Se exponen 37 obras inéditas de la que fue una de las grandes autoras de la fotografía española de la segunda mitad del siglo XX

La cámara de la fotógrafa barcelonesa estableció una relación empática, respetuosa y libre de prejuicios con las familias retratadas

Alberto Gómez

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Barcelona acoge la presentación de una serie fotográfica excepcional que recupera los primeros pasos profesionales de Isabel Steva Hernández, célebre fotógrafa conocida universalmente como Colita. La exposición reúne 37 fotografías analógicas inéditas que documentan el encuentro inicial de la autora con las comunidades gitanas de la capital catalana. Organizada en la Sala Escoleta de Palo Alto Barcelona como parte del festival FotoFest Poblenou, la muestra saca a la luz copias de autor positivadas por la propia artista en su laboratorio. Estas imágenes permanecían guardadas sin haber sido expuestas al público hasta este momento.

El origen de este valioso conjunto documental se remonta al año 1962, cuando una joven Colita de apenas 22 años recibió un encargo fundamental de la mano de su mentor Paco Rebés. La tarea consistía en retratar a las personas que trabajaban como figurantes en el rodaje de la célebre película Los Tarantos, dirigida por Francesc Rovira Beleta y estrenada en 1963. Para cumplir con esta encomienda, la fotógrafa se adentró en los asentamientos de barracas del Somorrostro y en las laderas de Montjuïc, descubriendo una realidad urbana fascinante que terminaría marcando toda su trayectoria profesional y personal a lo largo del tiempo.

Lejos de centrarse en la precariedad de aquellos entornos marginales, la autora prefirió captar la vitalidad, los juegos infantiles, los cantes y la alegría colectiva que caracterizaban el día a día vecinal. Como ella misma solía recordar al hablar de su trabajo: “Yo no fotografiaba la miseria…”. Su cámara estableció una relación empática, respetuosa y libre de prejuicios con las familias retratadas. Este enfoque humano permitió inmortalizar momentos de celebración y cotidianidad con una frescura expresiva imborrable que huye de cualquier tipo de paternalismo visual o distanciamiento artificial en cada uno de sus encuadres.

La autora captó la vitalidad, los juegos infantiles, los cantes y la alegría colectiva que caracterizaban el día a día vecinal

Entre las imágenes más valiosas de la selección destacan tres retratos de la legendaria bailaora Carmen Amaya, quien había regresado de México en 1963 para protagonizar el largometraje cinematográfico. Este encuentro fascinó a Colita y encendió en ella una devoción perdurable hacia el arte flamenco. Asimismo, la cámara de la fotógrafa captó a jóvenes promesas que con el tiempo se convertirían en verdaderas leyendas de la escena cultural, entre quienes figuran el bailaor Antonio Gades, la artista La Singla y el destacado cantaor flamenco José Menese durante sus momentos iniciales de proyección artística e histórica.

Además de su incalculable valor artístico, la muestra “Món Gitano 1962-1963” constituye un testimonio sociológico de primer orden sobre espacios de Barcelona que han desaparecido tras intensas transformaciones urbanísticas. Las barracas del Somorrostro y Montjuïc formaron parte de la memoria popular durante décadas, aunque su fisonomía física fue erradicada de la ciudad. Las copias analógicas presentadas en la exhibición han sido enmarcadas de forma especial para la ocasión, ofreciendo al espectador una ventana única a la historia viva de la comunidad romaní barcelonesa de mediados del siglo XX en todo su esplendor cultural.

Charlas magistrales

Formada junto a maestros indiscutibles como Francesc Català-Roca, Xavier Miserachs, Oriol Maspons y Leopoldo Pomés, Colita se consolidó como una de las grandes figuras de la fotografía española de la segunda mitad del siglo XX. A lo largo de cuatro décadas documentó movimientos clave como la Gauche Divine, la Nova Cançó y la Transición democrática. Galardonada con la Creu de Sant Jordi y el Premio Nacional de Fotografía, retrató a personalidades de la talla de Salvador Dalí, Joan Miró, Gabriel García Márquez y Jaime Gil de Biedma con su inconfundible estilo visual tan característico, personal e innovador.

La exhibición en Palo Alto Barcelona cuenta con el comisariado de Francesc Polop, director del Archivo Colita Fotografía y heredero encargado de velar por la conservación del legado de la artista. La visita a la Sala Escoleta es completamente gratuita y se complementa con charlas magistrales impartidas por fotógrafos de la talla del galardonado Emilio Morenatti y Tino Soriano. Esta recuperación histórica permite al público descubrir el nacimiento de la mirada analítica y empática de una autora fundamental que transformó la forma de documentar la memoria cultural barcelonesa de manera imborrable para el resto de la historia.

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