El esperado Estatuto del Artista avanza e incluye medidas contra el acoso pero deja fuera la IA
El esperado Estatuto del Artista ha dado este martes un importante paso adelante tras la aprobación en el Consejo de Ministros del Real Decreto por el que se regula la relación laboral especial de las personas artistas. Una norma que la ministra de Trabajo y Economía Social Yolanda Díaz ha definido como la “reforma laboral de la gente de la cultura en nuestro país”. Afecta a 771.000 personas que suponen el 3,6% del empleo en España.
El Estatuto del Artista es una de las grandes demandas del sector cultural –en especial desde que en 2018 fuera aprobado por unanimidad en el Congreso–, que pretende dotar a sus empleados de un marco jurídico adaptado a sus necesidades. Y que, en definitiva, tengan los mismos derechos a nivel colectivo que el resto de trabajadores.
El texto, pese a lo anunciado el pasado mes de enero, no contemplará finalmente la prohibición de que la IA sustituya a los trabajadores del sector. El motivo es que el Consejo de Estado emitió un “informe desfavorable” sobre este punto, aunque avanzan que ya se está trabajando para poder recuperarlo.
Estaba previsto que establecería que la IA Generativa no podría sustituir ni eliminar la participación de la persona artista; y que tendría que incluirse dentro del contrato de trabajo artístico y solo podría usarse en el estricto ámbito de la obra para la que fue realizado el contrato.
Regulación del trabajo infantil
Uno de los grandes logros de este Real Decreto es la incorporación a la jornada laboral de actividades como los ensayos, la preproducción, la postproducción y la promoción para no limitar la actividad solo a la actuación final.
Además, por primera vez se regula la participación de los menores en actividades artísticas, estableciendo reglas claras y únicas para todo el territorio. “Si les dijera que un menor trabaja sin concreto ni salario regulado, lo rechazarían porque dirían que es explotación infantil. Se acabó en el mundo de la cultura”, ha argumentado Yolanda Díaz, haciendo referencia a casos que afectan a obras como series o películas en las que los protagonistas son bebés o menores.
A partir de ahora saldrán del ámbito familiar para convertirse en trabajo por cuenta ajena, se garantiza la compatibilidad con la vida social y educativa, limitando para ello la jornada y horarios de trabajo. Al obligar a que sea siempre en el marco de una relación laboral, prácticas como el auge de los niños youtubers, se verán limitadas.
Otra de las aportaciones es que será obligatorio garantizar la información clara y transparente de los distintos conceptos retributivos, tanto salariales como no salariales, especificados de manera individualizada. En concreto, las retribuciones por derechos de autor deberán reflejarse específicamente en la nómina y de manera diferenciada de otras remuneraciones en este concepto.
Obligatoriedad de la figura de coordinación de intimidad
Entre los pilares del texto está la incorporación de manera obligatoria de la figura de coordinación de intimidad, cuya función es garantizar que las escenas sexuales e íntimas se realicen conforme a lo convenido y vigilar que no se puedan producir situaciones de abuso o acoso.
Del mismo modo, será obligatoria la adaptación de planes y protocolos frente al acoso incorporando los principios de celeridad y efectividad en los procedimientos de protección de las víctimas. Si un trabajo, como el rodaje de una película, dura diez semanas, los protocolos tendrán que responder a su intermitencia y duración breve. De tal forma que si una mujer denuncia que ha sido objeto de acoso, no se le pueda responder que la otra parte tiene seis meses para contestar. Si en ese plazo se ha terminado la grabación, no tendría efectividad.
Fuentes ministeriales avanzaron en enero que el Real Decreto contaría con tres disposiciones adicionales, a través de las cuales se crearían tres comisiones específicas. Una de ellas era la relativa a la IA que, al haberse quedado fuera de texto, tampoco contará con su correspondiente comisión.
Sí que se mantienen la que regulará la representatividad en el mundo de la Cultura y la relativa al desarrollo de las transiciones artísticas. Su objetivo es actualizar el servicio público de empleo e incorporar nuevas profesiones, de tal forma que empleados como tramoyistas, bailarines o artistas de circo, no se queden en el paro cuando acabe su actividad laboral, sino ofrecerles una pasarela de formación.