La resignificación del lobo desde la escuela
El estado del lobo en España, a partir de datos científicos contrastados, se califica de “desfavorable” debido a los múltiples factores que le acosan: furtivismo, caza ilegal, atropellos, incendios forestales, fragmentación del hábitat, problemas de conectividad genética de la especie por destrucción de hábitats o cuellos de botella, su baja dispersión, la endogamia que experimenta, o las recientes campañas de eliminación de lobos impulsadas por distintas comunidades autónomas, tras haber sido expulsado del LESPRE (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial).
¿Qué conoce y opina la juventud sobre la situación actual del lobo?
La población infantil o juvenil que vive en las ciudades se encuentra especialmente desconectada de lo que le ocurre al resto de las especies ibéricas. Las niñas y niños lo hacen desde los cuentos ilustrados, pero estas bellas obras no suelen reflejar la realidad etológica y ecológica de la especie protagonista. Solo la población adolescente que tenga vínculo emocional con el rural cercano, y especialmente las y los jóvenes que tengan familiares relacionados con la profesión ganadera, podrían mostrar un mayor interés por lo que le sucede al lobo.
El colectivo ganadero proyecta en el lobo los problemas económicos derivados de la gestión de su cabaña ovina, bovina o equina, a pesar de que las tasas de pérdidas por ataque de lobo a este sector en España, afecte, de media, a un 1% del censo ganadero, muy lejos de la mortalidad media anual del ganado en extensivo, diez veces mayor. Sin embargo, la aversión, como mínimo, cuando no odio, se transmite a las generaciones más nuevas a modo de consignas que, trasladadas a las redes sociales, incrementan exponencialmente el tóxico imaginario colectivo del rural en relación con el cánido silvestre. Es por ello que la juventud de territorios loberos, de estar al corriente de cómo actúan al respecto los gobiernos de sus diferentes comunidades autónomas -como los de Castilla y León, Asturias, Cantabria o Galicia-, vea oportuno acabar con la vida de cierto número de lobos, conocido eufemísticamente como “extracción de ejemplares”, para “regular” la población de la especie.
Desde la Ciencia de la Ecología sabemos que un monte o bosque habitado por Canis lupus, especie apical de los ecosistemas ibéricos, es un monte o bosque equilibrado que testifica salud a quienes coexisten con él, entre los que nos incluimos. Urge, por tanto, no solo asegurar la población de lobos existente en España, sino favorecer su aumento y expansión a otros territorios ibéricos, que ancestralmente ocupaban, para potenciar la diversidad genética y reducir la endogamia que sufre la especie.
¿Es posible que esta población juvenil pueda realizar un ejercicio de tránsito del lobo maligno al lobo real? ¿Podrían deconstruirse, en sus jóvenes mentes, los mitos en su contra que las sociedades occidentales han elaborado desde milenios atrás? ¿Desde dónde se podría trabajar la resignificación del lobo?
Dada mi experiencia como catedrática de Ciencias de la Naturaleza, pienso que las aulas de colegios e institutos y los centros de educación ambiental son los mejores lugares para hacerlo.
Las actividades didácticas deben ir encaminadas a mostrar la cultura lobera, conformada por conductas complejas y exitosas, atesoradas a lo largo de su historia y transmitidas de generación en generación. Conductas que se alteran por las modificaciones que generamos en sus hábitats, profusas y tóxicas, como resultado de la cosmovisión antropocéntrica con la que interpretamos todo lo vivo.
Está demostrado científicamente que en los territorios donde se acaba con la vida de cierto cupo de lobos y lobas, con la disculpa de regular su población para que no afecte a la cabaña ganadera, se consigue todo lo contrario. Hasta una tasa de “extracción” de lobo del 15 o 20%, los daños al año siguiente van a aumentar. Solo se reducen cuando la “extracción” supera el 40%. Algo no justificable desde la Biología de la Conservación, tal y como señala Fernández-Gil.
Con la aportación de los datos científicos, la población adolescente de hoy entenderá que ningún lobo sobra y que su gestión letal solo pretende satisfacer las demandas del lobby ganadero, sin contemplar la salud del monte, ni la suya. Conocerá que Canis lupus tiene sus propios sistemas de autorregulación, como el de la supresión reproductiva, comportamiento natural de la especie, que forma parte de su organización social, por el que solo un macho y una hembra del grupo se reproducen, independientemente del número de lobos que conformen la manada; o el de la territorialidad, que, en condiciones normales, se puede expresar mediante episodios de mortalidad intraespecífica.
Desde hace años vengo realizando encuentros con alumnado de diferentes centros educativos de la geografía española, desde Galicia a Andalucía, en Infantil, Primaria y Secundaria, llevando al lobo como protagonista y obteniendo impresiones muy satisfactorias. Un ejercicio delicado y complejo pensado desde múltiples ámbitos del conocimiento: científico, filosófico, ético, psicológico, sociopolítico, además del pedagógico y didáctico. Multidisciplinariedad interrelacionada, en pos de un pensamiento ecologizado, como lo denomina Morin, que contribuya al despertar de la empatía de nuestra juventud hacia el lobo real.
En el pasado mes de abril, en una escuela lucense, tuve la oportunidad de acercar la cultura lobera a los tres niveles educativos, repartidos en diferentes sesiones. En todos ellos fue necesario partir de sus conocimientos previos, o de sus sentimientos hacia el lobo, atesorados en los primeros años de su vida. Puntos de anclaje imprescindibles para enriquecerlos o modificarlos. De esta manera, el aprendizaje adquirido podría resultarles significativo (señala Ausubel) y servirles para contrastarlo con nuevos datos, hechos, opiniones, que de seguro les van a llegar con el tiempo.
En el grupo de Infantil, la ternura me invadió por completo. El suelo de la pequeña aula nos recibió con gusto, y a cuatro patas comenzamos a comunicarnos. La experiencia resultó deliciosa. Los cuerpos fueron el recurso. El mío, en representación del de una loba madre, y el de ellos y ellas, que hacían las veces de lobeznos o lobeznas. A través de lo que les narraba, comenzaron a simular, cual pequeños cánidos, lo que percibían por primera vez tras su “nacimiento”: descubrimientos táctiles u olfativos al tocar el contorno de la guarida o al oler el fresco aroma del suelo arcilloso sobre el que su madre les había depositado después de liberarles con los dientes de la membrana amniótica, o mientras se la comía a bocados. La experiencia fue muy enriquecedora, en especial cuando interaccionaban nuestros cuerpos, al simular sensaciones de frío o de hambre. Al fin y al cabo, aquella experiencia de seres indefensos la tenían muy cercana en el tiempo. Solo debían revivirla como pequeños sapiens-lupus. Seres híbridos que disfrutaban también al pisotear el agua de una charquita imaginada o al recibir la lluvia que empapaba sus cuerpos. También les invité a experimentar con el ladrido hasta transformarlo en aullido, y a caminar en línea recta, de a uno, para abordar paseos por el monte-aula, algo a lo que están acostumbrados cuando el profesorado les ofrece actividades fuera del centro educativo. Una niña de seis años me acompañó hasta la puerta del cole para despedirse de mí. Sus palabras y sus abrazos expresaron con rotundidad lo que había experimentado. “¡Mama loba, te voy a echar de menos!”
¿Cuánto de lobo hay en mí? Partir de esta pregunta es una buena estrategia para trabajar con el alumnado de Primaria. Resulta imprescindible que tomen conciencia, lo antes posible, de cuánto comparten con el lobo real para impedir que se perpetúe en ellos y ellas la concepción del lobo maligno. Deben conectar, primero, con su lobo interior, en muchos casos impregnado de aspectos negativos, dándole visibilidad a través de un sencillo y rápido dibujo, con aporte de un solo color y una única palabra.
Las situaciones que abordé para promover el tránsito de lobo maligno a lobo real, en esta franja de edad, fueron las concernientes a la fase de preparto, parto y crianza, de fácil asimilación, dado que se encuentran en la zona de desarrollo próximo del alumnado, tal y como indica Vygotsky. A través de procesos como los del parto, el amamantamiento, los del tránsito a la ingesta sólida por parte de los dos progenitores, los de “coeducación” a través del juego entre hermanas/os, o los del cuidado, que cuando el grupo familiar es amplio se extiende a miembros de distinto orden, resulta fácil establecer correspondencia entre sapiens y lupus. Su acervo de vivencias al respecto de estos temas es amplio, con los miembros por llegar o recién nacidos en el ámbito familiar, o a través de la observación directa del comportamiento de los adultos: progenitores, abuelos, tíos o primos.
Reconocer cuánto de lobezna/o hay en mí, y cuánto de loba/o en los adultos del grupo familiar en cuestión, despierta la empatía de cada joven sapiens hacia lupus, lo que se espera que contribuya, en un futuro próximo, a la conservación de los cánidos silvestres y de sus hábitats. La asimilación de estos aprendizajes se detecta con cierta facilidad cuando se les pide que vuelvan a expresar, de nuevo, con dibujo, color y palabra, el lobo que ahora habita en sus mentes.
En Secundaria, el alumnado se encuentra preparado, por su desarrollo psicoevolutivo, para abordar contenidos que guardan relación con el comportamiento o conducta predatoria de Canis lupus. La actividad diseñada para este nivel, en pequeños grupos o en gran grupo, puede partir desde preguntas ordenadas como las siguientes: ¿os doy miedo?; ¿creéis que os ocasiono problemas?; de coexistir en el mismo territorio, ¿nos preferís en solitario o en manada?; ¿sabéis cómo reaccionamos en manada cuando acaban con la vida de algunos de nosotros?; ¿qué pasaría en el monte si desapareciésemos?
Dichas cuestiones suelen facilitar la llegada de respuestas múltiples, entre las que pueden surgir algunas próximas a las aportadas por la ciencia, de las que tirar para consolidar el aprendizaje adecuado, sin imposición por parte del profesorado y libre de respuestas ligadas a las consignas que brotan del imaginario colectivo; por lo general, alejadas de la realidad etológica del lobo.
A partir de este juego de preguntas y respuestas pueden surgir debates que permitan aportar informaciones sobre: el lobo, especie apical de los ecosistemas ibéricos; el papel rehabilitador del lobo; el lobo como escudo protector de infecciones; el lobo como modulador conductual de las comunidades ecológicas; los sistemas de autorregulación y regulación extrínseca de las poblaciones de lobos; el estado de la diversidad genética del lobo ibérico; la endogamia en los lobos ibéricos en el momento actual; la gestión del lobo a nivel administrativo.
Mis experiencias, en este nivel, se han visto recompensadas con el agradecimiento y la viva implicación del alumnado durante el proceso, dejando, en muchos casos, la puerta abierta para profundizar en el conocimiento del lobo.
Sobre este blog
El caballo de Nietzsche es el espacio en elDiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos, sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.
Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).
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