Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal, muere a los 100 años

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
22 de junio de 2026 13:40 h

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Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal, ha muerto este lunes a los 100 años. Su fallecimiento ha sido anunciado por su esposa, Andrea Mitchell, corresponsal jefe en Washington de NBC News. Greenspan ha sido una figura clave en el capitalismo estadounidense moderno, críiticado por una serie de decisiones que crearon las condiciones para la crisis financiera mundial de 2007-2008, como su apuesta por la desregulación del sector financiero.

“Alan falleció esta mañana en nuestra casa a la edad de 100 años a causa de complicaciones derivadas de la enfermedad de Parkinson”, afirma en el comunicado.

Greenspan dirigió el banco central bajo el mandato de cuatro presidentes, tanto republicanos como demócratas, entre 1987 y 2006. Influyente economista, dirigió la política monetaria de Estados Unidos durante sus cinco mandatos como presidente de la Reserva Federal bajo el mandato de cuatro presidentes –Ronald Regan, George H. Bush, Bill Clinton y George W. Bush–.

A raíz del colapso financiero de 2007-08, Greenspan fue objeto de críticas por unas decisiones que sentaron las bases para la crisis. A pesar de su famosa advertencia de 1996 de que la “exuberancia irracional” estaba inflando indebidamente los precios de los mercados, se le reprochó no haber detectado la burbuja inmobiliaria de principios de la década de 2000.

En 2011, la Comisión de Investigación de la Crisis Financiera del Congreso determinó que la crisis se desencadenó, en parte, por el hecho de que Greenspan no frenara el comercio de valores respaldados por préstamos hipotecarios de alto riesgo en medio de un auge inmobiliario insostenible, así como por su defensa de la desregulación del sector financiero.

“Más de 30 años de desregulación y de confianza en la autorregulación de las instituciones financieras, defendidos por el expresidente de la Reserva Federal Alan Greenspan y otros, respaldados por sucesivos gobiernos y Congresos, e impulsados activamente por el poderoso sector financiero en todo momento, habían eliminado salvaguardias clave que podrían haber ayudado a evitar la catástrofe”, señalaba el informe, informa NBC.

En su comparecencia ante la Comisión de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes en octubre de 2008, Greenspan se refirió a la crisis financiera como un “tsunami crediticio que ocurre una vez cada siglo”.

“Sin embargo, la crisis ha resultado ser mucho más amplia de lo que jamás hubiera podido imaginar”, reconoció Greenspan.

“Fue un hombre extraordinario que contribuyó a dar forma a la economía estadounidense durante décadas bajo mandatos de presidentes de ambos partidos, pero que siempre fue honesto a la hora de reconocer sus errores”, añade el comunicado de su esposa: “Para mí era mi marido, quien marcó mi vida desde nuestra primera cita en 1984. Sentía una 'exuberancia irracional' por el béisbol, los Washington Commanders, el tenis, el golf y la música, especialmente el jazz. Será recordado por su brillantez y su amabilidad. Ser su compañera de vida fue la alegría de mi vida”.

Duante mucho tiempo, Greenspan gozó de tal respeto que, cuando dimitió en 2006, era bautizado como el 'Oráculo' y el 'Maestro', recuerda AP. Sin embargo, la reputación de Greenspan sufrió un grave revés cuando el mercado inmobiliario estadounidense se hundió, lo que desencadenó una crisis financiera mundial que estuvo a punto de derrumbar el sistema bancario de EEUU y sumió a la economía en la peor recesión desde la década de 1930.

Los críticos atribuyeron gran parte de la culpa de la crisis a las políticas monetarias expansivas de Greenspan y a lo que, en su opinión, era una confianza excesiva en unos mercados financieros con escasa supervisión.

Consciente de su poder para influir en los mercados, Greenspan solía recurrir a la ambigüedad, recuerda AP. En ocasiones, incluso se burlaba de su propia costumbre de hacerlo. “Sé que creéis que entendéis lo que pensáis que he dicho, pero no estoy seguro de que os deis cuenta de que lo que habéis oído no es lo que quería decir”, dijo una vez Greenspan ante una desconcertada comisión del Congreso.

Nacido en el barrio de Washington Heights, en Manhattan, el joven Greenspan era un genio de las matemáticas al que su madre sacaba a relucir para presumir ante los visitantes.

“Era un accesorio en las fiestas”, afirmó en una entrevista de 2007 con PBS NewsHour. Tras abandonar sus estudios en la Juilliard School, trabajó como músico profesional en su adolescencia, tocando el clarinete y el saxofón junto a Stan Getz .

Cursó estudios de grado y posgrado en Economía en la Universidad de Nueva York, donde finalmente obtuvo un doctorado. Durante casi tres décadas, dirigió una consultoría económica. En la década de 1950, se convirtió en discípulo de la filósofa anarcocapitalista Ayn Rand, quien le puso el apodo de Undertaker (el enterrador) por su ropa oscura y su porte tranquilo. Cuando Greenspan tomó posesión como asesor económico jefe del presidente Gerald Ford en 1974, Rand estuvo a su lado.

Ronald Reagan nombró a Greenspan para dirigir la Reserva Federal en 1987. Su capacidad se puso a prueba casi de inmediato. El 19 de octubre de 1987, fecha que pasó a conocerse como el Lunes Negro, el mercado bursátil sufrió la peor caída porcentual en un solo día de la historia de Estados Unidos, apenas dos meses después de que asumiera el cargo. El índice Dow Jones de Industriales perdió rápidamente un 22,6% de su valor por razones que siguen siendo opacas.

Greenspan aseguró a Wall Street que la Reserva Federal inyectaría en el sistema financiero todo el dinero que fuera necesario para restablecer la calma. Las acciones se recuperaron y la economía estadounidense salió indemne de la caída del mercado.

Las habilidades de Greenspan se pusieron a prueba de nuevo en 1997 y 1998, cuando una crisis financiera en Asia amenazó con extender la devastación económica por todo el mundo. La Reserva Federal concedió un préstamo de emergencia a Tailandia en las primeras fases de la crisis y convenció a los bancos estadounidenses para que renovaran los préstamos a corto plazo a una Corea del Sur al borde del colapso.

Durante su mandato en la Reserva Federal, EEUU vivió la expansión macroeconómica más larga de la historia: una racha de prosperidad de diez años que se extendió desde marzo de 1991 hasta marzo de 2001, cuando la tasa de desempleo del país cayó por debajo del 4% por primera vez desde 1970.

Los bajos tipos de interés que Greenspan había impulsado contribuyeron a que los precios de la vivienda se dispararan hasta convertirse en una burbuja que acabaría estallando.

Además, la desregulación financiera que él apoyó permitió a los bancos y otras entidades financieras acumular enormes riesgos, a menudo al margen de la supervisión gubernamental.

Las malas apuestas con derivados contribuyeron a la quiebra del gigante asegurador American International Group, lo que requirió un rescate de 180.000 millones de dólares a cargo de los contribuyentes.

En su libro de 2013, El mapa y el territorio, Greenspan se defiende de las críticas que le atribuían gran parte de la culpa de la crisis financiera de 2008. Argumentó que las previsiones económicas tradicionales no podían hacer frente a la asunción irracional de riesgos que puede alimentar burbujas de precios catastróficas.

“Las burbujas crecen muy lentamente a medida que aumenta la euforia”, afirmó Greenspan en una entrevista concedida en 2013 a The Associated Press: “Luego cunde el miedo y se desinflan de forma muy brusca. Cuando empecé a analizarlo, me quedé, en cierto modo, intelectualmente conmocionado”.