El plan de apoyo a los jóvenes tras la dana moviliza a más de 8.000 personas y articula una red de 40 entidades

El acto arrancó en un edificio todavía en obras. Las paredes de lo que fue la antigua fábrica de licores Pons, reconvertida décadas después en la discoteca Tabú y hoy en plena transformación en espacio comunitario, acogieron este jueves, en Benetússer, la presentación de los resultados del Plan Especial de Intervención para Jóvenes de Valencia, impulsado tras la dana de octubre de 2024. El lugar elegido no era casual: La Casa Oberta, el Espai Comunitari de Benetússer, era a la vez el escenario y uno de los protagonistas del evento.

Al acto acudieron la vicepresidenta primera de la Generalitat Valenciana y consellera de Habitatge, Ocupació, Joventut i Igualtat, Susana Camarero, y la alcaldesa de Benetússer, Eva Sanz, junto a Francisco Belil, presidente de la Fundación Princesa de Girona, y Santiago Peraita, presidente de la Fundació Horta Sud. Los acompañaron representantes de empresas del patronato de la Fundación Princesa de Girona, entidades sociales de la comarca y jóvenes que participaron en las distintas líneas del plan. Una mezcla deliberada: parte de la jornada tenía también vocación de mostrar a potenciales financiadores lo que está en juego, porque el proyecto de La Casa Oberta todavía necesita cerrar su financiación.

Once meses, cuatro frentes de acción

El Plan Especial nació de un proceso de escucha en 24 municipios afectados por la dana, con el objetivo de responder a lo que los propios jóvenes y sus comunidades identificaban como necesidades reales. Desde ahí se articularon cuatro líneas de actuación que trabajaron en paralelo durante casi un año.

La primera fue el apoyo a los centros educativos. La dana había golpeado a 92 centros en 78 municipios, afectando a cerca de 70.000 adolescentes. La respuesta fue desplegar un movimiento de voluntariado docente inspirado en el programa “Generació Docents”: 20 jóvenes de doce comunidades autónomas se incorporaron durante cinco meses a 18 colegios e institutos de ocho municipios, sumando más de 7.500 horas de apoyo en el aula.

La segunda línea fue la emprendeduría joven con propósito. Bajo el nombre de Gira Reptes Emprenedors, unos 500 jóvenes se reunieron en seis localidades para trabajar proyectos vinculados a la resiliencia territorial. Diez iniciativas finalistas recibieron financiación por valor de 100.000 euros. Entre los proyectos seleccionados hay desde soluciones tecnológicas para la prevención de emergencias (WaTech, AlertaSat) hasta plataformas de apoyo al comercio local o recursos educativos inclusivos.

La tercera fue el acompañamiento emocional. Junto a la asociación Betania, el programa realizó 3.585 intervenciones psicosociales en distintos municipios afectados, beneficiando a cerca de 2.000 personas —infantes, jóvenes y familias— desde sedes en Paiporta, Algemesí y Utiel, y con una unidad móvil que alcanzó 33 localidades. Los programas de bienestar emocional fueron los mejor valorados por los participantes, con una puntuación media de 9,2 sobre 10.

La cuarta línea fue la visibilización del talento joven, que incluye el proyecto más ambicioso en términos simbólicos: el Libro Blanco de Generació X València, elaborado por 19 jóvenes líderes que recogieron más de 150 testimonios de afectados por la dana. El documento, presentado este jueves, propone mejoras concretas en comunicación institucional durante emergencias, refuerzo de redes comunitarias y mayor protagonismo de la juventud en la toma de decisiones.

En conjunto, el plan ha movilizado a más de 8.000 jóvenes y ha articulado una red de más de 40 entidades. La evaluación independiente encargada a las consultoras HumanWay y Kreab estima que cada euro invertido ha generado 8,4 euros de valor social, con un retorno total estimado de 12,3 millones de euros sobre una inversión inicial de cerca de 1,5 millones. Francisco Belil destacó durante el acto que estos resultados solo han sido posibles gracias a la confluencia de administraciones, empresas y entidades sociales, y que La Casa Oberta se ha convertido en algo más que un proyecto arquitectónico: “un símbolo de recuperación, esperanza y capacidad de superación para el territorio”.

El edificio que quiere ser algo más

Pero si el plan fue el argumento del acto de hoy, La Casa Oberta fue su alma. El edificio de la avenida Camí Nou, 92 de Benetússer es un inmueble modernista de principios del siglo XX con dos vidas anteriores a sus espaldas y una tercera en construcción, literalmente. La Fundació Horta Sud lo compró para devolverlo a la comunidad: 843 metros cuadrados que, una vez rehabilitados, acogerán actividades formativas, culturales y asociativas, y que están diseñados también para funcionar como punto de coordinación en situaciones de emergencia.

El proyecto arquitectónico, a cargo del estudio Quidam Architectes & Co, apuesta por recuperar la lectura industrial original del edificio mientras incorpora un patio interior, una planta superior con terrazas y espacios modulables capaces de acoger desde reuniones de 20 personas hasta eventos de 249. Daniel Millor, arquitecto impulsor del proyecto y Premio Princesa de Girona Social 2024, resumió bien la idea: “no se trata solo de rehabilitar un edificio, sino de generar una red de espacios de encuentro que se traduzca en tejido social real”.

El presupuesto total del proyecto es de dos millones de euros. A día de hoy se ha conseguido financiación para 1.178.000 euros y se han ejecutado 627.522. Quedan 750.000 euros por cubrir, y parte del evento de hoy tenía ese objetivo explícito: sumar nuevos patrocinadores, tanto empresas como fundaciones, que completen el tramo final de la obra.

Por qué importa un espacio así

La comarca de l'Horta Sud cuenta con 2.251 asociaciones. Muchas de ellas operan sin sede propia, compartiendo locales municipales o reuniéndose donde pueden. La dana demostró, entre otras cosas, que la respuesta más rápida y efectiva no vino de los sistemas institucionales de emergencia sino de las redes vecinales y asociativas que ya existían, que conocían el territorio y que sabían quién necesitaba ayuda. La Casa Oberta pretende ser la infraestructura física que fortalezca esas redes antes de la próxima crisis, sea otra dana, una pandemia o cualquier otro evento extremo.

Santiago Peraita lo planteó en esos términos durante el acto: cuando se escuchan de verdad las necesidades de la comunidad y se unen los esfuerzos del tejido asociativo, las empresas y las instituciones, el desarrollo territorial es posible. Una idea que suena a principio general pero que en Benetússer tiene forma de andamios, de paredes a medio restaurar y de más de 24 entidades sociales que ya están diseñando cómo van a usar este espacio cuando las obras terminen. La inauguración definitiva está prevista para principios de 2027. Hasta entonces, la obra continúa.