El método más eficaz para limpiar la campana extractora de la cocina

Las cocinas dependen de la campana extractora para eliminar humos, vapores y partículas de grasa que se producen al cocinar. Este aparato, aunque discreto, es fundamental para mantener un aire limpio y prevenir la acumulación de olores en el hogar. Con el paso del tiempo, la grasa se adhiere a los filtros y a las superficies internas, lo que puede afectar el rendimiento del sistema y dificultar la extracción del aire. Por ello, mantener la campana limpia es una tarea que garantiza tanto la eficiencia como la seguridad de la cocina.

El cuidado de la campana no se limita a limpiar su exterior. Los filtros, así como el interior del aparato, son los lugares donde se acumula la mayor parte de la grasa. Esta acumulación puede reducir la capacidad de extracción, aumentar el consumo de energía y favorecer la presencia de malos olores. Por lo tanto, es recomendable realizar una limpieza completa que permita eliminar la suciedad antes de que se endurezca o se vuelva difícil de remover.

Muchas personas posponen esta tarea porque parece complicada o poco accesible. Sin embargo, con un método claro y organizado, la limpieza se puede realizar de forma sistemática y eficiente. Un procedimiento bien estructurado asegura que todos los componentes importantes del aparato se mantengan en condiciones óptimas y que la campana continúe funcionando correctamente durante más tiempo.

Método para limpiar la campana extractora

El proceso de limpieza de la campana extractora comienza retirando los filtros, que son los elementos donde se acumula la mayor parte de la grasa. Para facilitar la limpieza, estos filtros se sumergen en agua caliente mezclada con un detergente desengrasante, lo que permite que la grasa adherida se ablande y se desprenda sin esfuerzo. Mientras se remojan, la grasa que se encuentra en el interior de la campana también puede aflojarse, lo que simplifica la limpieza de las superficies internas y evita que los residuos se redistribuyan al volver a colocar los filtros.

El interior de la campana requiere atención cuidadosa, ya que la grasa tiende a depositarse alrededor del ventilador y en los bordes metálicos. Para retirar estos residuos, se utiliza un paño de microfibra o una esponja suave humedecida con la solución desengrasante. Se limpia toda la superficie accesible con movimientos uniformes, asegurándose de cubrir tanto los espacios más visibles como aquellos donde la grasa se acumula con mayor persistencia. Este procedimiento asegura que el aire circule sin obstáculos y que el aparato recupere su capacidad de extracción.

La limpieza de los filtros se completa frotando suavemente todas sus superficies para eliminar cualquier resto resistente de grasa, y luego se enjuagan cuidadosamente con agua caliente. Tras este paso, se dejan secar completamente antes de volver a colocarlos en la campana, lo que evita que la humedad residual favorezca la acumulación de nuevos residuos o la aparición de olores. De esta manera, los filtros recuperan su eficiencia y el aparato puede funcionar con normalidad.

Finalmente, la parte exterior de la campana también requiere atención. Las superficies visibles, incluyendo bordes, rejillas y controles, se limpian con un paño húmedo y detergente suave, procurando respetar el material de cada acabado, ya sea acero inoxidable, pintado o lacado. Una vez secas todas las superficies y reinstalados los filtros completamente secos, la campana está lista para volver a funcionar, manteniendo su rendimiento y asegurando un ambiente limpio y saludable en la cocina.