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Cristian Olivé, de defender las pantallas en el aula a alertar contra la IA: “Deja el aprendizaje en una situación letal”

Pau Rodríguez

Barcelona —
30 de mayo de 2026 22:21 h

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Cristian Olivé, profesor de Secundaria caracterizado por su entusiasmo por el oficio, llega al final de este curso algo pesimista. Durante años, los catorce que lleva en las aulas, este docente barcelonés del instituto Joan Pelegrí ha abogado sin descanso por aprovechar los intereses de los adolescentes para sus clases. Todavía lo hace. Series de Netflix, canciones de Rosalía… Todo puede ser material para su asignatura de Lengua y Literatura, como ha explicado en libros como Profes rebeldes (Grijalbo). 

Esa lógica la aplicó también Olivé a las herramientas digitales. Pero de un tiempo a esta parte, prefiere dejar a un lado ordenadores y móviles. Aunque defendió su uso puntual y con fines educativos, para conectar mejor con sus pupilos, cada vez les ve más perjuicios. Sobre todo con la irrupción de la inteligencia artificial, que asegura que ha desarmado al profesorado de Secundaria a la hora de plantear y corregir trabajos. 

“La IA está matando la creatividad”. Así de alarmado se muestra este profesor, también autor de literatura juvenil –su último libro es Més de dos, de la editorial Rosa dels Vents–, cuando reflexiona sobre cómo sus alumnos se han entregado a ChatGPT.

Usted siempre ha sido un firme defensor de incorporar en el aula las herramientas digitales que usan los adolescentes. ¿Ya no? 

Siempre he defendido introducirlas, sí. No siempre móvil en mano, puede ser imitando el lenguaje de las redes sociales para motivarlos, para que el mundo real también entre en el aula. Pero con lo que yo no contaba para nada era con la llegada de la IA. Hay que educar en entornos digitales, ir más allá del libro, pero la IA está cambiando las reglas del juego. Hace que el proceso de aprendizaje sea mucho más limitado, menos complejo, porque los estudiantes cada vez elaboran menos tareas por su cuenta. Lo deja en una situación letal. 

Usted tiene alumnos de 12 a 16 años. ¿Cómo lo usan?

Para mí, ahora mismo, pedir a los alumnos un trabajo que no puedan realizar en clase es algo que ya no puedo hacer. Si lo hago, corro el riesgo de que en casa lo pregunten a ChatGPT y se lo realice. Antes, cuando escribían, si les surgían dudas lingüísticas podían recurrir a herramientas digitales de consulta, de cuestionamiento lingüístico, pero ya no es una opción, por culpa de la IA. Cuando me encuentro un texto que no se parece en nada al que corregía hace 10 años, o tengo de repente alumnos brillantes o es que no lo han hecho ellos. 

Me he encontrado casos de estudiantes que no se han leído un libro y han pedido a la IA que lo resuma, actividades de escritura creativa en que la IA les ha resuelto el texto… He llegado a recibir correos electrónicos de alumnos escritos con IA. Es decir, si un alumno no es capaz de escribir un mail con unas propiedades textuales, una adecuación y una coherencia, es un síntoma de que algo no funciona. 

Pedir a los alumnos un trabajo que no puedan realizar en clase ya no es una opción. Si lo hago, corro el riesgo de que en casa lo hagan con ChatGPT

¿Desde cuando ha detectado que los alumnos emplean sistemáticamente a este recurso? 

El curso pasado empezamos a verlo, y recuerdo hablar con los compañeros y decir que los alumnos cada vez escribían mejor. Luego nos dimos cuenta que no escribían ellos, sino una máquina. Este curso ya se ha convertido en un gran problema. Estamos valorando trabajos que en realidad no han producido nuestros alumnos. 

Antes de hablar de cómo afecta a las evaluaciones, ¿cree que la IA dificulta el proceso de aprendizaje en si mismo? 

Para que haya aprendizaje, tiene que haber reto, y para que haya reto, tiene que haber investigación: que el alumno se plantee como desarrollar un reto, cómo aplicarlo en situaciones reales. Pero todo eso lo pierdes si una herramienta artificial cumple estos pasos y los resuelve por ti. Por lo tanto, el aprendizaje es menor, y el pensamiento, menos complejo.

¿Se ha replanteado cómo evaluar a sus alumnos?

Sí, para empezar, todo lo que evalúo lo hacen en el aula. Y he incorporado la parte oral, que antes quizás estaba más olvidada –aunque con 32 alumnos por clase no hay tiempo–. Sobre todo he cambiado esto: los trabajos, en clase. Y otra cosa ha cambiado en mí: la desconfianza, que no beneficia en nada al sistema educativo. Si una actividad no se acaba y sigue al día siguiente, surge en mí la desconfianza. Si algo está demasiado bien hecho, dudo. Pero es que algunos estudiantes usan la IA e incorporan errores, o hacen trabajos que están copiados al 50%... La gran frustración entre el profesorado es que a día de hoy ya sabemos detectarlo, pero no podemos demostrarlo. 

La gran frustración entre el profesorado es que a día de hoy ya sabemos detectarlo, pero no podemos demostrarlo

¿Esto les trae problemas?

Chocamos frontalmente con los estudiantes, que no lo reconocen, y con las familias, que no aceptan un suspenso de sus hijos y nos cuestionan. Aquí necesitamos apoyo de la Administración.

¿Qué ejemplos de actividades concretas ha dejado de hacer? 

Por ejemplo, yo siempre les pedía un podcast: que elaboraran un guión y lo grabaran. Para ello tenían que investigar, analizar, redactar... O también hacía una propuesta de exposición artística, basada en la vida de un escritor, que consistía en elaborar los tarjetones del museo, el librito, la audioguía… Pero ChatGT ahora te lo prepara todo. En todo ese proceso, yo veía aprendizaje, y ahora no puedo hacerlo y me preocupa. 

¿Esto le ha hecho dar también un paso atrás en el uso de otros dispositivos digitales, como ordenadores o móviles, cuya incorporación había defendido antes?

He pasado de ser un gran defensor de las pantallas a un gran detractor. Cada vez usamos menos el ordenador en clase. 

He pasado de ser un gran defensor de las pantallas a un gran detractor

¿Por qué?

Porque creo que en educación es importante arriesgar y probar, pero también detenerse y retroceder. No es una actitud incoherente por parte del docente, sino necesaria. El proceso de aprendizaje es altamente sensible y requiere de atención u concentración, y nos hemos dado cuenta de que las pantallas distraen. 

¿Hay que hacer autocrítica? Dice que la docencia tiene una parte de ensayo-error, pero ¿habría que ser más prudente a la hora de incorporar métodos o herramientas que no estén científicamente probadas en el ámbito educativo?

Llevo días recibiendo el típico comentario [tras hablar de IA en redes sociales] de que los profesores tienen que renovarse o morir, o que tienen que actualizarse. Pero cuando intentas buscar una solución, te atacan por lo contrario. Y llega un punto en que el profesor se siente un poco frustrado, poco comprendido, cuando al final lo que intentamos siempre es conseguir el mayor beneficio para el estudiante. Creíamos que las pantallas podían beneficiar, pero hemos visto que no. Hay quien cree que la IA debería implantarse ya como herramienta educativa, pero yo no lo tengo muy claro. 

¿El profesorado debería refugiarse en una docencia más tradicional, al menos en cuanto a la parte digital?

Ya está pasando. Yo siempre he defendido actividades complejas, con retos que no se puedan resolver en una hora y para los que tengas que buscar y seleccionar información, aplicarla… Lo que se llama aprendizaje competencial y que ahora está en peligro de muerte. Pero defender ahora solo la memorización y el examen no me parece la solución.

¿Es pesimista? 

Sí, y no me gusta serlo porque no forma parte de mi ADN, pero la IA me ha hecho replantear en muchos momentos mi trabajo, mi función como docente y mi vocación. Porque ya no sé si mi función es educar, enseñar, acompañar… o vigilar. Y si es esto último, no me gusta.

¿Ve al profesorado desorientado?

Estamos perdidísimos, porque nos han roto los esquemas, también las directrices que dependían del Departamento de Educación sobre el trabajo competencial que ya no podemos evaluar. Y merece la pena que paremos y escuchemos esta angustia de los docentes. La competencia comunicativa está en peligro, la de aprender a aprender, también. La selección de la información, también. Y la creatividad, que une asignaturas y disciplinas, también. La IA mata la creatividad. 

La competencia comunicativa está en peligro; la de selección de la información, también. Y la creatividad, que une asignaturas y disciplinas, también

Otros docentes siguen defendiendo que, igual que la irrupción de Google, hay que buscar el potencial educativo de una herramienta que no va a desaparecer. 

Soy consciente y me lo he planteado muchas veces, si lo que tengo es miedo al cambio. Intento a veces ver el paralelismo con el surgimiento de Google, con las webs tipo Rincón del Vago en su momento, también se ha dicho de la calculadora… Cuando llegaron los buscadores, también se cuestionó el papel del docente. Pero es que para llegar a la información tenías que seleccionarla. Ahora con una pregunta ya te la dan toda. Y lo hace a partir de un algoritmo, de unos intereses y de una ideología. Por lo tanto, limita lo que aprendes y cómo lo aprendes.

Una última pregunta. Como autor de novela juvenil, ¿también le preocupa en impacto en el mundo de la literatura? 

Sí. Creo que se van a premiar muchos textos escritos con IA dentro de poco. Como herramienta de consulta, o de desbloqueo, puede estar bien. El problema es cuando la utilizamos para que piense por nosotros. Entonces ahí ya es cuando se mata la creatividad, se mata el pensamiento y se mata aquello que nos hace únicos, que es pensar por nuestra cuenta y buscar soluciones creativas.