Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
Cómo se vivieron en Moncloa los primeros ataques a Irán
El 8M es para las mujeres iraníes y para las de tu barrio
OPINIÓN | 'Los NOES a las guerras, por Antonio Maestre

¿Cómo afecta a tu vida y a tu bolsillo la guerra en Irán? Del depósito del coche, al super, la hipoteca y las vacaciones

Una persona reposta en una gasolinera

David Noriega / Cristina G. Bolinches / Álvaro Celorio

7 de marzo de 2026 22:37 h

4

La primera semana de conflicto en Oriente Medio, tras el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos a Irán, ha provocado un terremoto en los mercados mundiales. El barril de petróleo Brent, de referencia en Europa, ha escalado por encima de los 90 dólares; y el del gas natural ha cerrado este viernes por encima de los 52 euros el megawatio hora. La Bolsa española ha encadenado la peor serie de sesiones desde que estalló la guerra en Ucrania, con una caída acumulada del 7% en cinco jornadas.

Estas grandes cifras ya se están traduciendo en un mordisco en nuestro bolsillo. Los más de 4.000 kilómetros que separan nuestro país de Teherán, la capital iraní, no impiden que el día a día ya se esté viendo perjudicado. Desde llenar el depósito del coche hasta planificar las vacaciones, pasando por las hipotecas o la visita al supermercado, así nos está golpeando ya el episodio bélico en el Golfo Pérsico.

La gasolina

Es el primer y más directo pellizco de la crisis en Irán al bolsillo de la población. Quienes hayan ido a repostar este viernes habrán notado un incremento medio en el ticket de más del 10%, de los 1,44 euros el litro del viernes pasado al 1,62 que marcaban los surtidores al cierre de la semana. Para un depósito de 50 litros, supone un gasto extra de nueve euros, según los datos enviados por más de 12.000 estaciones de servicio al Ministerio para la Transición Ecológica.

Aunque los analistas evitan pronósticos, los expertos consultados señalan que la duración de la tendencia alcista dependerá de la evolución de la situación, con el cierre del estrecho de Ormuz como factor diferencial frente a otras crisis energéticas. En cualquier caso, algunas voces alertan del conocido como efecto ‘cohete-pluma’, por el que los precios suben rápidamente cuando se produce un shock, pero tardan en bajar tras el impacto. El Gobierno, por su parte, ya ha avanzado la posibilidad de recuperar medidas para proteger a los consumidores, como las que se pusieron en marcha tras el inicio de la guerra en Ucrania. Un escenario que, por el momento, está lejos de parecerse al actual, al menos en precio. 


El precio diario de la gasolina 95 y el diésel en las estaciones de servicio

Evolución del precio diario de la gasolina 95 y el diésel en las estaciones de servicio en España

Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica


Gas y factura de la luz

A los más de diez céntimos que ha subido el litro de gasolina, hay que sumar el otro gran combustible: el gas. Los precios de esta materia prima se han disparado un 50% en apenas una semana, aunque los niveles distan de los que se alcanzaron tras la guerra en Ucrania. Y, aunque el gas que España importa del Golfo Pérsico es una proporción muy pequeña del total, la subida de los precios se va a trasladar a toda la oferta.

La subida del gas tiene impacto en la inflación a través de dos vías: por un lado, por el propio uso en las calderas para calentar nuestras casas. Y, por otro, porque es una materia prima fundamental para las centrales de ciclo combinado que generan electricidad. Si se encarece el gas, el impacto es notable en la factura de la luz.

El PVPC, la tarifa regulada del mercado de la electricidad, ya tiene un precio un 13% superior a la media de febrero, aunque, como destaca Funcas, es pronto para saber si este efecto deriva directamente de la situación internacional o se debe a la climatología. De momento, hay tres factores que amortiguarán el primer impacto de esta subida: la llegada de la primavera (menos calefacción y más horas de luz natural), los embalses en máximos tras las lluvias de las últimas semanas (fundamental para la generación hidroeléctrica) y el despliegue de las renovables, que ya representan una cuota récord de la electricidad que consumimos.

La cesta de la compra

El efecto dominó. Si la subida de los precios de la energía se mantiene –del petróleo, del gas y de la electricidad–, la derivada será una subida del transporte, de la logística y, al final, del precio que se paga por los alimentos en las tiendas y los supermercados. Las organizaciones agrarias, como UPA y COAG, ya están constatando una subida del gasóleo agrícola, que atribuyen más a la especulación de quien quiere aprovechar la coyuntura, que a las tensiones inflacionistas reales provocadas por el cierre del estrecho de Ormuz. 

Lo que es obvio es que si la guerra y si esa tensión real de los mercados y los fletes marítimos se mantienen en el tiempo, el precio de los alimentos acabará subiendo. Y eso puede afectar, sobre todo, a materias primas que llegan de Asia, como el arroz –por ejemplo, la variedad basmati, que se cultiva en países como India o Pakistán– o el café, porque Vietnam es el segundo productor del mundo, por detrás de Brasil. También, a medio plazo, al azafrán. La compañía Carmencita señaló este viernes que cuenta con reservas “suficientes” para cubrir las necesidades de los próximos seis meses, lo que, de momento, le permite esquivar las tensiones.

A todo esto se suma que el punto de partida con el precio de los alimentos, antes de esta espiral bélica, tampoco era el mejor. La FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, constató que en febrero, por primera vez en cinco meses, los precios iban al alza. En concreto, su 'food price index' subió ese mes un 1%, impulsado por los cereales, el arroz, los aceites vegetales y la carne, debido a que la producción no está siendo tan positiva como la de hace un año.

Las hipotecas

La teoría económica clásica dice que, para controlar la inflación, los bancos centrales tienen que subir los tipos de interés –el precio del dinero– para que se enfríe la economía. Fue lo que pasó tras el estallido de la guerra en Ucrania. Pero el equilibrio entre atar la subida de precios y no dañar en exceso al crecimiento es delicado. Sobre todo, cuando gran parte de Europa (el fuerte crecimiento económico de España es la excepción) aún está recuperándose del shock energético de hace cuatro años.

La subida de tipos se traduce en préstamos más caros y, fundamentalmente, hipotecas más pesadas para el bolsillo. Un incremento del precio del dinero –y del euríbor, el indicador al que están referenciados la mayoría de estos créditos– se traducirá en cuotas más abultadas para aquellos con una a tipo variable y las nuevas compras resultarán también más caras. Aunque eso, probablemente, no rebajará los precios de la vivienda.

El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, dijo este viernes que es “muy improbable” que el Banco Central Europeo toque los tipos en su próxima reunión, en apenas dos semanas. Eso da cierta certidumbre, pero no quita que a futuro puedan elevarlos. “Tiendo a pensar que hay que esperar más allá de 15 días”, subrayó.

Los viajes en avión y las vacaciones

La situación bélica en todo Oriente Medio, tiene varias consecuencias ligadas a los viajes y, también, al turismo. Por un lado, algunos de los aeropuertos con más tráfico aéreo del mundo han frenado, prácticamente, en seco. Es el caso del de Dubai, en Emiratos Árabes, con más de 95 millones de pasajeros al año y al que solo supera Atlanta, en EEUU, con más de 106 millones. En los últimos días, las principales aerolíneas han cesado sus operaciones en la región, al mismo tiempo que millones de pasajeros han tenido que buscar opciones de vuelo alternativas para evitar las escalas en la zona.

Eso ha significado, también, cambios en las rutas de los vuelos, mayores tiempos de viaje, mayores costes de combustible, menos opciones para elegir compañías y, de nuevo, ante una demanda y una oferta que se tensionan, precios dinámicos que van al alza. 

La otra consecuencia que tiene la guerra en Oriente Medio es que países con mucho tirón para los viajeros vacacionales, como Egipto o Turquía, se ven menos atractivos y menos seguros que otras opciones como España. Y, si hay más turistas viniendo a nuestro país, es obvio que los precios de los hoteles, ya disparados después de la pandemia, volverán a subir. 

Etiquetas
stats