Badenas, el activo tóxico de Vox València: el Ayuntamiento y su partido se desentienden del edil investigado
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Juan Manuel Badenas, el exportavoz y concejal de Vox en el Ayuntamiento de València, es uno de los mayores quebraderos de cabeza del gobierno de María José Catalá. El último episodio sucedió este viernes: fue pillado entrando en la sede del Sindicato de Estudiantes, en un edificio municipal que está cedido a la entidad, con un equipo de grabación. El sindicato ha presentado una denuncia por “allanamiento” del local contra el concejal, que tres días después aún no ha dado explicaciones.
El edil, que fue expulsado del equipo de gobierno y readmitido de manera exprés el pasado año, opera desde entonces por libre junto a la también concejala Cecilia Herrero, su pareja. Ambos han creado una escisión dentro del grupo municipal, que funciona por su propia cuenta con el beneplácito de PP y Vox para no perder su mayoría. Así al menos se desprende de las consultas al partido, a su grupo municipal y al Ayuntamiento de València. Nadie responde por ellos. Nadie se hace cargo. Pero ahí están, con escaño, despacho y medios públicos a su disposición.
Los ediles fueron expedientados y suspendidos cautelarmente de militancia el pasado abril, en el marco de una investigación judicial por los contratos de publicidad de la fundación València Activa al entonces concejal de Empleo, por los que la UCO registró el Ayuntamiento. Fueron objeto del expediente unas grabaciones publicadas en las que el edil habla sobre los contratos y sobre el partido. En paralelo, Herrero está siendo investigada por la Fiscalía de delitos de odio y se sentará en el banquillo por una serie de mensajes xenófobos en redes sociales. Ambos siguen en suspensión cautelar de militancia, señalan fuentes de Vox, pero se mantienen en el grupo municipal y tienen delegadas responsabilidades de gobierno local: gestionan Patrimonio y Responsabilidad Patrimonial, aunque no se sientan en la Junta de Gobierno Local.
Preguntadas por la entrada en la sede del sindicato, fuentes de Vox señalan que el edil “no forma parte” del partido. En el grupo municipal tampoco se hacen cargo de sus actos y apuntan que no van a hacer valoraciones. Y mucho menos en el gobierno que encabeza María José Catalá, que hasta evitan mencionarlo. Es una piedra en el zapato. Pero una piedra necesaria: sin su voto, las políticas en el Pleno no salen.
El edil se ha valido de esta posición para labrarse un perfil independiente de Vox en el último año, aunque emplea los recursos del grupo. Cuenta con al menos dos asesores, que acompañan a Badenas en el día a día, como se ve en las imágenes de las cámaras de seguridad del Sindicato. Los trabajadores municipales que entran junto al edil de Patrimonio son Jesús Caro y Andrea Estornell, que se incorporaron a su equipo el pasado septiembre tras un 'casting' de los ediles en redes sociales. Caro es funcionario de carrera, fue coordinador de Espacio Público con el entonces concejal de Compromís Carlos Galiana y se ha dejado ver en espacios con la extrema derecha extraparlamentaria, mientras Estornell se dedica a la gestión de contenidos en redes sociales.
El edil, que se autodefine como un 'punki' en la ultraderecha, sube desde hace un año vídeos a sus redes sociales respondiendo a demandas ciudadanas: visita inmuebles en mal estado o se va a almorzar, como ilustró en una visita al kiosko La Pérgola, de los más famososo de la ciudad, además de mostrar edificios municipales desde su interior. De paso, aprovecha para lanzar alguna 'pulla' al equipo de gobierno, como la referente a los datos de empleo en la ciudad. En algunos de estos vídeos va acompañado de Herrero, delegada de Responsabilidad Patrimonial, y pide a los vecinos que le trasladen sus peticiones relacionadas con sus competencias para resolverlas.
La oposición pide su cese y Catalá se desmarca con un informe
La entrada irregular en la sede de la organización juvenil ha provocado un gran estruendo en el consistorio. Las fuentes consultadas subrayan que un concejal no puede entrar en un edificio municipal, por mucho que tenga las llaves o la titularidad del inmueble. Badenas no ha dicho ni una sola palabra al respecto desde que el sábado se difundieran las imágenes en las que registra la sede de la organización.
La alcaldesa de València ha recurrido al ya habitual informe jurídico que analice la situación. Según señaló este lunes Catalá, su equipo ha “solicitado un informe jurídico para analizar cesión del centro” y los “antecedentes”, comprobar “qué motivó la entrada” para ver “qué es lo que ha sucedido” y, si existen responsabilidades políticas, “depurarlas”. La dirigente popular no confirmó que se vaya a hablar con Badenas para realizar ese informe ni tomar medida cautelar al respecto.
La candidata de Compromís a la alcaldía de València y también abogada Mónica Oltra, ha señalado que estos hechos son “un acto fundamentalmente político que tiene un objetivo muy claro: mostrar que son omnipotentes, que pueden con todo, que pasan por donde quieren, y generar miedo en la gente democrática que no piensa como ellos”. Por su parte, el portavoz del PSPV, Borja Sanjuan, ha considerado que el acto supone “un ataque a derechos fundamentales” y ha advertido de que la alcaldesa “no puede seguir amparando con su silencio el comportamiento de una persona que sigue ocupando responsabilidades de gobierno”. Compromís y el PSPV han presentado varias mociones para reprobar al concejal, reclamar su dimisión, y han solicitado más información al consistorio.