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Hosteleros de Madrid desmontan las previsiones de la Conferencia Episcopal por la visita del Papa y notan un “bajón”

Un operario junto a un cartel por la visita del papa León XIV frente al Palacio de Cibeles.

Guillermo Hormigo

Madrid —
8 de junio de 2026 21:58 h

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La Conferencia Episcopal lanzaba una cifra mágica, casi divina, para caldear el ambiente ante la visita del papa León XIV: 150 millones de euros. Es lo que, sostienen, generará el viaje del Santo Padre por Madrid, Barcelona y Canarias. Una cantidad que compensaría con creces los 25 millones estimados de inversión.

Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario de asuntos económicos de la CEE, alardeaba de unos números que han respaldado en públicos políticos como la vicealcaldesa de Madrid, Inmaculada Sanz. Pero, en medio de los avisos para limitar desplazamientos o fomentar el teletrabajo por parte de todas las administraciones, la posible influencia de los cientos de miles de inscritos se ve mermada por el efecto en otras actividades. Incluso por una afluencia que no ha cumplido las expectativas.

Es lo que traslada a este medio una trabajadora de Costello, restaurante próximo a Matadero Madrid, en el distrito de Arganzuela. “Lo que hemos notado es que ha venido menos gente el fin de semana”, dice. “Por estas fechas ya pasa habitualmente que los findes son más flojos que entre semana, mucha gente se va fuera. Pero con esto de reducir desplazamientos ha sido más heavy”, añade. Una compañera puntualiza que lo que más han percibido a colación de la visita de Robert Prevost han sido “retrasos de los proveedores”. El refuerzo en los controles o los cortes de tráfico explican estas demoras.

Carlos, responsable del cercano bar Tobogán, cuenta que en su caso apenas han detectado cambio alguno: “Quizá este lunes ha venido un poco menos de gente a comer, pero también esperamos más actividad a última hora de la tarde porque el recorrido del Papa pasa por Pirámides. Pero vamos, el finde fue como siempre, nosotros tenemos tirón sobre todo de noche y lo que nos influye es que hagan cosas en Matadero”. Claro que estos establecimientos no se han lanzado a la tendencia papal que sí han abrazado algunos comercios de la capital, como la pastelería La Caracola, de Antón Martín (desde la cual no aclaran a este diario si la visita se ha dejado sentir en sus ventas).

El diagnóstico es similar, o más duro si cabe, en áreas todavía más céntricas. Gurgen es el propietario de Greek Shop, establecimiento de Malasaña situado en la corredera Alta de San Pablo: “Hemos notado un bajón”, sentencia, sobre la afluencia de clientela desde el pasado 6 de junio. Aprovecha para clamar contra los andamios que cubren el edificio del local desde hace seis meses: “Está siendo un caos”.

Incluso en pleno distrito de Chamartín, uno de los centros neurálgicos de actividad, hay quien dice que “no se ha notado nada”. Lo dice un trabajador de La Quinta de Chamartín, restaurante de la calle de Colombia. Desde la agrupación Comerciantes de Chamartín esperan comprobar una mayor notoriedad con el encuentro con la comunidad diocesana de este lunes en el Santiago Bernabéu, convertido de nuevo por una noche en sede de todo un macroevento con conciertos y la participación de varias personalidades.

Voto de silencio en la patronal hostelera

No es solo una cuestión de sensaciones. Hostelería Madrid, patronal del sector en la capital, no ofrece un análisis concreto sobre el impacto concreto de este acontecimiento: “No teníamos previsión de ingresos por lo del Papa”, afirman en una escueta respuesta a las preguntas de Somos Madrid. En contraste, la entidad ha trasladado a los medios de comunicación que los diez conciertos de Bad Bunny generarán un impacto de entre 14 y 28 millones de euros en la ciudad.

Unas actuaciones musicales que dificultan más si cabe medir con exactitud el efecto real de la estancia de León XIV, ya que parte del alza generada en estas fechas es achacable al público que acude al Metropolitano. La ocupación hotelera en los primeros días de junio es del 82% en Madrid, en torno a un 3% más que el pasado año (son datos de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid). Un aumento reseñable pero no drástico, que podría explicar por sí solo la residencia del artista puertorriqueño.

Menos tráfico y más bicis

Algunas estadísticas dejan ver igualmente un ajustado aumento de la actividad, cuando no su retroceso. Según datos del Ayuntamiento de Madrid, los viajes en buses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) descendieron un 21% el domingo 7 de junio respecto al mismo día de la semana anterior. Eso sí, los cortes y los cambios en algunas líneas explican en parte este porcentaje. Este lunes, de hecho, la bajada apenas rebasaba el 2% hasta las 11.15. Por contra, Bicimad (que opera estos días en régimen de semigratuidad) aumentó un 86% su uso el domingo y este lunes hasta las 11 el aumento era del 26%. En cuanto al tráfico de vehículos dentro la M-30, retrocede un 13%.

Las basuras también dicen mucho sobre la afluencia a un evento, aunque a la hora de estudiar los datos hay que tener en cuenta el perfil del acto o la hora de celebración. El Consistorio informa de que el sábado 6 de junio, día de la vigilia, se recogieron 19 toneladas en los contenedores de plásticos, metal y brik. El domingo, jornada de la misa, fueron 18,9. Por comparar, las fiestas de San Isidro generaron 25 toneladas el 15 de mayo de 2023 solo en los puntos de la ciudad habilitados para los festejos. No obstante, esa cifra ha ido descendiendo paulatinamente en las últimas ediciones y se corresponde con un evento ligado al consumo de alcohol.

Las comparaciones con la JMJ y el Orgullo

La milagrosa cifra de 150 millones de euros nace de una extrapolación que Giménez Barriocanal elabora a partir de lo ocurrido durante la Jornada Mundial de la Juventud de 2011. En aquel entonces, casi dos millones de personas se concentraron en Madrid para vivir una experiencia que implicaba mucho más que la visita de Benedicto XVI.

El dirigente de la Conferencia Episcopal lo explica así: “Es verdad que entonces había bastantes peregrinos internacionales cuyo impacto económico es más grande, pero el número de inscritos esta vez es bastante parecido, tenemos más de 450.000 personas que van a participar en alguno de los actos, es el mismo número que manejamos en la JMJ de 2011 cuando vino Benedicto XVI. Entonces el impacto económico fue de 240 millones de euros según los cálculos que hizo PriceWaterhouseCoopers”. Un matiz importante es que aquella cita se concentró en Madrid, mientras que en este caso las cantidades se dividen entre las cuatro ciudades donde se detendrá el Sumo Pontífice.

Con independencia de las interpretaciones de las cifras, lo que parece claro es que la visita del Papa a Madrid no será el principal evento de la ciudad en impacto económico, ni siquiera a corto plazo. La Conferencia Episcopal prevé unos 175 millones de gastos a nivel nacional (resultado de sumar 25 de inversión y 150 de beneficios), por lo que el peso del gasto solo en Madrid quedaría sensiblemente por debajo del que ha dejado en sus últimas ediciones el Orgullo LGTBIQ+. Según Hostelería Madrid, la cita ha reportado unos ingresos por encima de los 160 millones de euros en sus últimas dos ediciones.

Es la vertiente material de un viaje que, pese a su fuerte componente espiritual, ha dejado molestias bien palpables a muchos ciudadanos a nivel de tráfico o cortes en el tráfico y el transporte público. Giménez Barriocanal puntualizó que el menoscabo de las cuentas públicas no será una de ellas, ya que “más del 95% del gasto estimado ya está cubierto por las diferentes fuentes de financiación”. En gran parte, gracias a donativos particulares: “Está habiendo muchos donativos pequeños de cinco, 50 o 100 euros, otros de 1.000 o 3.000. Todos son igual de importantes”. En cuanto a los esfuerzos económicos de las administraciones, los atribuye sobre todo a las partidas de seguridad, orden público y movilidad urbana. Después de todo, el dinero todavía no cae del cielo.

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