Olga Cantó, experta en desigualdad: “Estamos llegando a niveles de pobreza infantil insultantes”
El mundo es cada vez más desigual en términos económicos. El Informe sobre la Desigualdad Global 2026 señala que en la actualidad la riqueza se encuentra más concentrada que nunca: el 1% de la población más rico posee un 37% del patrimonio global (riqueza), mientras que el 10% de la población mundial con mayores ingresos posee más que el 90% restante.
En este contexto internacional marcado por el aumento de las tensiones sociales, la concentración extrema de riqueza y el aumento de la inseguridad económica, ha nacido una nueva iniciativa destinada a analizar las causas y consecuencias de este fenómeno. Se trata del Panel Internacional sobre la Desigualdad (International Panel on Inequality, IPI), un organismo impulsado por el G20, auspiciado por Naciones Unidas e inspirado en el modelo del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
El proyecto reúne a cerca de 500 economistas y expertos internacionales. Entre ellos figura el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, uno de sus principales impulsores. Además, cuenta con un consejo consultivo formado por cuarenta investigadores especializados en distintos ámbitos de la desigualdad.
Entre los integrantes de este grupo de expertos se encuentra la economista Olga Cantó, catedrática de Fundamentos de Análisis Económico de la Universidad de Alcalá y una de las investigadoras españolas de referencia en el estudio de la pobreza y la desigualdad.
Esta inclusión ha supuesto “una gran alegría” y “un honor” para una mujer cuya tesis doctoral defendida en el Instituto Universitario Europeo de Florencia en 1998 ya trataba de las dinámicas de pobreza en las familias españolas.
Cuenta a elDiario.es Castilla-La Mancha que su presencia en este panel le va a permitir participar con otros expertos y expertas en las discusiones “para tratar de mejorar la situación de tantos miles de personas que no tienen oportunidades en su vida.”
Y es que el Panel Internacional sobre la Desigualdad busca “llamar la atención” sobre los “altos niveles de desigualdad que hay en muchos países”, por lo que nace con el objetivo de “influir” en la toma de decisiones políticas de los gobiernos que pueden ayudar a “atenuar esas desigualdades sociales”, cuenta Cantó, que añade que la desigualdad está generando “unos efectos sociales muy importantes y negativos en muchas poblaciones”.
Mejor a nivel global, peor dentro de cada país
Hablar hoy de desigualdad implica enfrentarse a una aparente contradicción. A escala mundial, la distancia económica entre países se ha reducido en las últimas décadas. Sin embargo, dentro de muchos de esos países la brecha entre ricos y pobres no ha dejado de crecer.
La mejora de las condiciones de vida de las clases medias en China e India, los dos países más poblados del planeta, ha contribuido a reducir la distancia económica entre países. Sin embargo, ese mismo periodo ha estado acompañado por un aumento de las desigualdades dentro de muchos Estados.
“En ese mismo periodo de 20 o 25 años”, explica Cantó, “han aumentado las desigualdades internas de los países, con una evolución muy negativa”.
La catedrática pone a Estados Unidos como uno de los ejemplos más significativos. “Tenía un nivel de desigualdad alta ya a principios de este siglo, pero esta se ha disparado especialmente en los niveles más altos de renta y riqueza. Esto ha provocado que el tamaño actual de la riqueza del 1% más rico en Estados Unidos esté superando los niveles registrados a principios del siglo XX, cuando la desigualdad ya había alcanzado niveles históricamente elevados”.
Esta desigualdad económica tiene efectos nocivos. La catedrática pone como ejemplo que las grandes fortunas tienen tanta acumulación de capital que pueden financiar sus propias campañas políticas, o incluso “comprar el poder político”.
¿Qué es la desigualdad?
Aunque el término se utiliza con frecuencia en el debate público, Cantó recuerda que no existe una única forma de entender la desigualdad. Afirma que, incluso, cada ser humano puede tener “un concepto diferente” de desigualdad.
Una de las formas más sencillas de observarla consiste en comparar los ingresos de unas personas con los de otras. Es decir, las diferencias salariales que existen entre dos personas, que se traducen en diferentes oportunidades de consumo, ahorro o acceso a determinados servicios.
No obstante, la catedrática explica que hablar de diferencias de renta es “simplificar”, porque lo que realmente se quiere medir son las “desigualdades de bienestar”. “El bienestar no lo definen estrictamente tus ingresos mensuales”, apunta Cantó. “Lo definen tus ingresos mensuales, tu riqueza, tu capacidad de ahorro… Es decir, tu patrimonio y, por tanto, tu riqueza”. Y es a la hora de hablar de riqueza donde más se percibe un aumento en la desigualdad en las últimas décadas.
La catedrática explica que uno de los índices más usados para medir la desigualdad es el de Gini. El índice de Gini de la riqueza muestra para cada país un valor entre 0 y 1, donde 0 supondría un escenario de perfecta igualdad (todos tienen el mismo patrimonio), mientras que un valor de 1 significaría perfecta desigualdad (una persona tiene todo el patrimonio y los demás no tienen nada).En 2002, el dato que marcaba dicho índice era de 0,576 puntos, mientras que en 2022 la desigualdad en la distribución de la riqueza española había aumentado hasta 0,687. Una diferencia superior a los 10 puntos que la catedrática califica como “enorme” en el índice “más conservador” de todos los que miden la desigualdad.
Dentro del mapa autonómico, Castilla-La Mancha se sitúa en una posición intermedia en términos de desigualdad de renta, con niveles similares a los de Cataluña o Extremadura según este indicador. Además, destaca que en 2023 la desigualdad de renta en la región se redujo en torno a un 10%, siendo una de las comunidades donde más bajó. No obstante, la economista recuerda que esta mejora se refiere únicamente a la distribución de la renta y no a la riqueza acumulada, donde las diferencias suelen ser mucho mayores y más persistentes.
Las raíces del problema
Para comprender por qué aumenta la desigualdad en España hay que mirar, según Cantó, a las llamadas rentas de mercado: los ingresos procedentes del trabajo y del capital. Las segundas tienen un peso cada vez más importante. “Las rentas del capital, como los alquileres o los rendimientos de otros activos, están muy concentradas en la parte alta de la distribución”, explica.
A ello se suman importantes diferencias salariales. Sin embargo, la investigadora matiza que el problema no suele encontrarse tanto en el salario por hora como en la cantidad de horas trabajadas. “Muchas personas tienen empleo, pero trabajan pocas horas al mes. Eso hace que el salario final que reciben sea insuficiente”. El resultado es que la desigualdad previa a la intervención del Estado mediante impuestos y prestaciones sociales es hoy considerablemente mayor que hace tres décadas.
La pobreza infantil, una emergencia silenciosa
Si hay una cuestión que preocupa especialmente a Olga Cantó es la pobreza infantil. España arrastra desde hace años una de las tasas más elevadas de la Unión Europea, asegura que se ha alcanzado un nivel “insultante” de pobreza infantil y la investigadora considera que las políticas públicas siguen siendo insuficientes. “Somos uno de los países europeos con menos políticas familiares”, denuncia.
Para combatirla, reclama medidas que combinen ayudas económicas con servicios públicos dirigidos específicamente a las familias. Entre ellas menciona prestaciones por crianza, políticas de vivienda, incentivos para facilitar la maternidad y la paternidad, comedores escolares gratuitos o refuerzos educativos. Cantó recuerda que diecisiete países europeos cuentan con prestaciones universales de crianza y considera que España necesita avanzar decididamente en esa dirección.
De no actuar, advierte, las consecuencias de la pobreza infantil trascienden el corto plazo.
“Hoy vemos los problemas inmediatos, pero dentro de unos años veremos consecuencias mucho más graves. El sistema educativo no está respondiendo suficientemente bien y estamos observando una creciente segregación escolar”.
Según advierte Cantó, esta situación amenaza con perpetuar las desigualdades entre generaciones. “Si no actuamos ahora, los problemas que vemos hoy acabarán traduciéndose en menos oportunidades para miles de niños y niñas en el futuro”, concluye.
Sobre este blog
Espacio de divulgación científica y tecnológica patrocinado por la Universidad de Alcalá (UAH), con el objetivo de acercar el conocimiento y la investigación a la ciudadanía y generar cultura de ciencia
0