Sobre este blog

Stories Matritenses es un blog del grupo de periódicos hiperlocales Somos Madrid escrito por Pedro Bravo.

Pedro Bravo escribe ensayo y ficción. Su último libro es Cabo Norte (Menguantes, 2020). Además, ha publicado Exceso de equipaje (Debate, 2018), Biciosos (Debate, 2014) y La opción B (Temas de Hoy, 2012)Es socio de Soulandia, una empresa que aplica la narrativa a estrategias de comunicación, y del coworking malasañero Espíritu23. Habita en la linde occidental del barrio.

www.pedrobravo.es

Sobre lo que Antonio Jiménez y Pedro Sánchez saben sobre el problema de la vivienda

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Stories Matritenses es un blog del grupo de periódicos hiperlocales Somos Madrid escrito por Pedro Bravo.

Pedro Bravo escribe ensayo y ficción. Su último libro es Cabo Norte (Menguantes, 2020). Además, ha publicado Exceso de equipaje (Debate, 2018), Biciosos (Debate, 2014) y La opción B (Temas de Hoy, 2012)Es socio de Soulandia, una empresa que aplica la narrativa a estrategias de comunicación, y del coworking malasañero Espíritu23. Habita en la linde occidental del barrio.

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Antonio Jiménez y su mujer, Mari Carmen Arroyo, tienen más de 80 años y viven en un piso de dos habitaciones en Alcorcón. Antonio y Mari cobran una pensión exigua, como la mayoría. Antonio fue un comercial al que le fue bien hasta que empezó a irle no tanto. Mari se ha dedicado a cuidar a los suyos. Hace dos décadas, cuando estaban a punto de jubilarse y acababan de dar una entrada para una casa en un lugar lejano al que había sido paisaje de su vida familiar y social, tuvieron la oportunidad de acceder a un piso de protección oficial a través del IVIMA.

Antonio Jiménez y su familia se fiaron de la administración por esa lógica quizás pasada de moda de creer que quien hace las normas no se las va a saltar nunca. Se instalaron en ese piso que podían pagar a pesar de sus apreturas económicas y siguieron con sus rutinas: salidas largas en bici, reuniones con los amigos que van quedando y cocidos los domingos con sus hijos, César y Álex. Todo siempre cerca de ellos, de sus vidas, de sus jaleos.

Antonio y Mari pensaron que la protección sería oficial para siempre y que iban a estar en su casa tranquilos hasta que tocase no estar. No ha sido así. Hace años, el IVIMA, la Comunidad de Madrid, vendió miles de sus viviendas protegidas a distintos fondos de inversión. Una de ellas —la urbanización entera, en realidad— era la suya, que cayó en gracia a Blackstone. Desde entonces, Antonio y Mari y el resto de los vecinos han vivido sucesivas y abusivas subidas en el precio de su vivienda y han sufrido los clásicos ejercicios de acoso inmobiliario: cortes en suministros, falta de mantenimiento de los espacios comunes, obras constantes, no atender los pagos de los vecinos para poder rescindir contratos…

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