Tarta 'crumble' de limón: la receta fácil y rápida de este postre con yogur y arándanos
La tarta crumble de limón, crujiente por fuera y esponjosa por dentro, es un postre sencillo que acompaña bien un café o un té en los primeros días fríos de otoño. La base se elabora como un bizcocho de yogur, lo que simplifica la preparación, y se remata con arándanos, que aportan frescura y un punto ácido.
Este dulce combina el bizcocho clásico con el crumble inglés, una mezcla de harina, mantequilla y azúcar moreno, que se usa como cobertura crujiente en muchos postres al horno. El resultado contrasta la textura esponjosa de la masa con el crujiente de la cobertura y el jugo de estos frutos rojos. La acidez del arándano refuerza el sabor del limón, que sin él quedaría más suave.
Los arándanos también aportan ventajas nutricionales. Según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), son ricos en anticianinas, entre ellas la mirtilina, la cianidina, la delfinidina, la malvidina, la peonidina y la petunidina, unos pigmentos que le dan su color característico y su capacidad antioxidante. Además, contienen vitamina C y son bajos en calorías, ya que 100 gramos aportan unas 46 calorías.
Tarta crumble de limón
Está claro que la tarta crumble es un postre reconfortante, pero cargado de sabor y matices que balancean a la perfección la dulzura del yogur y el azúcar moreno con los toques ácidos del limón y los arándanos. Necesitarás los siguientes ingredientes para preparar la masa de bizcocho de esta receta:
- Dos huevos
- 250 gramos de harina
- 150 gramos de yogur natural
- 40 mililitros de aceite de girasol
- La ralladura y zumo de un limón grande
- 40 mililitros de leche
- 100 gramos de azúcar
- Dos cucharaditas de levadura química
- Media taza de frutos rojos
Como hemos comentado, este postre va coronado con el crumble, que le dará un toque crujiente a la receta. Antes de preparar este postre, recomendamos que le prestes especial atención a esta capa final, con el fin de evitar que se hunda en el horno y se disperse dentro de la masa de bizcocho. Necesitarás los siguientes ingredientes para prepararlo:
- Dos cucharadas de harina
- Dos cucharadas de azúcar
- Dos cucharadas de mantequilla
A la hora de adquirir tus arándanos, verás que están disponibles en múltiples formatos. Puedes adquirirlos frescos, congelados o desecados. Ten en cuenta que su método de conservación influirá en sus características organolépticas. Así, por ejemplo, los arándanos frescos mantendrán mejor su sabor y consistencia en el horno, aunque serán más ácidos. Los congelados, por lo general, presentan un sabor más tenue y una menor acidez, pero pueden quedarse menos enteros, incluso llegando a deshacerse ligeramente en el proceso de preparación de la masa o en el de horneado. El arándano desecado, por su parte, recuerda a una uva pasa y quedará muy entero, pero se aleja demasiado de la textura original de este fruto del bosque. En definitiva, recomendamos que te decantes por arándanos frescos y, en su defecto, que optes por los congelados. Teniendo esto en cuenta, podrás preparar esta receta:
- Precalienta el horno a 180 grados.
- Comienza preparando el crumble. Para ello, deberás derretir la mantequilla, un proceso que podrás hacer en el microondas, en intervalos cortos. Es importante que en el proceso no se caliente en exceso, y si es así, deja que se enfríe antes de mezclarla con la harina y el azúcar. De lo contrario, el crumble colapsará en el horno y se hundirá. Sabrás que el crumble ha quedado perfecto si, durante el amasado, ves que se queda arenoso, con trozos irregulares de diversos tamaños. Si queda demasiado húmedo, no dudes en añadir más harina. Cuando esté listo, resérvalo en la nevera mientras preparas la masa de bizcocho.
- En un bol, mezcla el azúcar con la ralladura de limón. Después, bátelo junto a los huevos, hasta que la mezcla coja aire y quede espumosa.
- Añade el yogur natural y el aceite de girasol, y bate el conjunto hasta que se integre bien.
- Tamiza la harina junto a la levadura, y añádela poco a poco al bol.
- Mezcla la leche con el yogur en un vaso. Es posible que se corte, pero ten en cuenta que es un proceso normal. Añade esta mezcla al bol y remueve. Por último, añade los frutos rojos.
- Vuelca la masa de bizcocho en un molde, espolvorea el crumble por encima con generosidad y hornea el conjunto durante 45 minutos.
- Pasado el tiempo, recuerda dejar que la tarta crumble se atempere antes de consumirla, de manera que el crumble pueda obtener su textura crocante.