La ruta con la que disfrutar de un desfiladero calcáreo, pozas de aguas transparentes, arte rupestre y aves rapaces

La ruta es apta para excursionistas de todas las edades y familias con niños y se extiende a lo largo de un trazado de unos ocho kilómetros

Alberto Gómez

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En la comarca turolense del Matarraña, junto a la pintoresca localidad de Beceite y en las inmediaciones del Parque Natural de Los Puertos, discurre el sendero del Parrizal o Parrissal, una de las joyas fluviales más impresionantes y transitadas de Aragón. Esta ruta senderista de baja dificultad, apta para excursionistas de todas las edades y familias con niños, se extiende a lo largo del curso alto del río Matarraña mediante un trazado de ida y vuelta que suma entre unos ocho kilómetros en total. El itinerario requiere en torno a tres horas de caminata, permitiendo a los visitantes adentrarse en un entorno de montaña caracterizado por pasarelas de madera y paredes rocosas de gran belleza.

El elemento geológico central de la travesía es un vertiginoso desfiladero calcáreo modelado pacientemente por la acción erosiva del agua a lo largo de milenios. La roca caliza, célebre por su alta porosidad, actúa como un potente filtro natural que alimenta los acuíferos subterráneos de la cuenca y esculpe impresionantes formaciones kársticas a su paso. A lo largo del camino emergen majestuosas agujas de piedra conocidas como Les Gubies, además de oquedades naturales como la Cova de la Dona. La culminación monumental del trayecto se sitúa en Els Estrets del Parrissal, una garganta profunda de 200 metros de longitud con paredes de 60 metros de altura y un estrechamiento de apenas metro y medio de anchura.

El recorrido se desarrolla en permanente compañía del río Matarraña, cuyo cauce discurre ofreciendo láminas de agua de una transparencia cristalina incomparable y vivos tonos turquesas. En diversos tramos de la cuenca, la corriente forma pequeños saltos y pozas profundas como la emblemática Badina Negra, creando un espectáculo visual fascinante entre la piedra y la luz. No obstante, las autoridades han establecido la prohibición de bañarse en todo el paraje natural con el objetivo de preservar la pureza del agua potable de consumo humano. Esta medida de conservación protege asimismo la delicada fauna acuática endémica, destacando especies como el cangrejo de río autóctono, las truchas y los barbos de montaña.

En las aguas transparentes es posible divisar peces adaptados al cauce, completando un ecosistema salvaje de enorme diversidad

Más allá de su evidente valor biológico y geológico, el Parrizal de Beceite alberga un valioso legado histórico manifestado en las pinturas rupestres de la Fenellassa o Fenellosa. Ubicadas en un pequeño abrigo rocoso protegido por una valla en el tramo inicial de la pista, estas manifestaciones se encuadran en el estilo esquemático del arte rupestre del arco mediterráneo. Declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se calcula que estas representaciones cuentan con una antigüedad de 5.500 años. El panel conserva la figura de tres jinetes a caballo, un testimonio cultural extraordinario que saluda a los caminantes antes de adentrarse en la garganta.

El abrupto relieve de los cortados calcáreos y los elevados riscos del desfiladero constituyen un refugio idóneo para una variada fauna silvestre donde destacan las majestuosas aves rapaces. Los senderistas provistos de prismáticos pueden contemplar el vuelo planeador de numerosas colonias de buitres leonados que anidan en las repisas de la roca, así como ejemplares de cernícalos, águilas reales que defienden sus territorios y quebrantahuesos en los sectores de mayor altura. En los cortados habita la cabra montés, aunque sus poblaciones se han visto mermadas por brotes de sarna. En las aguas transparentes es posible divisar peces adaptados al cauce, completando un ecosistema salvaje de enorme diversidad.

Aforo limitado

Para facilitar el tránsito peatonal a través de las paredes verticales y permitir cruzar el río de un lado a otro sin tocar el agua, la ruta cuenta con una red de pasarelas y puentes de madera perfectamente integrados. Estos pasos elevados y escaleras adosadas a la roca garantizan un paseo seguro y cómodo mientras los caminantes avanzan rodeados por una exuberante vegetación. La elevada humedad constante del desfiladero favorece la presencia de un frondoso bosque mixto donde predomina el pino negral junto a arces, tejos, acebos, avellanos y espesos mantos de helechos. La caminata sobre los listones de madera ofrece la oportunidad única de contemplar los tonos cambiantes de la corriente y la arquitectura natural de la brecha.

Con el firme propósito de evitar la masificación turística y salvaguardar la tranquilidad del espacio natural, el Ayuntamiento de Beceite ha implantado un sistema de acceso regulado con aforo limitado. Los visitantes deben adquirir su entrada o tique de aparcamiento de forma previa a través de internet o en la oficina de turismo local, eligiendo entre turnos de mañana o tarde. Asimismo, para garantizar la conservación de la flora y fauna autóctonas, se prohíbe el acceso con perros u otros animales de compañía, además de exigir el uso de calzado adecuado. El respeto al silencio, el compromiso con el mantenimiento de la limpieza y el cumplimiento de las normas de sostenibilidad garantizan que la visita al Parrizal siga siendo inolvidable.

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