fue el precio de colocar la visita del Santo Padre como el gran reclamo y compromiso del equipo de Almeida.

De la misma área de Gobierno dependen tres grandes partidas que en su conjunto rebasan el medio millón de euros: las de los dispositivos especiales de Bomberos, Samur-Protección Civil y Policía Municipal. El primero de ellos supuso 84.313 euros, según informa la Dirección General de Bomberos. Samur divide sus costes entre personal (177.089 euros) y material (22.139). El cuerpo de agentes locales se lleva la cuantía más amplia: 257.845 euros.

La concejalía delegada de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad presenta tres inversiones por valor de unos 61.000 euros en conjunto. Las gratificaciones a agentes de movilidad supusieron 33.398 euros el sábado 6 y 22.426 el domingo 7 (no incluyen detalles de más días). Otros 5.153 euros se destinaron a la liquidación de servicios extraordinarios al personal de la Dirección General de Servicios de Limpieza y Residuos, de nuevo tomando únicamente los dos días del fin de semana.

El área de Obras y Equipamientos derivó por su parte 36.892 euros a través de la Dirección General de Conservación de Vías Públicas. Corresponden al pavimentado para facilitar la instalación del escenario en Cibeles, la colocación de iluminación y los gastos asociados a cortes de carril o alumbrado público.

Vista general de la plaza de Cibeles, donde el papa León XIV ofició la misa del Corpus Christi el domingo 7 de junio.

El último departamento con gastos específicos es el de Cultura, Turismo y Deporte, concretamente a través de su secretaría general técnica: 10.506 euros en alza de la inversión por seguridad y 9.226 en un contrato menor de suministro de balconeras, al que hay que añadir 1.937 euros en concepto de IVA. Por último, la empresa municipal Madrid Destino (adscrita al área que lidera Marta Rivera de la Cruz) dedicó 4.103 euros a seguridad y limpieza, más otros 1.372 para publicidad institucional. Ambas partidas hay que completarlas con los correspondientes impuestos.

Estos gastos no incluyen otros ocasionados en el contexto de la visita eclesiástica, pero que el Consistorio ha situado dentro de los presupuestos “ordinarios”. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, las 99.000 flores blancas y amarillas (colores de la Ciudad del Vaticano) que el Gobierno de Almeida plantó en grandes monumentos y rotondas. O las composiciones con letras de gran tamaño que daban la bienvenida a León XIV en lugares muy reconocibles de la capital, como el parque del Retiro, los jardines de Sabatini o la plaza de España.

Además, el alcalde entregó al sumo pontífice la Llave de Oro de la ciudad. Se trata del máximo reconocimiento de hospitalidad de la capital, entregado al Papa por su condición de jefe de Estado. Es una pieza de orfebrería que emula las antiguas llaves de la muralla y representa la confianza y la bienvenida de los madrileños a los mandatarios más relevantes que visitan la ciudad en viaje oficial. Se sumó con ello a un gesto previo de Isabel Díaz Ayuso, que entregó al sumo pontífice la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid como “cortesía y agradecimiento del pueblo de Madrid por su próximo viaje apostólico a España”. “Es nuestra máxima distinción”, dijo la presidenta autonómica.

Las cesiones y subvenciones directas ya superan las previsiones de la Conferencia Episcopal

Las dudas sobre los gastos de la ruta de Robert Prevost por España comenzaron a generarse ya antes de su llegada. Fuentes del Govern catalán aseguraban a elDiario.es que la subvención directa a la visita del pontífice sería de 1,6 millones. El dinero, sostenían, provendría de los ingresos obtenidos por la tasa turística. “No costará un solo euro a los contribuyentes”, apuntaban. En la Generalitat, no obstante, evitaban precisar el coste de la campaña publicitaria y de su inserción en medios públicos en horarios de máxima audiencia. En Canarias, el Gobierno regional aportó 2 millones de euros a las dos diócesis isleñas (Nivariense y de Canarias). Esta cantidad se suma a los 500.000 que puso cada cabildo insular, es decir, un millón más de los contribuyentes de Tenerife y Gran Canaria.

La Comunidad de Madrid afirmó que no destinaron subvenciones directas a la visita, aunque cedió espacios como la Real Casa de Correos, convertida en Centro Internacional de Prensa; la plaza de Lima (cerrada al tráfico para la vigilia con los jóvenes) y la plaza de Cibeles, donde el domingo 7 de junio se celebró la gran misa. Además, el Ejecutivo de Ayuso puso a disposición de la visita 80 institutos para alojar a los fieles, aunque finalmente el Arzobispado solo utilizó 18, después de que varios centros se rebelaran y emitieran comunicados contra el proceso seguido para la cesión de estos recintos. El Gobierno regional tampoco ha concretado el coste de estas actuaciones: “Cuando presentamos el proyecto de la visita del Papa intentamos hacer esa estimación, pero hasta que no concluya el evento es complicado hacer una valoración”. Dos meses después, siguen sin hacerla.

De hecho, ninguna administración ha aportado públicamente cifras totales sobre el dispendio total asociado al evento, que como muestran los diversos expedientes en la respuesta del Ayuntamiento de Madrid a través del portal de transparencia son completamente heterogéneos. La única estimación, que con la información actual parece bastante alejada de la realidad, fueron los 25 millones de euros de inversión total según la Conferencia Episcopal. El organismo eclesiástico asociaba apenas un 20% de esa cifra a administraciones públicas. Unos 5 millones de euros que ya quedan por debajo de las cifras detalladas que se conocen: los 3 millones de gasto directo del Ayuntamiento de Madrid; los 2,5 del Gobierno canario más los cabildos y los 1,7 del Govern. 7,2 millones que ni siquiera contemplan gastos indirectos.

Un retorno por debajo de las expectativas

Desde estas administraciones han insistido repetidamente en que cualquier inversión quedaría compensada con las ganancias que el paso del sumo pontífice por el país dejaría en sectores privados e incluso en las arcas públicas. Pero el efecto positivo de la visita a nivel económico pronto pareció diluirse, al menos en Madrid, más allá de algunos puntos concretos de la ciudad.

La Conferencia Episcopal estimaba un retorno de 150 millones de euros solo en la capital, que luego la Comunidad de Madrid redujo a 120 en toda la región. La sensación fue todavía menos halagüeña entre diversos comerciantes. Los más perjudicados fueron libreros y editores de la Feria del Libro, cuya logística se vio sensiblemente afectada por el dispositivo asociado a la visita papal, que obligó incluso a restringir las puertas de entrada y salida en El Retiro.

Incluso los hosteleros expresaron su decepción una vez finalizó: “Ha venido menos gente el fin de semana. En junio ya pasa que los findes son más flojos, mucha gente se va fuera. Pero con esto de reducir desplazamientos ha sido más heavy”, explicaba la trabajadora de un establecimiento de Arganzuela, dando cuenta del efecto de los mensajes del Consistorio para restringir las salidas o teletrabajar. “Hemos notado un bajón”, lamentaban desde un restaurante griego de Malasaña, mientras una pastelería de Antón Martín vio menos trasiego ese fin de semana por “los cortes de movilidad”. Incluso en pleno distrito de Chamartín, uno de los centros neurálgicos de actividad con eventos como el del Bernabéu, algunos bares trasladaban que “no se ha notado nada”.

Asimismo Hostelería Madrid, patronal del sector en la capital, no ofreció un análisis concreto sobre el impacto concreto de este acontecimiento: “No teníamos previsión de ingresos por lo del Papa”, afirman en una escueta respuesta a las preguntas de este medio. En contraste, la entidad trasladó a la prensa que los diez conciertos de Bad Bunny generarían un impacto de entre 14 y 28 millones de euros en la ciudad.

Begoña Perlines, gerente de la Asociación de comerciantes del Barrio de las Letras, apuntaba que a los hosteleros de este entorno del distrito Centro “no les ha funcionado bien el negocio”, aunque estaban “encantados con la imagen internacional que proyecta”. Exponía además los motivos de esta disfuncionalidad: “Lo peor ha sido para la hostelería de reserva, no tanto en la de comida rápida. Se ha resentido por la movilidad. Pasaban muchos voluntarios, pero no consumían. Llevaban sus bocadillos y bebidas. Las tabernas no han salido muy beneficiados. Han ido a menos, como ya preveían conforme se iba acercando el fin de semana”. El Gobierno de Almeida, en cambio, nunca cedió en su fe. Ni en sus inversiones.

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