Los planes inmobiliarios de la Casa de Alba en Madrid: un palacio, dos bloques de pisos turísticos y decenas de desalojos
“Fernando tiene las ideas modernas de que todo se puede transformar en oro”, cuenta Janick mientras habla del hijo mayor del actual duque de Alba. “La mentalidad de este señor no es la misma que la de la antigua duquesa de Alba y ni siquiera que la de su padre”, añade con un gesto crítico.
Janick Benoit es una de las octogenarias a las que la Casa de Alba intenta desalojar de la vivienda que ocupa desde hace décadas junto al palacio, en unos bloques propiedad de la familia nobiliaria hasta ahora destinados al alquiler y en proceso de vaciado desde el pasado mes de octubre. La inquilina asegura que detrás de este movimiento está Fernando Fitz-James Stuart y Solís, el primogénito, actual duque de Huéscar y quien a sus 35 años maneja los hilos para cambiar la gestión del amplio patrimonio inmobiliario de su familia en Madrid, apuntan varios vecinos de la finca. Cuentan, además, que el propio Fernando vive en un dúplex de su familia, muy cerca de sus viviendas.
El patrimonio inmobiliario en Madrid de la Casa de Alba se centra en los alrededores del Palacio de Liria, su mansión construida en el siglo XVIII junto a los cuarteles de Conde Duque, a la altura del número 20 de la calle Princesa y a un paso de Plaza de España. Allí posee otros diez edificios. Janick vive junto a decenas de inquilinos en uno de ellos, dentro de una manzana que hace esquina con las calles Duque de Liria y Manuel. Las propiedades de esta parte, divididas en seis bloques de casas, suman 13.067 metros cuadrados, de los que 10.913 m² son de carácter residencial y estaban hasta ahora dedicados al alquiler a personas “de confianza” desde tiempos de Cayetana Fitz-James Stuart, la anterior duquesa de Alba.
Estos son los bloques que ahora la Casa de Alba intenta ahora vaciar para ejecutar obras de “actualización y preservación de estos edificios históricos”, debido a su “estado actual”, apunta a este periódico el representante de comunicación de la propiedad. “El proceso de rehabilitación de los edificios se lleva a cabo con la máxima sensibilidad y respeto hacia quienes han residido en los inmuebles”, añaden. Del desalojo se está encargando la empresa Bala Investment, que negocia con los inquilinos las salidas y que en su página web se vende como una compañía capaz de potenciar “el rendimiento de los activos” inmobiliarios de sus clientes. Bala está presidida por Enrique Dancausa, hermano de Concepción Dancausa, exconcejala del Ayuntamiento de Madrid y exconsejera de la Comunidad de Madrid con Ayuso. “El diálogo con los inquilinos se está desarrollando de forma individualizada, transparente y con plena disposición para adaptar las soluciones a cada situación concreta. Como no puede ser de otra manera, todos los contratos están siendo escrupulosamente respetados”, añaden desde la propiedad.
En qué se convertirán los edificios de las calles Manuel y Duque de Liria es todavía una incógnita aunque los vecinos temen que sean dedicados al turismo, como ha sucedido en otros dos bloques cercanos, también en posesión de la misma familia. “No se ha tomado ninguna decisión sobre el futuro uso o destino final de las propiedades una vez concluidos los trabajos de modernización”, aseguran desde la Casa de Alba. Si quisieran hacerlo, la normativa urbanística aprobada el pasado septiembre por el Gobierno de Almeida permite destinar parte de estas viviendas a pisos turísticos de forma permanente y otra parte al mismo tipo de alojamiento por un periodo máximo de 15 años.
Los actuales inquilinos temen que los quieran echar para imitar lo que ha pasado en otros dos inmuebles de la familia, al oeste del Palacio de Liria. Los situados en los números 22 y 24 de la calle Princesa estaban destinados a oficinas en alquiler, pero fueron vaciados de sus ocupantes por otra empresa intermediaria, Copla City Rentals, relacionada con el hijo del expresidente José María Aznar. Actualmente, se encuentran en obras para reabrir como alojamiento para turistas, gracias a luz verde que el Ayuntamiento dio al proyecto hace casi dos años. De momento no hay fecha de apertura prevista, apuntan desde la Casa de Alba.
Según el estudio económico de este proyecto inmobiliario, los 66 apartamentos turísticos que ahora se construyen allí (46 de dos dormitorios y 20 de tres) iban a arrojar una facturación anual de 2.064.616 euros anuales, aunque probablemente las cifras reales sean mayores por la evolución de precios que vive Madrid en los últimos años. El presupuesto de las obras previsto era de 5,6 millones de euros.
El negocio turístico se completa con la joya de la corona familiar: el histórico Palacio de Liria, abierto al público desde el año 2019 previo pago de una entrada que empezó costando 14 euros y a día de hoy anda ya por los 20 euros. La visita al palacio forma parte de las sugerencias que el Ayuntamiento hace a los turistas que llegan a la ciudad, que vive una auténtica efervescencia de visitantes extranjeros con alto poder adquisitivo.
La apertura del palacio al público fue criticada hace unas semanas por Cayetano Martínez de Irujo, hermano del actual duque de Alba y que vivió en esa residencia hasta el fallecimiento de la progenitora de ambos. “La Casa de Alba ha girado 180 grados con respecto al trabajo que hizo mi madre y a la proyección que le había dado para el futuro. Ella no hubiera hecho esto en la vida”, añadía durante una de sus intervenciones en el programa Todo es Mentira, que se emite en Cuatro y del que es colaborador.
Con respecto al vaciado de los edificios de alquiler, también mostraba reparos respecto a quién ha dado la orden final, aunque no citaba expresamente a su sobrino Fernando: “Dudo que mi hermano Carlos lo haya hecho, me falta información. Me cuesta pensar que quieran desalojar a los inquilinos con un asunto así”, añadía.
Queda por saber qué sucederá con los otros dos edificios propiedad de la Casa de Alba y que actualmente también están dedicados en parte a servicios terciarios: el más pequeño de ellos se encuentra en una de las esquinas de los Jardines de Liria, en el número 18 de la calle Princesa y aloja en la actualidad un restaurante de precios elevados. El otro, de mayor tamaño, cuenta con cinco plantas y una superficie de 3.381 metros cuadrados, fue segregado de los jardines de palacio y se encuentra en el número 4 de la calle Mártires de Alcalá. De momento, alberga un centro de ocio para fiestas infantiles que poco tiene que ver con el enfoque hacia el turismo que están tomando las propiedades de la Casa de Alba en Madrid.
0