De dos tiempos, de alas o de palanca: cómo elegir el mejor utensilio para abrir botellas de vino

No porque algo funcione es lo adecuado. A la hora de descorchar una botella de vino, existen multitudes de métodos, con la imaginación humana con el único límite. Con zapatos, martillos o taladros, existen un sinfín de formas de retirarle el corcho a una botella. Pero el consenso general sitúa a un solo utensilio como el adecuado: el sacacorchos. Se trata de una herramienta que conjuga historia con innovación, por lo que le han ido apareciendo múltiples variables. En la actualidad, el término sacacorchos es todo un paraguas que abarca media docena de tipos. Ante tanta variedad, aficionados y amantes del vino pueden encontrarse con la incógnita de qué utensilio es el más adecuado para descorchar una botella.

Aunque parezca trivial, el sacacorchos que empleemos puede ser clave para el éxito o fracaso de nuestro ritual de descorche. Es importante que en el proceso la botella no se zarandee en exceso —de lo contrario, los posos que puedan existir en el fondo de la botella se mezclarían con el vino—, y que el corcho y la botella salgan intactos. En el peor de los casos, el corcho puede acabar en contacto con el vino, arruinando este caldo.

Cuál es el mejor sacacorchos

El mejor utensilio para abrir botellas de vino es aquel que se amolda mejor al usuario. Hay un sacacorchos donde prima la velocidad, la pericia o el presupuesto del individuo, por lo que debes tener presentes tus propias habilidades de descorche a la hora de elegir la mejor opción:

  • De dos tiempos: se trata de un clásico en el mundo de la hostelería. Se trata de un sacacorchos extremadamente compacto, rápido y preciso. Por si fuera poco, hace dos trabajos en uno, al incluir normalmente una pequeña navaja para retirar la cápsula de la botella. El problema es que no está pensado para principiantes. Está compuesto de una espiral para perforar el corcho y de una palanca en dos pasos que utiliza como único punto de apoyo el borde de la botella, lo que exige al usuario tener algo de práctica a la hora de utilizarlo.
  • De alas: posiblemente el más común para los particulares que disfrutan del vino en sus hogares. Se trata de un instrumento fácil de usar, que entraña poca dificultad, aunque puede partir corchos, especialmente si están secos. Su mecanismo lo forma una espiral central, que queda alada por dos palancas laterales. Solo hay que girar la parte superior y la espiral se introducirá sola, al tiempo que se levantarán las alas. Al bajarlas de nuevo para liberar el corcho, la botella se puede escurrir, por lo que procede con cuidado.
  • De rosca: todo un clásico, uno de los diseños más antiguos de sacacorchos, también de los más fáciles de usar. La espiral va unida a un mango con forma de T, por lo que solo hay que enroscarlo en el corcho y tirar. El problema es que necesita del usuario una combinación de fuerza bruta y destreza, con un alto riesgo de que el corcho se parta. Aunque suelen ser bastante económicos, también son muy poco recomendables.
  • De láminas: este sacacorchos tiene una lógica diferente al resto, puesto que no perfora el corcho con una espiral. En su lugar, se insertan dos láminas finas de metal a ambos lados del corcho, para después girarlo y extraerlo con suavidad. Se trata de una herramienta perfecta para cuando el corcho está deteriorado o envejecido, ideal para operaciones que requieren de gran precisión. Por el contrario, se le resistirán corchos nuevos o de silicona. Quien lo use, además, debe tener experiencia como descorchador.
  • De palanca superior: también conocido como 'de conejo', este sacacorchos lo forma un mecanismo que se fija al cuello de la botella y dos palancas de gran tamaño, que permiten un proceso de descorche muy suave. Sin duda, se trata de un utensilio a prueba de principiantes, dado que su diseño da pocas ocasiones de cometer errores. Su inconveniente es que es algo aparatoso, y suele ser más caro que el resto.

Tampoco tienen por qué ser iguales dos sacacorchos del mismo tipo. Por lo general, las partes plásticas de esta herramienta pueden condicionar a su manejo, efectividad y durabilidad, por lo que procura siempre que puedas decantarte por uno compuesto principalmente de metal con acabados en madera.

Errores más comunes a la hora de descorchar una botella

Con independencia del sacacorchos que utilices para descorchar tu botella de vino, lo cierto es que hay una serie de errores comunes que pueden condenarte al fracaso. El resultado: un corcho partido, atascado, o propulsado hacia el fondo de la botella. Y es que, descorchar una botella va más allá de saber como usar el sacacorchos de tu elección. Existen una serie de aspectos a tener en cuenta que podrían estar arruinando tu técnica de descorche:

  • No retirar bien la cápsula de la botella: en ocasiones, por impaciencia, no se retira por completo la cápsula de la botella. Al intentar retirar el corcho mientras está cubierto de forma total o parcial por la cápsula, corremos el riesgo de que se desgarre. No solo eso, pueden caer fragmentos de la cápsula en el interior de la botella o hacer que gotee al servir. No olvides retirar la cápsula antes del descorche, bien con un cortacápsulas, con un cuchillo o con la herramienta de corte incorporada en algunos tipos de sacacorchos.
  • Clavar la espiral del sacacorchos justo en el centro: aunque parezca contraproducente, lo ideal es que posicionemos la espiral del sacacorchos ligeramente desviada del centro del corcho, de manera que el primer giro del sacacorchos se centre. De colocarlo inicialmente en el centro, corremos el riesgo de que se ladee, depositando virutas en la botella.
  • Atravesar el corcho con la espiral: es importante no introducir la espiral dentro del corcho en exceso. De lo contrario, podríamos perforar el corcho, provocando que caigan virutas en el fondo. Es por ello que debemos tener presente la longitud de la espiral de nuestro sacacorchos.