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Recetas Municipales 2: el reencuentro cinco años después de los activistas que gobernaron

En 2015, un grupo de activistas se reunía alrededor de una mesa de cocina para compartir sus reflexiones en plena campaña electoral. Formaban parte de las candidaturas etiquetadas como “del cambio”, “de la ciudadanía”, “de las fuerzas municipalistas” o “los del 15M”. Las elecciones municipales se celebraron tal día como hoy, 26 de mayo, de hace cinco años.

En los meses previos a las elecciones, el municipalismo se configuró como la principal herramienta de la movilización social de izquierdas en España para producir transformaciones sociales en el ámbito político más inmediato. El desgaste político y mediático hizo que la mayoría de estas plataformas perdieran gran parte de los apoyos recibidos durante las elecciones locales de mayo 2019.

En este otro vídeo se puede ver el documental grabado en 2015, con la participación de Guillermo Zapata (Ahora Madrid), Marta Cruells (Barcelona en Comú), Pablo Carmona (Ahora Madrid), Francisco Jurado, Gala Pin (Barcelona en Comú) y Pablo Carmona (Ahora Madrid).

Cinco años después, el colectivo ZEMOS98, creadores de aquel documental de 2015, vuelve a juntar a algunos de aquellos activistas-candidatos que estuvieron en las instituciones y ya no están. El rodaje ya no es en una cocina con su punto hipster, sino en una casa en el campo, buscando una tranquilidad que ahora es casi una necesidad terapéutica.

En estos cinco años han sido convulsos y sus vidas de activistas convertidos en candidatos, concejales, gobernantes, han sido campo de batalla. “No nacimos aprendidos de cómo se gobierna. La gestión nos ha comido. Ahora tendremos algo de tiempo para reflexionar”, dice Claudia Delso, que sigue siendo concejala aunque ahora de oposición de Marea Atlántica en A Coruña. 

“¿Ha servido estar en las instituciones? ¿Hay que seguir esforzándose para que las instituciones sean donde enfoquemos la energía?”, se pregunta para abrir fuego Elena Giner, ex-concejala de gobierno del Ayuntamiento de Zaragoza por Zaragoza en Común, que gobernó durante cuatro años la ciudad. “Pensábamos que el poder era gobernar… Pero el poder lo hemos tenido a medias”, dice. En otro punto de la conversación alrededor de una mesa antes de comer, Guillermo Zapata, exconcejal de Ahora Madrid, remarca: “Nuestra victoria electoral no era una victoria política, era una victoria electoral”.

Mientras la conversación de 2015 era un torbellino de ideas innovadoras sobre participación política, el diálogo de 2020 destila orgullo pero también frustración. “No teníamos el mapa de cómo funcionaba el mapa de la máquina en la que nos estábamos metiendo. No solo para hacer funcionar la máquina, sino para hacerla funcionar de otra manera”, en palabras de Zapata.

“Lo más complicado fue gestionar las expectativas. Y en esa tensión entre lo simbólico y lo concreto”, explica la exconcejala de Barcelona En Comú Gala Pin, la clave es “cómo haces cambios irreversibles. Mi sensación es que los cambios irreversibles serán aquellos que tienen que ver con reivindicaciones históricas con un tejido social detrás”.

En cuanto a la relación con los movimientos sociales, Ysabel Torrablo, exconcejala de Málaga Ahora, explica cómo los que eran compañeros de movimiento social “de repente te ven en la institución y ya no te ven como la persona que eras antes. Eres otra persona y a veces es complicado situarte”.

Otra clave en su experiencia es la dimensión personal, cómo compatibilizar el gobierno con la vida, para dar también ejemplo de una política más inclusiva y que no arrase con la esfera personal. “Es cierto que existe ese problema… Pero si me preguntas cómo hacerlo diferente, no sabría. Estar en un gobierno es personalmente insostenible”, dice Elena Giner. Claudia Delso explica de pasada todas las enfermedades que ha sufrido durante su etapa de gobierno y clava un concepto: “Somatizar la institución”.

El diálogo no es solo en entre los agentes que están en la conversación, sino que es un diálogo con entre dos sujetos políticos: el municipalismo de 2015 y el de 2019. Se hacen alusiones constantes a mantras, ideas, conceptos que en 2015 fueron una palanca de cambio pero que han chocado frontalmente con la propia arquitectura del sistema político.