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Adiós a 466 'palitroques': el Ayuntamiento retirará los postes de la Dehesa de la Villa que levantaron la ira vecinal

Vista de una parte del itinerario de troncos

Luis de la Cruz

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Los palitroques, una gran zona de columpios infantiles formadas por 466 troncos, cuyas obras están paradas en la Dehesa de la Villa y que han sido objeto de protesta vecinal, serán retirados por el Ayuntamiento de Madrid.

La información llega después de que este medio diera a conocer que la Fiscalía imputó a la jefa de contratación de un posible delito por proponer y adjudicar las obras sin los pertinentes informes de la Comisión de Patrimonio, necesarios por la condición de Bien de Interés Cultural de la Dehesa de la Villa, que le fue concedido en diciembre de 2024.

Especialmente atentos al destino de lo palitroques estaban las asociaciones San Nicolás Dehesa de la Villa, la coordinadora Salvemos la Dehesa de la Villa, o Madrid o Ciudadanía y Patrimonio, entro otros, actores principales de la lucha contra la permanencia del bosque de postes (de metro y medio los más bajos y de cuatro los altos) en el barrio de Valdezarza.

Gráfico de la infraestructura en los pliegos de la licitación

En la anterior Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, que se celebró el pasado 16 de febrero, José Antonio Martínez Páramo, titular del área de Zonas Verdes (Partido Popular) calificó de “imprevisto” la declaración BIC de la Dehesa de la Villa, justificando así que el proyecto no pasara por la Comisión de Patrimonio. El reconocimiento de la Dehesa de la Villa como BIC se publicó en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el 11 de diciembre de 2024 y la adjudicación del proyecto se produjo dos días después, si bien es cierto que el expediente se había iniciado en el mes de agosto de 2024.

Según explicó el titular de Zonas Verdes frente a la comisión, presentaron en diciembre de 2025 el proyecto, ahora sí, a Patrimonio y ya han obtenido un dictamen favorable pero que obliga a subsanar las deficiencias del anterior. Concretamente, se pidieron tres requerimientos al proyecto: cambiar el caucho de los elementos por color arena, llevar a cabo control arqueológico de los movimientos de tierra y quitar una serie de elementos verticales. Por lo que ha podido saber este medio, aún faltan los informes arqueológicos necesarios para poner en marcha el nuevo proyecto.

En el transcurso de la comisión se habló de “modificaciones mínimas”, lo que hizo que no quedara claro si los citados elementos verticales eran los ya afamados palitroques, que suponen la intervención más grande del proyecto desplegado junto a la calle de los Pirineos. Sin embargo, este medio está en condiciones de afirmar que sí serán retirados, después de que le fuera comunicado a distintas asociaciones vecinales y representantes de grupos políticos del entorno en una reunión de la Mesa de Participación de la Dehesa de la Villa, y de que el propio Ayuntamiento de Madrid lo haya confirmado también a Somos Madrid.

Emilia Martínez Garrido, concejala del Grupo Municipal Socialista, que llevó una pregunta a la comisión sobre el estado de la cuestión de las obras, se muestra sorprendida en conversación con este medio de que Martínez Páramo “minimizara lo sucedido en la Dehesa de la Villa calificándolo de un imprevisto con una obra de más de medio millón de euros en un Bien de Interés Cultural”; que calificara los requerimientos de Patrimonio de “modificaciones mínimas” y que, incluso, negara que las obras se encontraran en este momento paradas.

“Las ambigüedades y afirmaciones del señor Martínez Páramo no se corresponden con las diligencias practicadas por la Fiscalía Provincial de Madrid ante la denuncia, presentada por la Asociación Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, de iniciar esta obra sin los permisos necesarios por ser un Bien de Interés Cultural. Solo hay que leer el Decreto de la Fiscalía para confirmar, con documentación del propio Ayuntamiento de Madrid, que hubo una absoluta omisión de las autorizaciones preceptivas en materia de protección cultural que además se consideraban relevantes porque el proyecto del Ayuntamiento no se adecuaba a las necesidades de protección de un Bien de Interés Cultural. Por eso, ha considerado la Fiscalía que los hechos denunciados son constitutivos de un delito de prevaricación y concluyen con la interposición de una querella”, explica la concejala.

Finalmente, la intervención contendrá una zona accesible con pavimento de arena y seis elementos de juego infantil. Otra zona de juegos sobre terrizos con columpios. Por último, una zona deportiva con elementos de calistenia y banco corrido. Nada ha trascendido sobre la precaria cancha de baloncesto que había en el área afectada y que, en un principio, se dijo sobreviviría a las obras sin que de momento parezca haber encontrado acomodo.

Después de diez meses de protestas, la recogida de más de un millar de firmas, varias reuniones con la administración, una decena de concentraciones vecinales, el manteo del pelele en carnaval y una denuncia, parece que los palitroques desaparecerán de la Dehesa de la Villa. Está por ver cómo resultará la configuración final de la nueva área de juegos infantiles, que necesariamente será radicalmente distinta al proyecto planteado, que descansaba sobre la estructura de madera ahora condenada a desaparecer. Los vecinos, por su parte, pidieron en la reunión de la semana pasada que se les dé a conocer los detalles del proyecto reformulado y se les enseñen los planos. No piensan quitar el ojo de encima a su parque.

La actuación de la polémica tuvo su origen en los presupuestos participativos y la propuesta Más y mejores columpios en la Dehesa de la Villa, que proponía renovar las viejas zonas de columpios, donde había unos parques infantiles convencionales, algunas estructuras de bicicross, una cancha de baloncesto y mesas en las que a menudo se celebran cumpleaños. La licitación fue llevada a cabo por el Área de Gobierno de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid con un presupuesto de 495.854,59 euros, impuestos no incluidos.

La llegada de los troncos al parque, plantados sobre una gran superficie cementada de unos sesenta metros lineales, sorprendió al vecindario, que comparó la infraestructura en ciernes con “una cárcel” o una “empalizada”. Las protestas que siguieron se basaron, sobre todo, en la agresividad de la intervención para un entorno declarado Bien de Interés Cultural. Un tiempo después, las obras quedaron paradas, pero se impuso el silencio sobre la zona del parque, cuya imagen quedó congelada en lo que parecía una zona catastrófica vallada. Por lo que parece, y después del empeño de vecinos y asociaciones patrimonialistas como Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, pasaremos a la siguiente pantalla.

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