Jensen Huang justifica la falta de retorno económico de la IA pese a la inversión masiva: “Se está construyendo ahora”
Es una duda que empieza a incomodar a los inversores: ¿cuándo llegarán los beneficios de las masivas inversiones que se están realizando en inteligencia artificial? La pregunta parte de evidencias como el estudio del MIT que puso sobre la mesa que el 95% de los proyectos corporativos basados en IA generativa no está ofreciendo retornos; que el premio Nobel de Economía Daron Acemoglu calcule que su impacto en la productividad en la próxima década será menor del 1%; o que OpenAI se ha visto obligada a incluir anuncios en ChatGPT (el modelo de negocio del viejo Internet) a pesar de que sus líderes aseguraron que sería “el último recurso” de la empresa.
Jensen Huang, CEO de Nvidia y principal beneficiario de esta fiebre del oro, rechaza que estos sean los síntomas de una burbuja. Al contrario, afirma que hay que tener paciencia y seguir invirtiendo: “Desde el punto de vista industrial, la IA es básicamente una tarta de cinco capas. La primera es la capa de la energía. La segunda es la de los chips, donde estamos nosotros. La tercera es la nube. La cuarta son los modelos de IA, que es la capa en la que la gente cree que sucede todo. Pero la capa más importante, que es donde está sucediendo todo, es la superior: la capa de las aplicaciones”.
Ustedes lo están viendo ahora mismo. Es la mayor construcción de infraestructura de la historia de la humanidad
Desde el Foro Económico Mundial de Davos, Huang ha explicado que esa quinta capa de la “tarta de la IA” la componen las empresas “nativas” de esta tecnología que están desarrollando formas de explotarla plenamente. “Esta capa superior es, en última instancia, donde se producirán los beneficios económicos. Pero lo importante es que esta plataforma informática requiere todas las capas que hay debajo”, ha expuesto el CEO de Nvidia: “Se está construyendo ahora. Ustedes lo están viendo ahora mismo. Es la mayor construcción de infraestructura de la historia de la humanidad”.
Nvidia es precisamente la empresa que más se ha beneficiado de ese frenesí para poner en marcha nuevos y más potentes centros de datos. Los ingresos de la compañía se dispararon de 26.974 millones de dólares en 2023 a 60.920 millones en 2024 —un aumento del 126%— y alcanzaron los 130.490 millones en su año fiscal 2025, según sus datos oficiales. Su margen de beneficio neto ronda el 55%, por lo que en su último año fiscal dejó ganancias limpias de unos 60.000 millones. También ha sido la primera empresa en superar los cinco billones de dólares de capitalización bursátil, con sus acciones en auge pese a todas las alertas de burbuja.
La burbuja, la oferta y la demanda
Huang es precisamente uno de los pocos líderes tecnológicos que rechaza de plano la posibilidad de que haya una burbuja en la inteligencia artificial. Para el líder de Nvidia, lo que algunos analistas interpretan como un gasto desmesurado por las dudas acerca de un retorno inmediato es, en realidad, la condición indispensable para que la tecnología exista.
Ante los temores de que la IA sea una repetición de la burbuja de las puntocom o de las criptomonedas, Huang recurre a la ley más básica del mercado: la oferta y la demanda. Su argumento es que, si estuviéramos ante una burbuja especulativa sin uso real, los precios de los servicios caerían por falta de interés. La realidad que describe es la opuesta.
El CEO de Nvidia señaló que es prácticamente imposible alquilar capacidad de cómputo en la nube (sus chips) a precios razonables porque la demanda supera con creces a la oferta disponible. No hay chips suficientes para todos los que quieren entrenar modelos de IA. La infraestructura computacional debe estar operativa antes de que el software pueda generar valor, defiende. “Queremos invertir en infraestructura. Esa infraestructura es una gran oportunidad de inversión”, ha insistido, instando a los fondos de pensiones y grandes capitales a “involucrarse” en esta fase inicial.
Sin embargo, la alta demanda no descarta por sí sola la existencia de una burbuja. “Las burbujas suelen implicar un ciclo de especulación que se refuerza a sí mismo, en el que el aumento de los precios genera expectativas de nuevas subidas, lo que atrae a más compradores”, explica un análisis de la IE University sobre el actual ciclo económico de la IA.
Muchos analistas, como responsables de Goldman Sachs, han identificado un gran riesgo para estas inversiones: podrían depreciarse más rápido de lo esperado. Esto implicaría que los centros de datos y los chips de Nvidia quedarían obsoletos antes de que sus propietarios puedan rentabilizar la inversión. La pregunta de cuándo caduca un chip de IA es, de hecho, una de las grandes dudas de la economía global para 2026. Este es un riesgo que Nvidia no asume, pero sus clientes sí.
El fin de la brecha digital
Por último, Huang ha dibujado el horizonte posterior a esta fase de obras. Su promesa es que, una vez la infraestructura esté asentada, la tecnología dejará de ser una barrera técnica para convertirse en un servicio básico, similar a la luz o el agua.
“La inteligencia artificial es la tecnología más fácil de usar de la historia”, ha insistido: “En el pasado, teníamos que aprender a programar una computadora. Ahora programas una computadora diciéndole: '¿Cómo te programo?'. Si no sabes cómo usar la IA, solo tienes que decir: 'No sé cómo usar la IA. ¿Cómo se usa?'. Así de fácil. Por eso también soy bastante optimista sobre el potencial de la IA para impulsar a los países emergentes”, ha concluido.
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