Las incógnitas sin responder del ático que compró el Gobierno de Ayuso en Chamberí
“Pues parece que no solo ha vendido el ático. También ha vendido a su consejero”, escribía el miércoles la ministra de Sanidad, Mónica García, próxima rival de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones por la Comunidad de Madrid que se celebrarán el año que viene. Hablaba sobre unas palabras de la presidenta regional en las que excusaba dar explicaciones por la polémica compra de su Gobierno de un ático de 485 metros cuadrados (200 de terraza) en una de las zonas más caras de la capital de España.
“Yo no tengo la menor idea, porque no es mi competencia saberlo”, aseguraba Ayuso una semana después de que El País desvelara la adquisición del inmueble, situado justo enfrente de la casa familiar de la presidenta. Y delegaba las explicaciones en Miguel Ángel García Martín, a quien tenía al lado y de quien depende directamente Planifica Madrid, la empresa pública que cerró la operación inmobiliaria. “Les tengo que remitir a la Consejería de Presidencia, que es la que tiene no solo la información detallada sino los canales de comunicación a tal efecto”.
Sin detalles sobre las obras hasta el viernes
La comunicación, hasta el momento, no está siendo muy fluida. Presidencia considera que las explicaciones están “sobradamente dadas”, pero ha omitido detalles fundamentales de la compra y los únicos que ha ofrecido sobre ella, una vez que se hizo pública la adquisición, han resultado confusos: primero aseguró que el ático del paseo General Martínez Campos iba a ser destinado a una oficina del Gobierno regional, durante el traslado motivado por unas obras en su sede de la Puerta del Sol. Pero el inmueble no puede tener uso institucional ni ser empleado para nada que no sea vivienda residencial —el Ayuntamiento confirmó que nadie había pedido la transformación en oficina—.
De las supuestas obras no ha habido ningún rastro en el portal de contratos de la Comunidad de Madrid hasta el pasado viernes por la tarde (un viernes de agosto, semana y media después del estallido de la polémica), cuando se publicó el expediente del contrato —negociado sin publicidad— para el diseño y redacción del proyecto previo a las obras por 59.000 euros, que ha ido a parar al estudio de Alejandra Pombo, prima de la conocida 'influencer' María Pombo. El Gobierno de Ayuso no aclaró ni la fecha de inicio, ni a cuántos empleados públicos afectaría ni quiénes han de ser trasladados. Según la memoria de las obras, ahora hay un plazo de tres meses para tener listo el proyecto, el paso previo a la licitación de las obras. Luego habrá cuatro meses para la tramitación de la licitación y adjudicación del contrato de obras, así como la obtención de licencias, y otros doce para la ejecución. El presupuesto estimado para los futuros trabajos es de 1.649.495 euros.
Un dinero que no se puede destinar directamente
Para añadir más incógnitas a las que ya surgían sobre la compra del ático, el propio García Martín anunció hace una semana que había dado orden de ponerlo a la venta para destinar lo recaudado a la reconstrucción después de los incendios en la Sierra Oeste. Pero luego tuvo que admitir que esta asignación sería indirecta, ya que habría que esperar al cierre anual de Planifica Madrid para obtener los recursos y repartir dividendos. Eso si se vende a mayor precio del que se compró, ya que, en caso contrario, no habría ningún beneficio que dedicar a los pueblos arrasados por el fuego. Su coste fue de 6,3 millones de euros, otro dato no desvelado por la Comunidad, que fue exigido durante una semana y que acabaron publicando La Sexta y El País. También este viernes se licitó el concurso de venta con un precio de salida de 6,69 millones de euros, casi 400.000 euros más, pese a que la compra se realizó en abril.
La oposición ha reclamado explicaciones y el PSOE ya enfila el camino de los tribunales al llevar a la Fiscalía una denuncia contra Planifica Madrid, mientras pide la dimisión de Ayuso por lo que considera una “pillada descomunal”. La estrategia de Más Madrid pasa también por acudir a la Justicia apuntando a un posible delito de malversación, buscando información por esa vía: “Tardará mucho en dárnoslos [los documentos solicitados], si es que nos los da, pero a un juez no se lo pueden negar”, apuntaba el diputado Hugo Martínez Abarca. Aunque el primero que ha lanzado una demanda, presentada ante el Tribunal de Cuentas, fue el pasado lunes un abogado particular acostumbrado a denunciar los excesos de la Administración madrileña.
Un inmueble que no puede convertirse en oficinas
El texto de esta última demanda, a la que ha tenido acceso este periódico, apunta varias de las preguntas clave que están sin responder. La primera es por qué razón el Gobierno de Ayuso compró una vivienda de semejante tamaño como sede provisional de su personal si no podía convertirse en oficinas. Los pasos que precedieron a tal decisión son clave a la hora de valorar si la compra fue o no adecuada: se desconoce si hubo alguna consulta urbanística para comprobar la compatibilidad de los usos que se pretendía dar o un informe técnico que lo avalara antes de practicar un desembolso millonario.
“¿Hacen falta 200 m2 de terraza para unas oficinas?” se preguntaba hace unos días el ministro Óscar López, otro de los rivales de Ayuso de cara a los próximos comicios. “¿Por qué comprar en vez de alquilar si es algo temporal mientras hay obras, primera noticia, en Sol?”, añadía sobre otra de las dudas que han ido surgiendo estos días. La Administración pública no suele comprar edificios para traslados temporales de la administración, ya que suele ser más rentable alquilarlos por unos meses. Eso siempre que no decida emplear el espacio de su amplio patrimonio de oficinas disponibles, otra de las opciones que parece que se descartaron en un primer momento.
El lugar escogido
La elección del lugar donde se ubica el ático es otra de las grandes incógnitas de este caso. Ni Ayuso ni otros miembros del Gobierno han comentado la coincidencia de que este se encuentre justo enfrente de la casa familiar de la presidenta, que ella posee en nuda propiedad después de una donación de su padre y donde actualmente vive su madre. La instalación de oficinas de la Administración en la parte más elevada de un edificio de viviendas de nueve alturas es poco común en Madrid y algo que no permite la normativa municipal en el edificio elegido. Tampoco constan informes de seguridad necesarios para saber si ese inmueble podía ser utilizado por mandatarios públicos o, por el contrario, podían correr riesgos en esa propiedad.
Los detalles de la primera transacción
La falta de transparencia en Planifica Madrid, la sociedad mercantil pública empleada en la operación, es otra de las cuestiones que llaman la atención de este caso. El ático no figura entre sus propiedades actuales y el último informe del Tribunal de Cuentas de la Comunidad de Madrid se remite al año 2024. De la transacción sabemos el importe de compra (los citados 6,3 millones de euros), que la vendedora era la escritora y economista Astrid Gil-Casares, y que, como desveló elDiario.es, la Comunidad de Madrid exigió una cláusula de confidencialidad antes incluso de la primera visita a la propiedad para una operación que fue firmada el pasado 14 de abril.
El empleo de una sociedad mercantil de este tipo reduce los controles: se esquivan trámites como la valoración técnica previa del inmueble y el informe jurídico de un funcionario que valide la transacción. Tampoco pasa por el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid y los controles después de la compra también son menores, ya que queda fuera de la fiscalización de la Intervención autonómica. La operación inmobiliaria no figura hasta el momento en ningún portal de contratación pública. “La circunstancia de que la adquisición se instrumentase mediante negocio jurídico sujeto al derecho privado no excluye la jurisdicción contable ni atenúa el deber de diligencia exigible”, advierte el abogado Javier Flores, quien puso la primera demanda. “La elección de un cauce que excluye los controles previos ordinarios intensifica, y no reduce, la exigencia de que la decisión aparezca suficientemente documentada y justificada”, añade sobre la necesidad de mayor transparencia en Planifica Madrid.
Flores reclama al Tribunal de Cuentas que exija abundante documentación, para arrojar luz sobre todas las incógnitas del caso. Entre los escritos pedidos está la copia de la escritura de compraventa, el expediente íntegro de la adquisición, la memoria justificativa, que incluya la unidad administrativa llamada a ocuparlo, el informe de tasación, expediente de búsqueda y selección, certificación del acuerdo del consejo de administración por el que se aprobó la operación, origen de los fondos empleados, gastos, tributos, aranceles y honorarios devengados por la compra, además de copia del acuerdo de confidencialidad suscrito con la parte vendedora. A la Consejería de Hacienda de la Comunidad de Madrid le reclama el expediente del acuerdo del Consejo de Gobierno de 12 de noviembre de 2025 por el que se inyectaron 9 millones de euros a Planifica Madrid y a la Consejería de Presidencia el proyecto de obras de rehabilitación de la Real Casa de Correos invocado como causa del traslado. También reclama documentos del inmueble de la Gran Vía 6 puesto a la venta en el mismo lote que el ático y que aunque la Comunidad de Madrid señaló que se trataba de “cuatro inmuebles” al anunciar que lo recaudado se dedicaría a la reconstrucción por los incendios, la realidad es que actualmente están agrupados física y funcionalmente en uno solo. De hecho, tal y como desveló elDiario.es, ese inmueble está a la venta sin éxito como un solo desde hace un año. Pese a ello, ahora la Comunidad de Madrid pretende venderlo también a un precio superior.
Frente a esta avalancha de peticiones de información, Ayuso considera de momento que está todo dicho y sigue circunscribiendo el caso a algo que no le compete. Lo afirmó en una frase lapidaria durante su comparecencia del miércoles en la Sierra Oeste, la misma en la que soltó aquello de que no tenía “ni idea” del caso: “Estamos dándole vueltas y estirando, estirando y estirando lo que haga falta esto, pero... es lo que hay”.
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