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Entrevista

Judeline: “Las ciudades son de quienes tienen poder adquisitivo y no de quienes se las trabajan”

Francisco Gámiz

11 de octubre de 2026 21:10 h

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Lleva cinco semanas en el número uno del país y se ha convertido en la primera mujer española en encabezar la lista mundial de Spotify. Lara Fernández (Jerez de la Frontera, 2003), conocida artísticamente como Judeline, ha logrado la fama de manera pausada, haciéndose un hueco en la industria musical a prueba de canción y canción, de escalón en escalón. Lo que la cantante no esperaba es que su participación en el último disco de Karol G la ayudaría a subir del tirón el resto de escaleras, alcanzando un estrellato casi inimaginable.

Judeline ha acaparado todos los focos con el tema Bby Wow, en el que, además de la artista colombiana, también colabora el español Rusowsky. Un tipo de exposición que, si bien ya había experimentado en el pasado —la artista logró uno de los discos más aclamados de 2024 con Budhuria y llenó por primera vez el Palacio de Deportes de Madrid a inicios de este año—, no se asemeja en absoluto al nivel de popularidad que ha cosechado tras este impulso.

Ahora, tras ofrecer decenas de conciertos y decidir darse una pausa de los escenarios para encerrarse a crear nueva música en el estudio, la artista publica el tema La falda y aprovecha para reflexionar tanto sobre el pasado como sobre el futuro. Lo hace tomando comprensión sobre lo que ocurre a su alrededor: celebra las movilizaciones por el derecho a la vivienda, asume su compromiso frente a las injusticias globales y se enorgullece de su debut en el cine de la mano de Los Javis con La bola negra, una película que va más allá del éxito comercial y de la que reconoce su importancia en pleno periodo electoral.

Cuando vuelve a esa niña de Barbate, ¿alguna vez imaginó que todo lo que le está pasando podía ser posible?

Yo siempre lo manifesté mucho. Era el típico sueño, poco realista, de ser niña, ver la tele y tener metas más surrealistas. Pero ha salido y está saliendo; todo se ve un poco como la foto que yo tenía de pequeña.

Vino a Madrid con 17 años. ¿Se ha preguntado qué hubiera pasado si hubiera intentado construir todo esto desde Cádiz?

Hubiera sido muy difícil. Tendría que haber tenido mucha más fuerza de voluntad para hacer muchas cosas sola y las posibilidades hubieran sido muchísimas menos. Aquí tuve acceso a contactos, a mucha gente y a los estudios; al final, en Madrid está toda la gente de la industria. Si viviera en Cádiz y viajara cada dos por tres a Madrid, tal vez, pero por desgracia hubiera sido mucho más difícil.

Además, tuvo que trabajar como niñera y recepcionista para conseguir el dinero.

Ahorré dinero trabajando un verano entero y mis padres también me ayudaron cuando llegué, pero fue complicado. Ahora miro al pasado, veo mi vida diaria y mis gastos actuales frente a los que me podía permitir cuando llegué aquí, y es una diferencia bastante loca.

¿Le ha hecho reflexionar sobre las oportunidades de los jóvenes y la dependencia de los recursos?

Es muy evidente que la mayoría de las personas que consiguen llegar alto en la industria vienen de tener un apoyo financiero al comienzo. Es muy complicado que una persona con cero recursos lo consiga. Yo vengo de una familia muy sencilla, trabajé y me ayudaron; al menos me podían dar esos 100 euros extra al mes, aparte de mis ahorros, para poder comprar comida o pagar mi habitación. Hay gente que no tiene eso, que tiene que estudiar y trabajar a la vez, y son personas superdedicadas. Yo era un desastre para los estudios y menos mal que en la música me fue bien. No somos conscientes de que no se trata solo de suerte; mucha gente tiene más impulso y es mucho más sencillo buscar tus sueños y trabajar en la música si no tienes que despertarte todos los días desesperado pensando de dónde vas a sacar el dinero para vivir.

¿La situación es más difícil ahora que cuando vino a Madrid?

Han subido muchísimo los precios. Lo que vemos normal ahora por un piso habría sido una locura cuando yo llegué a Madrid hace cinco años. Sí veo el cambio, pero es que en realidad ya era una locura cuando yo llegué. Si antes era inaccesible, ahora ya no hay por dónde cogerlo. Siendo realistas, con el sueldo mínimo que tenemos en España de milagro te puedes permitir una habitación. Hay gente que lleva trabajando desde los 18 o 20 años, que ahora tiene 27 y todavía no puede dejar de tener compañeros de piso porque no se lo puede permitir; es una vergüenza. Yo estoy superfeliz de las movilizaciones que están pasando y ojalá se haga algo por cambiarlo.

¿Esta conversación llega tarde?

Ha tenido que pasar ahora, pero la gente ya llevaba mucho tiempo enfadada. No solo ocurre en España, pasa en todo el mundo. Cada vez te puedes permitir menos una vivienda si quieres vivir en la ciudad. Se le da más importancia a los pisos turísticos y a los Airbnb. Pareciera que la vivienda es un privilegio, cuando todo el mundo necesita una cama y un techo donde dormir.

Acaba de publicar una nueva canción, La falda.

Es el punto perfecto de lo que tengo que sacar ahora y estoy emocionada. Es una canción que me gusta muchísimo. La hice aquí en España, sobre junio. Siempre escuchaba la canción I've Never Been There de Yann Tiersen y pensaba que un beat de reguetón ahí sería una locura, y que quien lo hiciera se forraría. Se lo propuse a mis productores y, aunque limpiar el sample fue difícil, me gusta mucho el resultado.

En La falda juega con el deseo y la provocación. ¿Es importante jugar con la sexualidad en la música?

Sí, a mí me divierte. Además, pienso que tengo 23 años; si no hablo ahora de sexualidad, ¿cuándo lo voy a hacer? Me hace mucha gracia y me divierte mezclar una voz más sutil con una letra más pícara.

¿Cree se espera que con su edad no hable tanto de ello, como si fuera tabú?

Yo creo que al revés: los jóvenes somos los que más hablamos del tema porque es algo más nuevo para nosotros y le damos más importancia. La gente más adulta ya pasa un poco más del tema. No creo que el sexo sea tabú; hay muchísimas cosas que lo son más. Pienso que la menstruación es muchísimo más tabú que el sexo; del sexo habla todo el mundo.

En la industria musical también existen roles; se espera que una mujer solo tenga éxito si adopta el rol de estrella pop.

La figura de diva del pop está cambiando mucho. Ahora hay “chicas raras”, hay divas del pop clásicas, hay estrellas que bailan increíble... Hay mucha variedad. Hay tanta oferta que puedes encontrar cualquier tipo de diva pop. Personalmente, no me preocupa ni me está resultando complicado desobedecer esos patrones; me siento superagradecida por el recibimiento que he tenido siempre. No me puedo quejar.

Siempre ha sido muy reivindicativa y feminista. ¿Considera que últimamente ya no mola tanto serlo?

Ha habido una desconexión porque los jóvenes nos cansamos y decidimos que la política daba demasiados dolores de cabeza, al menos cuando era adolescente. Pero en las últimas semanas, con las manifestaciones, con todo lo que está gritando la gente joven en la calle por el acceso a la vivienda, siento que está volviendo esa conexión con la política y la concienciación de la situación que hay. Ahora con las votaciones seguro que los chavales se informan muchísimo más, y eso me da esperanza.

¿A qué cree que se debía esa desconexión?

Hablando desde mi experiencia, creo que la gente joven de izquierdas no sentía que hubiera un partido político que les representara al cien por cien. También da mucho miedo la situación general del mundo, y muchos optaron por desconectarse, lo cual entiendo. Vivimos en una sociedad que cada vez es más individualista, que cada vez nos separa más y en la que la tecnología cada vez nos hace ser menos humanos, y esto puede traer una desconexión muy grande que te haga despreocuparte de los problemas sociales. Pero la gente se está volviendo a concienciar. Yo misma estoy volviendo a estar más atenta después de haber estado unos años desconectada.

¿Le emociona ver a la gente joven acampando en Sol?

Sí, eso es ser conscientes de que el pueblo tiene más poder del que pensamos. Si hay cosas que están pasando, que son injustas y que no nos gustan, podemos salir a la calle a gritar. A veces parece que no funciona, pero sirve para muchísimas cosas y está ayudando.

De hecho, canceló su participación en el FIB por la presencia del inversor israelí KKR. ¿Fue complicado tomar esa decisión?

No, para nada. Siempre he sido muy consciente de la situación en Palestina porque mis padres me han hablado de ello. Es una barbaridad y nos vamos a avergonzar como humanidad cuando dentro de muchos años miremos hacia atrás y veamos lo pasivos que fuimos. Siguen asesinando a personas y sigue habiendo una limpieza étnica por parte de Israel. Espero que pare en algún momento, porque pareciera que la gente se olvida del conflicto cuando sigue superpresente.

Hace un cameo en La bola negra. ¿Cómo fue acercarse a esa historia?

Los Javis me llamaron al principio para un cameo y luego decidieron que hiciera la canción de Soldadito español. Fue muy bonito. Yo nunca había actuado y ellos me dirigieron superbien. Es una experiencia que me llevo para siempre. Cuando supe que [la película] hablaba de Lorca, de todo lo que ocurrió, me hacía muchísima ilusión participar en el proyecto. No sabía tanto del argumento completo cuando grabé mi escena, pero al verla me emocioné muchísimo y salí llorando del cine. Es una película supernecesaria.

Versiona el pasodoble Soldadito español y lo hace más íntimo y tranquilo. ¿Le ha hecho mirar palabras como "patria" o los símbolos españoles de otra forma?

Me gustó mucho transformar el pasodoble y darle otro significado. Ya lo versionaba en su momento Marujita Díaz y me hizo mucha ilusión. Se puede ser patriótico a tu manera, yo estoy superorgullosa de España este año. Me llena de orgullo ver que estamos haciendo cosas artísticas tan especiales como La bola negra, la de cantantes increíbles que están saliendo, que hayamos ganado la Copa [del Mundial de fútbol], que seamos los primeros del mundo en donar órganos. Somos un país muy especial, tenemos muchísimo que aportar y nos queda mucho recorrido. Todo lo que está pasando ahora y todo lo que están haciendo los chavales en la calle me hace sentirme más orgullosa que nunca del país en el que vivo.

¿Es interesante que esta película esté en cartelera ahora que se abre un periodo electoral, para recordar a los jóvenes que los derechos se pueden perder?

Es muy importante mirar atrás. No hace mucho que vivíamos en una dictadura, y es fundamental que los chavales que no han estado cerca de esa generación —yo incluida— miren hacia el pasado. Quien olvida su historia está condenado a repetirla, eso es así.

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