La dieta mediática de Vox
En crisis recientes, como la DANA de Valencia o la crisis migratoria en Ceuta, Vox ha ganado protagonismo a través de las redes sociales y los medios digitales. No es algo nuevo: algunos estudios ya habían señalado la importancia de estos canales en las primeras etapas del partido (aquí y aquí). Pero su crecimiento electoral plantea una pregunta: ¿hasta qué punto se informan sus votantes de manera distinta a los de otros partidos?
Para responder a esta pregunta contamos con datos especialmente útiles. El CIS realizó dos macroencuestas sobre audiencias de medios de comunicación social en 2023 y 2025. En la primera entrevistó a más de 27.000 personas; en la segunda, a 15.000. Estas muestras nos permiten comparar con bastante precisión la «dieta mediática» de los votantes de Vox, PP y PSOE: el conjunto de medios y fuentes, tradicionales y digitales, que utilizan habitualmente para informarse. La expresión evoca una dieta alimentaria: podemos combinar fuentes diversas o concentrar nuestro consumo en unas pocas.
Los votantes de los dos grandes partidos siguen habitando, en lo esencial, el mismo ecosistema mediático. Confían en la prensa escrita en proporciones muy similares —un 66% de los del PP y un 64% de los del PSOE dicen tener mucha o bastante confianza— y lo mismo ocurre con la radio, donde ambos porcentajes superan el 70%. Sus lecturas también se cruzan: El País es el segundo periódico más citado entre los votantes del PP, y El Mundo ocupa ese mismo lugar entre los del PSOE. En televisión sucede algo parecido: La 1 tiene más tirón entre el electorado socialista, pero llega también a buena parte del popular, mientras que Telecinco atrae a votantes de ambos partidos.
Entre los votantes de Vox, el patrón cambia, como muestra el gráfico 1. Su confianza en la televisión no llega a la mitad de la que expresan los votantes de PP y PSOE: un 23%, frente al 55-58%. En las redes sociales ocurre lo inverso: un 41% de los votantes de Vox expresa mucha o bastante confianza, frente al 16% de los del PSOE y el 17% de los del PP. La proporción supera, por tanto, el doble y ha crecido diez puntos desde 2023, cuando se situaba en el 31%. El contraste es claro: en prensa, televisión y radio, los votantes de PSOE y PP muestran niveles de confianza similares, mientras que los de Vox quedan sistemáticamente por debajo. En las redes sociales, la relación se invierte. Esto no significa que los votantes de Vox confíen más en las redes que en cualquier medio tradicional: la radio sigue por delante, con un 48%. Lo distintivo es la distancia respecto a los otros dos electorados.
Una explicación tentadora es atribuir estas diferencias a una brecha generacional: si los votantes de Vox son más jóvenes, su mayor familiaridad con las redes podría explicar su relación con estos medios. Pero las diferencias persisten cuando distinguimos entre menores de 55 años y personas de 55 años o más. Los datos sobre el uso de redes para informarse, recogidos en el gráfico 2, lo muestran. Entre los votantes del PP y del PSOE, ese uso cae del 64-70% entre los menores de 55 años al 31-35% entre quienes tienen 55 años o más: prácticamente a la mitad. Entre los votantes de Vox también disminuye, pero menos: pasa del 82% al 63%. Es decir, los votantes de Vox de más edad recurren a las redes casi el doble que sus coetáneos de PP y PSOE. Su uso prácticamente iguala, además, el de los menores de 55 años del PP, situado en el 64%, y se acerca al 70% de los del PSOE. Estos grupos de edad son amplios, pero la diferencia aparece dentro de ambos.
Las diferencias se extienden a las plataformas que utilizan. Entre quienes se informan a través de redes sociales, el uso de YouTube ronda el doble entre los votantes de Vox (24%) que entre los de PSOE y PP (entre el 12% y el 13%), un patrón que ya se apreciaba en la oleada de 2023. Esta plataforma permite, además, consumir contenido político en formatos largos, como monólogos y entrevistas extensas. Queda por saber qué contenidos concretos elige cada electorado: compartir plataforma no implica compartir una misma dieta mediática.
El panorama mediático español, visto así, es más complejo que la división entre medios progresistas que apoyan al Gobierno y medios conservadores que se oponen a él. Las diferencias entre los votantes de Vox y los de PP y PSOE van más allá de las cabeceras que prefieren: afectan a cómo se informan y a las fuentes en las que confían. Comparados con los votantes de PP y PSOE, los de Vox confían menos en los medios tradicionales y más en las redes sociales. Su mayor uso de estas últimas para informarse aparece tanto entre los menores de 55 años como entre quienes superan ese umbral.
Esto plantea un reto para el debate democrático. En las redes conviven contenidos periodísticos sujetos a controles editoriales con mensajes que circulan sin verificación. Si la desconfianza hacia los medios tradicionales lleva a una parte del electorado a depender de fuentes que no comparten esos controles, puede resultar más difícil mantener una base común de hechos sobre la que discutir. Las encuestas no demuestran que los votantes de cada partido vivan en mundos informativos separados, pero sí muestran importantes diferencias a las que debemos prestar atención. El riesgo es que cada crisis nos encuentre discrepando no solo sobre lo que debería hacerse, sino también sobre lo que ha ocurrido.
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