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Dentro del Cirque du Soleil: así se construye la magia del clásico 'Alegría - Bajo una nueva luz' en València

Tras siete años de gira internacional, Cirque du Soleil aterriza en València para despedirse de Europa antes de continuar su recorrido en Brasil. El emblemático espectáculo Alegría – Bajo una nueva luz , una reinvención contemporánea de uno de sus grandes clásicos, vuelve a emocionar bajo la Gran Carpa mientras mantiene intacta su esencia. elDiario.es ha podido adentrarse entre bastidores para descubrir cómo se construye, detrás de los focos, la magia que cada noche deslumbra a miles de espectadores.

Llevada a escena por primera vez en 1994, tras 19 años de gira y con 14 millones de espectadores, Alegría visitó 255 ciudades de 40 países diferentes para consolidarse como uno de los espectáculos más emblemáticos del Cirque du Soleil.

Tras despedirse en 2013, Alegría regresó en 2019 con una nueva premisa, Alegría - Bajo una nueva luz, una reinvención contemporánea del clásico original que mantiene su espíritu y su icónica banda sonora, pero actualiza su narrativa, sus números acrobáticos y su universo visual, adaptado para una nueva generación de espectadores.

Después de 7 años de gira, el espectáculo aterriza en València para despedirse de Europa, ya que su próximo destino se sitúa en la ciudad brasileña de San Pablo. Podrá visitarse en la ciudad de València del 22 de mayo al 28 de junio, bajo la Gran Carpa, en la Feria de Navidad.

La compañía cuenta con 54 artistas de diferentes países, en un espectáculo que combina acrobacias, música en directo –con una banda sonora nominada a los Grammy– y una escenografía espectacular que transforma la Gran Carpa en la corte real del reino de Alegría para transportar al espectador a un reino que una vez fue glorioso pero ahora se encuentra en decadencia tras la misteriosa desaparición de su rey.

Las viejas ideas, representadas por la aristocracia, luchan por mantenerse en el poder contra los jóvenes rebeldes que desafían el orden establecido y representan el cambio y la revolución. Alegría es una llamada a abrazar el cambio y a construir colectivamente un mañana mejor, por eso, pese a ser una obra clásica, su mensaje sigue llegando a los corazones de miles de espectadores en la actualidad.

elDiario.es ha tenido la oportunidad de adentrarse entre bastidores para conversar con algunos de los artistas y conocer en profundidad todos los secretos que se esconden tras este mágico espectáculo.

La visita ha incluido la zona en la que los artistas se transforman en sus personajes, donde –tras 12 horas de sesiones de formación– ellos mismos se maquillan antes de cada función, convirtiéndose en un ritual para algunos, como menciona Ghislain Ramage, quien interpreta a uno de los payasos acróbatas con la rueda: “para mí es una manera de entrar en el personaje y ponerme modo espectáculo”, señala.

También cuentan con un vestuario compuesto de 120 trajes y más de 600 elementos diferentes en cada actuación, todos ellos hechos a medida en Montreal (Canadá) y confeccionados exclusivamente para ser tanto espectaculares, como funcionales en el escenario.

Los artistas cuentan con una zona de entrenamiento completamente equipada para prepararse físicamente para unos números sumamente exigentes y prácticar antes de salir a escena. Todo este equipo, el vestuario, los decorados y las instalaciones, requieren de 77 camiones para transportarlo de un destino a otro, junto con el elenco y equipo formado por 119 personas que viajan en cada gira para hacer posible el espectáculo.

Sara Formoso Fabregas, artista nacida en Ferrol (Galicia), con una licenciatura en música y especializada en acordeón clásico, es una de las que ha atendido a este diario. Sara lleva practicando desde los 8 años, por lo que ese instrumento le ha acompañado en gran parte de su vida entre altibajos: “en mi caso fue una relación de amor odio hasta que cumplí los 18 y me decidí por la música, de hecho hice el bachillerato de ciencias, luego me di cuenta que no me gustaba eso, pero es difícil decidirse por la música porque no es lo común en España, normalmente nadie te anima a seguir tus sueños, sino a ser funcionario y ganarte un salario al mes”.

Sara también cuenta cómo la monotonía se puede colar incluso en este tipo de trabajos que aparentemente parecen ser más creativos y espontáneos: “al final haces el mismo espectáculo casi todos los días durante años y eso también se puede volver pesado y repetitivo”. A pesar de todo esto no siempre los días son iguales puesto que es un trabajo que les permite conocer muchos lugares del mundo: “también tiene una parte muy positiva que es viajar, ya que descubres el mundo de una forma muy bonita, tus compañeros de trabajo se convierten en tus amigos y hay una ambiente muy guay tanto fuera como dentro del circo”.

Entre los artistas que dan vida a Alegría – Bajo una nueva luz se encuentra también Ghislain Ramage, intérprete de la Rueda Cyr, cuya trayectoria dentro del Cirque du Soleil supera ya los quince años. Originario de Rennes (Francia), descubrió su vocación desde niño en talleres de circo amateur y fue al descubrir la rueda Cyr —un gran aro metálico al que imprime movimiento con una mezcla de fuerza, equilibrio y precisión— cuando encontró su verdadero lenguaje artístico: “al principio yo era malabarista pero quería algo más acróbatico y me enamoré de la rueda, hasta hoy, que es mi forma de ganarme la vida”, señala Ghislain. Autodidacta en esta disciplina, ha convertido este aparato en una extensión de su propio cuerpo, combinando acrobacia, danza contemporánea y movimientos inspirados en el parkour.

Después de recorrer su interior, Alegría – Bajo una nueva luz se revela como mucho más que un espectáculo: es una compleja maquinaria humana donde disciplina, creatividad y esfuerzo colectivo hacen posible la ilusión. El Cirque du Soleil construye cada noche un universo efímero que, pese al paso del tiempo, sigue recordando al público la fuerza del cambio y la capacidad de seguir encontrando belleza en la transformación.