Alberto, ¡nadie de te echará de menos!

La Comunitat lidera el descenso del paro en marzo. Y Alicante lo hace en la Comunitat con 3.027 desempleados menos. ¿Y qué? ¿Qué celebramos? ¿La destrucción de millones de puestos de trabajo fijos y la creación de unos cientos empleos mal pagados, sin continuidad y con apenas derechos? ¿La marcha de las listas del INEM de ciudadanos que ya no tienen prestación ni ningún tipo de subsidio? ¿Los ‘emprendedores’ que cobran de golpe toda la prestación del desempleo con la esperanza de salir del hoyo?

Alberto, ¿es así como quieres que te llamemos no? Aborrezco ser la agorera de turno, pero este descenso del paro –a pesar del buen dato- no deja de ser un parche, una tirita para paliar el sufrimiento de un enfermo terminal.

A pesar de que en el PP se nieguen a dar crédito a las afirmaciones de Cáritas, la pobreza se ha apoderado de nuestras calles, de nuestros colegios, de nuestros barrios y, lo peor de todo, de nuestros niños. España es el segundo país de la UE en cifras de pobreza infantil. Y, como escuché el otro día, si los niños pasan hambre ¡imagínate lo que comerán sus padres o sus abuelos!

Ahora dices que no quieres que te llamemos Fabra, que prefieres que los votantes, los vecinos, los ciudadanos de la Comunitat te llamemos Alberto. Para mí que lo que buscas es que no te relacionemos con el otro, con el condenado, con el abuelito del aeropuerto, con tu paisano de Castellón, con Carlos...

Pero, al margen de nombres, dices que quieres acercar la política a los ciudadanos, tenderles la mano, mirarles a los ojos… En esa especie de bolero que dirigiste a los tuyos la semana pasada se te olvidó cantar una parte. Esa en la que el otro, ese en el que confías, te traiciona y te la clava por la espalda. Y es que, la verdad, no me veo a Rajoy en plena campaña electoral repitiendo ese emocionado discurso de apoyo a Camps, con el Puerto de Alicante al fondo, de: “Siempre estaré detrás, delante o a un lado. Gracias Paco”. Ni a Mayor Oreja en ese mismo escenario volver a gritar: “Te queremos Paco (léase Alberto)” o a Rita Barberá jalear: “¡Paco (ahora Alberto), estamos contigo!”.

Alberto o Fabra. ¡Qué más da! Todavía no he escuchado a ningún responsable del PP en Madrid prestarte su apoyo como candidato autonómico. ¿Y en Valencia? ¿Y en Alicante? ¿Y en Castellón? Pues la verdad es que tampoco es que oigamos mucho eso de “¡Gracias Alberto…Te queremos. Estamos contigo!”

Y en cuanto a los ciudadanos…pues, ciertamente, es complicado que presidiendo una Comunitat que, a pesar de los datos de marzo, ha triplicado su tasa de paro durante la crisis, que tiene una tasa de destrucción de empleo del 21% y una caída acumulada del PIB del 9% alguien te llame por tu nombre, sea Alberto, Paco o Mariano… Y mucho menos que mirándote a los ojos te acepte la mano tendida.

El director del primer periódico en el que trabajé me llamaba Vilanova. Y les aseguro que para nada me hacía sentir menos que mis compañeros y compañeras a las que llamaba por su nombre de pila. Aún ahora, cuando me lo encuentro en alguna ocasión sigue utilizando mi apellido para dirigirse a mí. Y sé que lo hace con el cariño de quién te ha conocido con poco más de 20 años, muchas ganas de ser periodista y ninguna experiencia.

Pero, ¡claro! Fabra (Alberto) no tiene 20 años, no acaba de aterrizar en política y si tiene muchas ganas de ser presidente todavía no nos lo ha demostrado. Vamos Alberto que: ¡nadie te echará de menos!