Cómo conservar los medicamentos en verano

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Durante el verano, y debido a las altas temperaturas, es importante extremar el cuidado en la conservación de los medicamentos y aislarlos de la luz, el calor, el aire, la humedad y cualquier otro agente externo que pueda alterarlos.

Algunos pueden contener excipientes que se pueden deteriorar con el calor. Esto hace que dejen de ser activos y, en algunos casos, que puedan llegar a ser perjudiciales, sobre todo durante una ola de calor, ya que el cambio repentino de temperatura puede hace que los medicamentos cambien de aspecto, de potencia o de composición química. 

Cinco maneras de guardar los medicamentos durante una ola de calor

La duración y las condiciones de conservación de todos los fármacos se establecen teniendo en cuenta los resultados de los ensayos de estabilidad a los que se someten. Es importante no alterar estas condiciones para no modificar los efectos.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) nos da algunos sencillos trucos para guardar los medicamentos en caso de ola de calor. El primer paso es leer detenidamente el prospecto que llevan todos los medicamentos, donde aparece la información con las condiciones de conservación. 

Según la AEMPS, se pueden establecer tres grupos de medicamentos con su correspondiente temperatura: 

  • Medicamentos a conservar entre 2ºC y 8ºC: en este caso, deben conservarse en la nevera. Los medicamentos termolábiles o especialidades farmacéuticas (vacunas, insulinas, algunos colirios, hormonas de crecimiento y antibióticos) son susceptibles a temperaturas superiores a 8ºC. Es muy importante no romper la cadena de frío para que mantengan su actividad farmacológica y el calor no los descomponga o desnaturalice. El grado de modificación varía en función de la temperatura que se alcanza y el tiempo que permanece a esta temperatura. Por ejemplo, los supositorios y cápsulas se derriten en caso de calor intenso; cremas y ungüentos pueden cambiar de apariencia porque se separa la fase grasa y la acuosa.
  • Medicamentos a menos de 25ºC o menos de 30ºC: es aconsejable guardarlos en las habitaciones más frescas y secas, alejados de la luz solar. En pruebas de laboratorio, queda demostrado que estos medicamentos se mantienen estables a temperaturas constantes de 40ºC durante varias semanas, por lo que aguantan bien incrementos puntuales de temperaturas.
  • Tener especial cuidado con algunas formas farmacéuticas: cremas, óvulos vaginales o supositorios son más sensibles a las altas temperaturas (las cremas se vuelven líquidas y los supositorios se derriten). Debe prestarse atención a su aspecto porque, si se ha modificado, no deben usarse.
  • No guardar en el maletero o dentro del coche: si vamos a realizar algún viaje, es importante no dejar los medicamentos en el maletero o dentro del coche porque pueden alcanzarse temperaturas muy elevadas. Es recomendable introducirlos en una nevera de viaje en la que podamos guardarlos. 

Es importante también dejar los medicamentos en sus envases originales para disminuir el riesgo de exposición a elementos externos. La excepción podría ser los pacientes de edad avanzada o con enfermedades crónicas que necesitan pastillero para que los ayuden en la precisión de la dosificación. 

Por regla general, no debemos guardar los medicamentos cerca de ventanas, de un radiador, en una guantera o en el maletero del coche. Otro aspecto en el que debemos prestar atención es la apariencia normal de cada medicamento (color, olor, solubilidad, consistencia) para detectar cualquier cambio.

Debe tenerse en cuenta que una degradación del medicamento pueden conducir a una reducción de su actividad terapéutica. La tetraciclina, por ejemplo, puede ser tóxica cuando el polvo amarillo pálido se vuelve marrón y viscoso y algunos antibióticos pueden ver incrementado su poder alergénico.

¿Qué ocurre si nos vamos de viaje y nos llevamos medicamentos?

Las medidas que debemos aplicar son distintas en función del medicamento. Para los que aguantan temperaturas de 25-30ºC, se recomienda almacenarlos en un envase aislado que no esté refrigerado.

En cambio, para los que sí necesitan refrigeración, es aconsejable conservar en una nevera portátil y comprobar que la temperatura sea estable y no varíe demasiado. Una vez sacados de la nevera, es aconsejable usarlos con rapidez y evitar dejarlos al aire libre mucho tiempo. 

Debe tenerse en cuenta que el ciclo frío-caliente es perjudicial para estos productos frágiles, por tanto, es importante no sacar los productos y volverlos a meter de forma repetitiva. En caso de viaje, se recomienda transportar estos medicamentos en envases isotérmicos refrigerados, limitando al máximo la exposición al sol. Hay que evitar que el medicamento entre en contacto directo con el hielo para no congelarlo.

No debemos olvidar que el uso de estos envases es una solución de emergencia así que, cuando lleguemos a nuestro destino, tendremos que almacenarlos en una nevera lo antes posible. Tampoco debemos olvidar que, en algunos casos, el frío puede ser tan o más peligroso que el calor para los medicamentos y que puede alterar su estabilidad.

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Durante el verano, y debido a las altas temperaturas, es importante extremar el cuidado en la conservación de los medicamentos y aislarlos de la luz, el calor, el aire, la humedad y cualquier otro agente externo que pueda alterarlos.

Algunos pueden contener excipientes que se pueden deteriorar con el calor. Esto hace que dejen de ser activos y, en algunos casos, que puedan llegar a ser perjudiciales, sobre todo durante una ola de calor, ya que el cambio repentino de temperatura puede hace que los medicamentos cambien de aspecto, de potencia o de composición química. 

Cinco maneras de guardar los medicamentos durante una ola de calor

La duración y las condiciones de conservación de todos los fármacos se establecen teniendo en cuenta los resultados de los ensayos de estabilidad a los que se someten. Es importante no alterar estas condiciones para no modificar los efectos.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) nos da algunos sencillos trucos para guardar los medicamentos en caso de ola de calor. El primer paso es leer detenidamente el prospecto que llevan todos los medicamentos, donde aparece la información con las condiciones de conservación. 

Según la AEMPS, se pueden establecer tres grupos de medicamentos con su correspondiente temperatura: 

  • Medicamentos a conservar entre 2ºC y 8ºC: en este caso, deben conservarse en la nevera. Los medicamentos termolábiles o especialidades farmacéuticas (vacunas, insulinas, algunos colirios, hormonas de crecimiento y antibióticos) son susceptibles a temperaturas superiores a 8ºC. Es muy importante no romper la cadena de frío para que mantengan su actividad farmacológica y el calor no los descomponga o desnaturalice. El grado de modificación varía en función de la temperatura que se alcanza y el tiempo que permanece a esta temperatura. Por ejemplo, los supositorios y cápsulas se derriten en caso de calor intenso; cremas y ungüentos pueden cambiar de apariencia porque se separa la fase grasa y la acuosa.
  • Medicamentos a menos de 25ºC o menos de 30ºC: es aconsejable guardarlos en las habitaciones más frescas y secas, alejados de la luz solar. En pruebas de laboratorio, queda demostrado que estos medicamentos se mantienen estables a temperaturas constantes de 40ºC durante varias semanas, por lo que aguantan bien incrementos puntuales de temperaturas.
  • Tener especial cuidado con algunas formas farmacéuticas: cremas, óvulos vaginales o supositorios son más sensibles a las altas temperaturas (las cremas se vuelven líquidas y los supositorios se derriten). Debe prestarse atención a su aspecto porque, si se ha modificado, no deben usarse.
  • No guardar en el maletero o dentro del coche: si vamos a realizar algún viaje, es importante no dejar los medicamentos en el maletero o dentro del coche porque pueden alcanzarse temperaturas muy elevadas. Es recomendable introducirlos en una nevera de viaje en la que podamos guardarlos. 

Es importante también dejar los medicamentos en sus envases originales para disminuir el riesgo de exposición a elementos externos. La excepción podría ser los pacientes de edad avanzada o con enfermedades crónicas que necesitan pastillero para que los ayuden en la precisión de la dosificación. 

Por regla general, no debemos guardar los medicamentos cerca de ventanas, de un radiador, en una guantera o en el maletero del coche. Otro aspecto en el que debemos prestar atención es la apariencia normal de cada medicamento (color, olor, solubilidad, consistencia) para detectar cualquier cambio.

Debe tenerse en cuenta que una degradación del medicamento pueden conducir a una reducción de su actividad terapéutica. La tetraciclina, por ejemplo, puede ser tóxica cuando el polvo amarillo pálido se vuelve marrón y viscoso y algunos antibióticos pueden ver incrementado su poder alergénico.

¿Qué ocurre si nos vamos de viaje y nos llevamos medicamentos?

Las medidas que debemos aplicar son distintas en función del medicamento. Para los que aguantan temperaturas de 25-30ºC, se recomienda almacenarlos en un envase aislado que no esté refrigerado.

En cambio, para los que sí necesitan refrigeración, es aconsejable conservar en una nevera portátil y comprobar que la temperatura sea estable y no varíe demasiado. Una vez sacados de la nevera, es aconsejable usarlos con rapidez y evitar dejarlos al aire libre mucho tiempo. 

Debe tenerse en cuenta que el ciclo frío-caliente es perjudicial para estos productos frágiles, por tanto, es importante no sacar los productos y volverlos a meter de forma repetitiva. En caso de viaje, se recomienda transportar estos medicamentos en envases isotérmicos refrigerados, limitando al máximo la exposición al sol. Hay que evitar que el medicamento entre en contacto directo con el hielo para no congelarlo.

No debemos olvidar que el uso de estos envases es una solución de emergencia así que, cuando lleguemos a nuestro destino, tendremos que almacenarlos en una nevera lo antes posible. Tampoco debemos olvidar que, en algunos casos, el frío puede ser tan o más peligroso que el calor para los medicamentos y que puede alterar su estabilidad.

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Algunos pueden contener excipientes que se pueden deteriorar con el calor. Esto hace que dejen de ser activos y, en algunos casos, que puedan llegar a ser perjudiciales, sobre todo durante una ola de calor, ya que el cambio repentino de temperatura puede hace que los medicamentos cambien de aspecto, de potencia o de composición química.