El BCE mantiene los tipos de interés en el 2,5% en una reunión marcada por la salida anticipada de Lagarde

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
29 de octubre de 2026 14:15 h

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La sorpresa ya había saltado por la mañana con el anuncio de la salida anticipada de Christine Lagarde como presidenta del Banco Central Europeo (BCE), con lo que el anuncio este jueves de que la institución monetaria mantenía los tipos de interés en el 2,5%, como había pronosticado el mercado, se quedó como una anécdota. Los analistas señalan que la decisión de Lagarde de abandonar antes el BCE “no es el ideal” en un momento de fuertes tensiones inflacionarias y bajo crecimiento económico en Europa.

La propia presidenta del BCE ha admitido que “nunca es un buen momento para marcharse” y ha querido dejar un mensaje que se ha interpretado desde una vertiente política ante las elecciones de Francia en abril de 2027. “Quiero tener libertad de expresión, libertad para manifestarme y libertad para intervenir en cuestiones que no sean de política monetaria… En muchas partes del mundo, no solo en Europa ni en el continente europeo, creo que mi voz y mis acciones pueden contribuir a defender principios que son importantes para mí”, ha defendido Lagarde.

Sobre quién le podría sustitur en la presidencia del BCE, Lagarde ha declarado que “hay muchísimos candidatos excelentes, de hecho, mucho mejores que yo. Así que no se preocupen por la continuidad de la actividad ni por que la toma de decisiones quede en el limbo. La institución es sólida, fuerte como una roca, y seguirá siéndolo”.

La incertidumbre que azota a la economía europea ha llevado al Consejo de Gobierno del BCE a mantenerse a la espera. Incluso cuando la inflación de la zona euro se disparó al 3,8% en septiembre, frente al 3,2% de agosto. Se esperaba un incremento de los precios, pero no tan elevado, por la fuerte subida de los carburantes que ha provocado la guerra de Irán. Según la información ofrecida por Eurostat, la energía empujó los precios en un 18,8%, frente al 14,3% de agosto, siendo el grupo de productos que más subió en septiembre. 

Deterioro de la actividad

Durante la rueda de prensa, Lagarde se ha mostrado más preocupada por el devenir de la economía. “Aunque el crecimiento debería seguir contando con apoyos a corto plazo, especialmente por el impulso de las inversiones en inteligencia artificial y el gasto en defensa, las nuevas subidas de los precios de la energía están afectando a la confianza de los consumidores. Además, es probable que el encarecimiento de la financiación también lastre la actividad”, ha señalado la presidenta del BCE.

Aunque Lagarde ha admitido que “la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo (2%) en los próximos trimestres”, también ha puntualizado que “no se aprecian riesgos significativos de efectos de segunda ronda” (subida de salarios e incremento de precios finales de venta por parte de las empresas). Además ha explicado que el Consejo de Gobierno debatió si era necesaria una subida de tipos de interés pero que “decidió por unanimidad” mantenerlos en el 2,5%.

En su comunicado, el BCE argumenta la decisión de mantener los tipos porque “aunque los efectos del encarecimiento de la energía todavía se están materializando, la inflación subyacente se ha mantenido, por el momento, relativamente estable y los salarios no muestran una reacción significativa en esta fase. Es probable que la mayor magnitud y duración del choque energético, así como sus consecuencias sobre los efectos indirectos y de segunda ronda, impulsen la inflación al alza y frenen el crecimiento”.

“Las condiciones de financiación se han endurecido desde la última reunión del Consejo de Gobierno, lo que previsiblemente lastrará tanto la inflación como el crecimiento”, advierte la institución monetaria, que además subraya que “no se compromete de antemano con una trayectoria determinada para los tipos de interés”, pero Lagarde ha declarado posteriormente que deja abierta la puerta a una subida de tipos en diciembre si la situación económica se mantiene como hasta ahora.

“Salida inoportuna, añade incertidumbre”

Lagarde dejará su cargo como presidenta del BCE el 7 de febrero de 2027, nueve meses antes de terminar su mandato, con lo que todavía ostentará el máximo puesto de la institución monetaria en dos reuniones más donde se deberá tomar decisiones sobre los tipos de interés. Lale Akoner, estratega de Mercados Globales en etoro, comenta que “la salida de Lagarde es inoportuna, añade incertidumbre en un momento de inflación persistente y con los bonos franceses bajo presión. No obstante, la moderada reacción inicial del mercado sugiere que los inversores esperan una continuidad en la política, en lugar de un cambio de rumbo abrupto”.

Matthew Ryan, responsable de Estrategia de Mercados de Ebury, también puntualiza que “el momento elegido dista mucho de ser el ideal para el BCE. La salida de Lagarde se produce en un contexto en el que la guerra de Irán mantiene la inflación muy por encima del objetivo del banco central, una situación que previsiblemente se prolongará durante algún tiempo. Los mercados europeos de deuda también se encuentran sometidos a fuertes tensiones, con el diferencial de rentabilidad entre los bonos franceses y alemanes en su nivel más elevado desde 2011”.

Dilema para la política monetaria

Los analistas de los mercados financieros apuntan que se siguen descontando hasta tres subidas de tipos entre este año y el siguiente, seguido de un largo periodo sin cambios. Sin embargo, Raphaël Thuin, analista de Tikehau Capital, resalta que “las señales de un crecimiento más débil, junto con la persistencia de las presiones inflacionistas, apuntan a un posible dilema complejo para la política monetaria de la eurozona, ya que la economía europea está experimentando un impulso estanflacionista”.

Como también comenta Kevin Thozet, analista de Carmignac, “la inflación apunta a una subida de tipos; el crecimiento pide cautela. Europa sigue teniendo un problema de inflación, pero cuenta con menos margen de crecimiento para hacerle frente. El problema del BCE ya no es solo la inflación, sino la inflación y los diferenciales”.

“El dilema es asimétrico”, continúa el analista de Carmignac, que apunta que “el aumento de las rentabilidades a largo plazo ya está endureciendo las condiciones financieras, mientras que las tensiones en la deuda soberana, especialmente, aunque no solo, en Francia, añaden otra presión. Lagarde ha reconocido que unas condiciones más restrictivas deberían lastrar el crecimiento y limitar el traslado de los precios de la energía a la inflación en mayor medida de lo previsto. Esto invita a actuar con paciencia y mantener abiertas las opciones de cara a la reunión de diciembre, cuando el BCE dispondrá de nuevas proyecciones y habrá tenido más tiempo para evaluar las actuales tensiones en los mercados de deuda de la zona euro”.

Mientras, Konstantin Veit, gestor de carteras de PIMCO, explica que solo esperan una subida de los tipos en diciembre ya que “las perspectivas de inflación para 2027 y 2028 serán más altas de lo que se esperaba hace unos meses. Aunque el crecimiento se ha mostrado resistente, desde la última reunión del BCE los tipos de interés a largo plazo han subido y los diferenciales de los países de la zona del euro se han ampliado notablemente, lo que ralentizará el crecimiento y reducirá el efecto de transmisión más de lo previsto en su análisis de septiembre”.