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Opinión

A Torrente no le gusta la prensa

12 de marzo de 2026 22:16 h

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Lo normal es que en estos momentos usted se encontrara ahora mismo leyendo la crítica de Torrente Presidente. Es, sin duda, el estreno de la semana, y uno de los más importantes del año del cine español. Y del cine en general. Todo apunta a que el regreso del personaje creado por Santiago Segura reventará de nuevo la taquilla y confirmará el idilio de su director con el público. Sin embargo, la prensa no ha podido ver la película. No ha habido un pase para poder hacer la crítica con anterioridad, ni ha habido las clásicas jornadas de entrevistas con su equipo. Nada.

El argumento que ha dado Santiago Segura es que lo hace por los fans. Que quiere que ellos lleguen vírgenes a las salas. Parece un gesto hacia sus seguidores, pero realmente lo que se esconde es una deriva en donde el periodismo cinematográfico está, cada vez, peor tratado por aquellos que exhiben las películas. Segura dice que si enseña la película a la prensa se destrozarán los cameos y las sorpresas que contienen. ¿Por qué?, ¿acaso las críticas de El sexto sentido destrozaban el giro final de la película?, ¿las de Marvel cuentan las escenas post créditos? En una crítica no se desvelan las sorpresas del filme. No se ha hecho nunca y no se hace. Aquí tampoco debería hacerse. Por si acaso le diera miedo eso podría haber hecho firmar un embargo sobre ciertas partes de la trama para aquellos que la vieran. Tampoco. La decisión es que no la vean.

No es la primera vez. Con la última entrega de Padre no hay más que uno —con la misma distribuidora, Sony— no hubo pase para crítica, solo la vieron aquellos que fueran a entrevistar al equipo del filme. Pero, al menos, se enfrentó a la prensa. Aquí, ni eso. Ni siquiera se ha dado la oportunidad de que los informadores pudieran entrevistarle. Lo hará la semana que viene. Habrá un pase de prensa y varias entrevistas tras el primer fin de semana.

Dice Santiago Segura que no quiere spoilers, ¿cómo va a evitar que aquellos que lo vean esta misma tarde a primera sesión no los pongan en redes sociales? El argumento se tambalea cuando pide algo que es físicamente imposible en el mundo de las redes sociales e Internet. No. Lo que no ha querido es que la película llegue a la sala con críticas negativas ni tener que enfrentarse a preguntas sobre lo que haga o diga su personaje. La cosa es que Torrente llega con una fuerza tan grande que ni todas las críticas negativas de todos los medios de España le harían perder espectadores. Quizás unos pocos, pero nada significativo. Enfrentarse a las entrevistas cuando ya tenga el título de la película española más taquillera en su primer fin de semana será más fácil que hacerlo antes. Los espectadores le van a ratificar en su estrategia.

Cuando lo anunció, muchos tuiteros provocadores, expertos en ir a la contra, dijeron que la crítica se quejaba porque le hacían pagar una entrada. Pocos críticos conocen. El argumento es tan simple, tan facilón… que muchos de ellos se califiquen a sí mismos como periodistas es lo que da más miedo. Porque el problema no es solo que Santiago Segura haya decidido hacer esto. El problema es que esto es una práctica que puede empezar a ser habitual y que, hasta ahora, se había rozado, pero no se había llegado a practicar.

Pocas semanas antes de Torrente, Paramount hacía el pase de prensa de Scream el jueves por la noche, fuera de la jornada laboral e impidiendo que los periódicos escritos llegaran al cierre. Estaban, de alguna forma, impidiendo que se hablara de su filme. Las críticas demostraron que lo que querían era retrasar el tsunami de críticas negativas de la última de la saga. Aun así, ha sido un éxito de taquilla. Cada vez es más habitual. La novia, otra película que la crítica ha masacrado, se proyectó para la prensa en España el día anterior. El trato a la prensa, amparados en los spoilers, es cada vez peor.

A eso sumen que varios de esos pases, como ocurrió en el de Scream VII, son junto a influencers. No pasa nada por compartir una sala con influencers, pero ellos son la otra parte del problema de la prensa cinematográfica. Las exhibidoras y distribuidoras cada vez dan más tiempo de entrevistas y peso a influencers que no son periodistas. Cada vez hay menos hueco para hacer entrevistas. Las internacionales empiezan a ser el vellocino de oro, y cuando uno lo logra puede tener la suerte de tener 7 minutos con un talent.

Ahora ni eso, porque ahora es gente que cobra por su contenido, que no va a hacer ninguna pregunta incómoda, que nunca les va a preguntar por algo que se salga del carril y cuya opinión está absolutamente definida porque ha sido invitada a un viaje o incluso ha sido pagado por poner una publicación en sus redes sociales.

Torrente ha sido la gota que ha colmado un vaso que se ha ido llenando poco a poco sin que nadie se queje ni de un golpe en la mesa, y que ha colocado al periodismo cinematográfico a los pies de los caballos. Ojalá sea Santiago Segura quien, en un efecto Streisand, haya provocado un cambio.