Le quitaron su parcela en Cisjordania y ahora la ve anunciada en Booking como alojamiento “ideal” en un asentamiento israelí
Algunos de los recuerdos más entrañables de la infancia de Mohammed al-Sbeih transcurren en la pequeña granja familiar situada en las colinas al sur de Belén, donde tres generaciones de su familia cultivaron trigo y cebada.
“Era una parcela difícil de cultivar porque estaba en una ladera con bancales, pero era un lugar precioso”, recuerda Sbeih.
Ahora, sin embargo, las viviendas y carreteras del asentamiento israelí de Neve Daniel ocupan los terrenos donde la familia Sbeih cultivaba sus cereales, y las vistas panorámicas al mar se han convertido en el principal reclamo de una vivienda turística anunciada en Booking.com.
La descripción en la página web de reservas señala: “Los huéspedes pueden relajarse en el jardín o en la terraza, disfrutar del aire fresco y del entorno pintoresco”. Añade que la casa de Neve Daniel cuenta con una zona de pícnic y es “ideal para encuentros al aire libre”.
Un informe reciente de Ekō, una organización estadounidense que impulsa campañas de incidencia sobre grandes empresas por su impacto social y político, identifica 41 alojamientos anunciados en Booking.com situados en 14 asentamientos israelíes ilegales de la Cisjordania ocupada. Los anuncios se concentran en dos grandes zonas: el valle del Jordán, incluido el mar Muerto, y el cinturón de asentamientos construido alrededor de Jerusalén Este. Dos de las propiedades se encuentran dentro de la ciudad vieja de Jerusalén, en un territorio ocupado por Israel en 1967 y anexionado en 1980.
Los asentamientos implican el traslado de población civil al territorio ocupado, una práctica prohibida por el IV Convenio de Ginebra y por el Estatuto de Roma —el tratado fundacional de la Corte Penal Internacional—, que considera este tipo de colonización un crimen de guerra.
Asentamientos ilegales
La principal filial operativa de Booking.com tiene su sede en Países Bajos, donde la fiscalía neerlandesa estudia una denuncia penal presentada por el European Legal Support Center, una organización jurídica europea que presta apoyo legal a activistas y organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos de los palestinos.
La denuncia sostiene que las reservas de casas o apartamentos en los asentamientos pueden constituir blanqueo de capitales según la legislación neerlandesa, dado que la actividad comercial subyacente está vinculada a asentamientos ilegales.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió en julio de 2024 un dictamen consultivo a petición de la Asamblea General de la ONU. Confirmó la ilegalidad de los asentamientos y afirmó que los gobiernos y las organizaciones tenían la obligación de no reconocer como legal la situación creada por los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados.
Israel es signatario de los Convenios de Ginebra, pero sostiene que estos no se aplican a Cisjordania porque no formaba parte de otro territorio soberano antes de la guerra de 1967, que dio lugar a la ocupación israelí, ya que el dominio jordano sobre el territorio no estaba reconocido internacionalmente. Israel también argumentó que la CIJ no tenía jurisdicción.
La empresa estadounidense Airbnb también ofrece propiedades en alquiler en los asentamientos. Una investigación de The Guardian en febrero de 2025 encontró 760 habitaciones en hoteles, apartamentos y casas anunciadas por las dos empresas. Airbnb dijo en 2018 que dejaría de anunciar alquileres en los asentamientos, pero unos meses más tarde dio marcha atrás tras una impugnación legal por parte de anfitriones, posibles anfitriones y huéspedes.
Qué dice Booking.com
Booking.com introdujo en 2022 un sistema de etiquetado para los asentamientos que aconseja a los posibles huéspedes que consulten las advertencias del Gobierno “para tomar una decisión informada sobre su estancia en esta zona, que puede considerarse afectada por el conflicto”. La advertencia aparece en letra pequeña y no figura en las descripciones de las viviendas anunciadas, sino solo al realizar una búsqueda con el nombre del asentamiento donde se encuentran.
Un portavoz de Booking.com señala: “Nuestra misión es facilitar que todo el mundo pueda descubrir el mundo y como tal creemos no nos corresponde decidir dónde pueden o no pueden viajar los usuarios”.
“Seguimos vigilando de cerca la situación, incluida la posibilidad de cambios legislativos, y aplicamos rigurosamente los principios y procesos descritos en nuestra declaración de derechos humanos, tal y como hacemos en todas las zonas en disputa o afectadas por conflictos del mundo”, indica.
Cada día que Booking.com sigue sin actuar es un día más en el que obtiene beneficios del despojo de tierras palestinas y sostiene a un gobierno implicado en crímenes atroces
En el apartado dedicado a las “zonas afectadas por conflictos”, la política de derechos humanos de Booking.com señala: “Cuando determinemos que nuestras actividades de alojamiento puedan estar directamente vinculadas a impactos negativos sobre los derechos humanos, adoptaremos las medidas oportunas”.
La batalla de Sbeih
Ekō ha impulsado campañas de sensibilización e incidencia vinculadas a empresas y sobre cuestiones muy diversas, desde la denuncia de la venta por Internet de gelatina elaborada a partir de burros sacrificados hasta iniciativas de recaudación de fondos para combatir la contaminación por plásticos en los océanos.
El informe de Ekō, titulado Booking.com: vive la ocupación ilegal israelí, afirma: “Cada día que Booking.com sigue sin actuar es un día más en el que obtiene beneficios del despojo de tierras palestinas y sostiene a un gobierno implicado en crímenes atroces”.
Sbeih no es optimista sobre las perspectivas de obtener una reparación. Su familia lleva perdiendo batallas legales en los tribunales israelíes desde que le fueron confiscadas sus cinco hectáreas de tierras de cultivo en 1982. “Presentamos toda la documentación ante el tribunal, las escrituras de propiedad y un certificado de un experto agrícola que confirmaba que el terreno se estaba utilizando. La otra parte no presentó nada, ni un solo documento”, dice.
Sé que se trata de una gran empresa y que, muy probablemente, tienen muchas inversiones en todo el mundo, y que esto es algo insignificante. Pero cuando robas 10 dólares es como robar un millón de dólares, y debes ser juzgado del mismo modo
La confiscación de la tierra se mantuvo con el argumento que la zona era vital para la seguridad nacional, un patrón habitual en las expropiaciones en Cisjordania a lo largo de varias décadas.
Tras esa decisión judicial, la ladera permaneció vacía y sin uso durante unos 20 años. Cada vez que la familia intentaba visitarla desde su hogar en Al Jader, a las afueras de Belén, los militares les obligaban a retroceder.
Con el tiempo, la parcela familiar quedó absorbida por el asentamiento de Neve Daniel, que se expandió desde su ubicación original en una granja de propiedad judía. Sbeih solía llevar a sus hijos y nietos a un mirador desde donde podía mostrarles las tierras de la familia, pero eso ya no es posible debido a las restricciones de movimiento que se impusieron cuando estalló la guerra de Gaza en octubre de 2023.
A pesar de tantos años de decepciones, Sbeih no pudo contener las lágrimas cuando los investigadores de Ekō le mostraron por primera vez el mapa de la vivienda anunciada en Booking.com el mes pasado. “Pensé que mis hijos y mis nietos tendrían que estar disfrutando de ese lugar tan hermoso. Iba a ser para ellos”, lamenta. “Sé que se trata de una gran empresa y que, muy probablemente, tienen muchas inversiones en todo el mundo, y que esto es algo insignificante. Pero robar 10 dólares es como robar un millón, y debes ser juzgado del mismo modo”.
Traducción de Emma Reverter
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