Ni patatas ni judías verdes: tres platos que mejoran con el sabor del pimentón dulce
Abrir el armario de las especias y encontrar el bote de pimentón dulce casi intacto, con la tapa pegajosa y la etiqueta medio borrada, es más común de lo que parece. En muchas ocasiones, lo sacamos para las patatas, para las judías verdes y poco más, y en ese mismo hueco en el que lo encontramos se queda otra temporada, hasta que nos acordamos de nuevo de esta especia. Y es una pena, porque este condimento rojo no solo aporta color, sino también un aroma y un dulzor tostado que versiona platos muy distintos a los de siempre.
El pimentón tiene mucho que ver con el territorio español. La palabra “ñora” procede de La Ñora, en Murcia, donde se identificó la cáscara seca del pimiento, también denominado “bola” en otras zonas de nuestro país. Además, desde 2001, la Región de Murcia cuenta con su propia denominación de origen protegida (DOP) clasificando el pimentón dulce como un producto emblemático de la comunidad autónoma. Según los documentos, el pimentón de Murcia se dice que es totalmente dulce, de olor fuerte y penetrante, además aúna un gran poder colorante, graso y sabroso.
Conviene saber diferenciarlo en la tienda, ya que también existe el pimentón ahumado, proveniente de La Vera, en Extremadura. Ambos tienen denominación de origen protegida, pero como pequeña diferencia el extremeño dispone de varias opciones de este condimento: el dulce, el agridulce y el picante. Para los tres platos de hoy, el dulce es el indicado.
Garbanzos con espinacas, el clásico plato de cuchara
Este plato es un clásico en la cocina española, por lo que la receta es la de siempre, pero añadiéndole ese punto de sabor. Primero sofreímos ajo en aceite de oliva, y añadimos una cucharadita de pimentón dulce (con el fuego bajo y apenas unos segundos). Es entonces cuando se echan los garbanzos cocidos y las espinacas, y se deja que todo se funda durante unos minutos. Un chorrito de vinagre al final redondea el conjunto.
El resultado es un plato de cuchara rápido, barato y reconfortante en el que el pimentón da el cuerpo que otras especias no consiguen.
Pollo al horno para darle color a los domingos
Aquí el pimentón hace de maquillaje y potencia el sabor a la vez. Basta con mezclar aceite, ajo picado, zumo de limón, sal y una buena cucharada de pimentón dulce, untar con ello los muslos o contramuslos y dejarlos reposar un rato en la nevera, aunque siempre es mejor si es toda la noche. En el horno, la piel se dora, se vuelve crujiente y adquiere ese tono cobrizo que invita a servirse al segundo. Acompañado de una ensalada fresca o de unas verduras asadas, soluciona una comida sin esfuerzo.
Coliflor asada, la guarnición perfecta
Si en casa nadie pide repetir verdura, esta receta puede cambiarlo. Es una forma ideal para consumir más vegetales, sobre todo para los más reacios de la casa. Anota los ingredientes para 2 porciones:
- Una coliflor
- Aceite de oliva virgen extra
- Un limón
- Sal
- Pimentón dulce
El dulzor de la hortaliza asada y el del pimentón se potencian entre sí en esta receta, y con una salsa de yogur o un poco de alioli se convierte en un plato lleno de sabor.
Para prepararlo empezaremos cortando la coliflor en ramilletes; mientras, en un bol aparte, mezclamos el aceite, la sal, el zumo del limón y el pimentón dulce, y untamos la coliflor con la mezcla ayudándonos de una brocha. Hornearemos de 20 a 25 min hasta que los bordes se tuesten, con una temperatura de entre 200 y 220 °C. Cuando la coliflor esté dorada, la sacamos del horno y estará lista para servir.
Tres fallos que arruinan el pimentón
Existen varios errores que podemos cometer si somos principiantes en el arte de los condimentos. Toma nota de algunos de ellos:
- Quemarlo: este error es el más frecuente y, tristemente, el más difícil de arreglar. El pimentón se amarga si se fríe a fuego fuerte, así que conviene retirar la sartén del calor o bajarlo al mínimo antes de echarlo, y añadir pronto el líquido o los ingredientes húmedos.
- Usar un bote muy viejo: con el tiempo, la especia pierde aroma y color. Si al abrirlo no huele a nada, ya no sirve. Lo ideal es guardarlo bien cerrado, en un lugar fresco y oscuro, y renovarlo cada año o poco más.
- Confundir los tipos: echar picante donde pedía dulce, o ahumado donde no tocaba, cambia el plato por completo, por lo que recomendamos echarle un vistazo a la etiqueta antes de empezar, para ahorrarnos más de un susto.
Si el pimentón dulce lleva meses esperando pacientemente su turno en la cocina, cualquiera de estos platos es una buena excusa para sacarlo. La lista no acaba ahí, ya que aún queda espacio para unos huevos fritos con su toque rojizo, un arroz con verduras o hasta una receta tan sencilla como unas tostadas con aceite y una pizca de pimentón por encima.
Lo bueno de este condimento es que no pide técnicas sofisticadas, solo un poco de atención al fuego y un bote en condiciones. Con eso basta para que una receta de diario cambie completamente su sabor, y para que el armario de las especias deje de ser un cementerio de condimentos. En una tierra que lo ha cultivado durante generaciones, no estaría de más recuperar el hábito de poner pimentón donde menos se espera, porque a menudo es justo en esos platos donde mejor funciona.