Los Ministerios de Trabajo y Cultura continúan trabajando para sacar adelante el esperado Estatuto del Artista, que ampliará su margen de actuación a través del Real Decreto que regulará la relación laboral especial de las personas artistas. Un texto que, además de contemplar el trabajo de los menores, la participación obligatoria de la figura del coordinador de intimidad y la Inteligencia Artificial; incorporará a la jornada laboral las actividades previas como ensayos o la promoción para no limitar la actividad solo a la actuación final y reforzará la representatividad sindical, para que los trabajadores del sector tengan los mismos derechos a nivel colectivo que el resto de los trabajadores.
En lo que respecta al uso de la IA Generativa, la nueva norma establecerá que esta no pueda sustituir ni eliminar la participación de la persona artista. Del mismo modo, tendrá que incluirse dentro del contrato de trabajo artístico y solo podrá usarse en el estricto ámbito de la obra para la que fue realizado el contrato. Por lo tanto, se abre la puerta al uso de la IA, pero siempre y cuando sea para generar contenidos que estén reglados en el contrato. Es decir, que la réplica de un autor llevada a cabo para la escena de una serie, por citar un ejemplo, solo pueda ser usada para esta y no para futuras temporadas o incluso otras producciones. Esto afecta a todos los ámbitos, incluidas las bandas sonoras o los guiones.
Esta regulación será llevada a cabo a través de un Real Decreto que, según fuentes ministeriales, está previsto que se apruebe antes de este verano.
Otro de los pilares del texto es el establecimiento de normas comunes y protección del trabajo infantil, que deberá realizarse por cuenta ajena y con una única autorización para todo el Estado. Al obligar a que sea siempre en el marco de una relación laboral, prácticas como el auge de los niños youtubers, se verán a partir de ahora limitadas. Asimismo, se establecerán límites horarios para trabajar y la garantía de escolarización.
El documento contará con tres disposiciones adicionales, a través de las cuales se crearán tres comisiones específicas. La primera de ellas, para desarrollar las transiciones artísticas. El objetivo es actualizar el servicio público de empleo e incorporar nuevas profesiones, de tal forma que empleados como tramoyistas, bailarines o artistas de circo, no se queden en el paro cuando acabe su actividad laboral, sino ofrecerles una pasarela de formación en la que aseguran que empezarán a trabajar ya mismo. También habrá un organismo para la evaluación del uso de la IA en las relaciones laborales en la cultura u otro que regule la representatividad en el mundo de la Cultura.
Entre el resto de temas que se incorporarán está intensificar las obligaciones de claridad salarial, en la nómina, que quede patente la informacion sobre qué se paga por cada uno de los puntos incluidos en los contratos.
Protección en materia de igualdad
Entre los protocolos que afectarán al sector cultural en materia de Igualdad están que, más allá de los planes obligatorios para las empresas que reúnan los requisitos estipulados; tanto estos como las actuaciones tendrán que adaptarse al principio de celeridad propio del sector, con el que garantizar una protección efectiva. Si un trabajo, como el rodaje de una película, dura diez semanas, los protocolos tendrán que responder a su intermitencia y duración breve. De tal forma que si una mujer denuncia que ha sido objeto de acoso, no se le pueda responder que la otra parte tiene seis meses para contestar. Si en ese plazo ya se ha terminado la grabación, no tendría efectividad.
Además, será obligatoria la figura del coordinador de intimidad. Sus función es garantizar que las escenas sexuales e íntimas se realicen conforme a lo convenido y vigilar que no se puedan producir situaciones de abuso o acoso.