La vida se puede respirar de otra manera
Mi momento favorito del día es cuando está naciendo. Sobre todo en verano, con este ardor que no nos deja casi respirar hasta septiembre. Casi, porque, en mi momento favorito del día, se suele poder. Lo que aún los hombres y mujeres del tiempo insisten en llamar ola de calor es la nueva normalidad de un estío que cada vez es más largo y tórrido a pesar de lo que diga algún político para alcanzar un titular.
En las noches tropicales que sufrimos, justo cuando está a punto de asomar el alba, el aire, que de tan caliente e inmóvil se siente sólido, de repente muta. Hay un lapso en que la atmósfera parece espirar y nos permite respirar. Un soplo (un poco) fresco que nos reconcilia con la vida y hasta nos convence de que ha merecido la pena no dormir sólo para vivir ese instante con aura de milagro.
Es un proceso físico. El calor que ha ido acumulando el suelo y las demás superficies urbanas por la radiación solar se va despegando de ellas durante la noche. Esa enorme cantidad de energía circula durante horas haciendo que la madrugada sea tan agobiante como su antónimo. Pero hay un punto de tregua. No dura mucho y no siempre ocurre porque cada vez vamos a peor también en esto, por eso la mínima térmica va camino de convertirse en un grial sensorial como el rayo verde de la puesta de sol.
Mi momento favorito del día lo es no sólo porque me permite amar la inspiración como cuando buceo y, justo cuando creo que ya no puedo más, saco la cabeza del agua y abro la boca; también, porque tiene una carga simbólica que manifiesta que la vida está hecha de metamorfosis y, por eso, nos enseña a comprender la muerte. Además, me gusta por razones más pedestres.
A esa hora los medios de comunicación aún no han subido su edición del día y las noticias de hoy son las de ayer, como ha sido costumbre hasta hace no tanto. Tampoco hay mucha actividad en redes sociales ni en las plataformas de mensajería. En los hogares y en las calles, se completa el silencio. Todo eso significa que uno no tiene manera de enterarse de quién ha declarado qué a cuál juez, a qué ha sonado el último eructo de Donald Trump, si un expresidente ha dejado escrita otra memez o si alguna patronal ha aprovechado el río ya siempre revuelto para seguir ganando.
Todo lo que pasa y lo que no pasa pero nos decimos que está pasando está en suspenso en ese instante. No hay nada y, por eso, está todo ahí contenido, en esa brisa que nos muestra que la vida se puede respirar de otra manera.
Sobre este blog
Stories Matritenses es un blog del grupo de periódicos hiperlocales Somos Madrid escrito por Pedro Bravo.
Pedro Bravo escribe ensayo y ficción. Su último libro es ¡Silencio! (Debate, 2024). Además, ha publicado Cabo Norte (Menguantes, 2020), Exceso de equipaje (Debate, 2018), Biciosos (Debate, 2014) y La opción B (Temas de Hoy, 2012). Habita en la linde occidental del barrio.
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