Muere Josep Vilarasau, primer presidente de La Caixa, a los 95 años

ACN

28 de julio de 2026 14:10 h

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El financiero y economista Josep Vilarasau (Barcelona, 1931) ha fallecido a los 95 años, según ha podido confirmar la ACN. El histórico banquero fue director general y presidente de la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona entre 1976 y 2003, La Caixa, y está considerado el artífice de la transformación de la entidad en un gigante financiero internacional. De hecho, Vilarasau fue uno de los hombres más influyentes de la economía catalana y española de la segunda mitad del siglo XX. Uno de los ejecutivos más reconocidos de La Caixa, hoy convertida en CaixaBank, impulsó la compra de participaciones significativas en grandes empresas como Telefónica, Gas Natural, Repsol o Aguas de Barcelona, y bajo su mandato se construyeron las emblemáticas torres de la Diagonal.

Vilarasau nació en Barcelona el 20 de febrero de 1931. Estudió el bachillerato en La Salle Bonanova, donde conoció a Ricard Fornesa, quien años después le sucedería al frente de La Caixa. Era doctor ingeniero industrial y licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, con estudios de posgrado en la Universidad de Manchester.

Hombre influyente en Madrid

La primera parte de su carrera profesional transcurrió en Madrid, donde ocupó diversos cargos empresariales y económicos de gran influencia y participó en las reformas modernizadoras de los gobiernos tecnócratas del tardofranquismo.

En 1958 ingresó en el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Ministerio de Hacienda y al año siguiente ascendió a secretario general técnico. Pronto descubrió que la economía le interesaba más que la ingeniería y comenzó a trabajar en el mundo de las finanzas como director de los servicios técnicos del Instituto de Crédito Oficial (1961). En 1964 dio el salto a la banca privada como director de Indubán.

En 1966 fichó por Telefónica, donde fue director general adjunto. En 1969 regresó al Ministerio de Hacienda para ocupar el cargo de director general del Tesoro y, tras la dimisión de Mariano Rubio, accedió a la Dirección General de Política Financiera.

En 1973 colaboró con su primo Carlos Ferrer Salat en la creación del Banco de Europa y entró a formar parte de su consejo de administración. Un año después, el presidente de CAMPSA, Federico Silva Muñoz, le nombró director general de la petrolera estatal.

Durante diez años (1962-1972) fue profesor en la Escuela de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid.

El año 1976 marcó un punto de inflexión en su trayectoria profesional. Vilarasau fue nombrado director general de la Caja de Pensiones de Barcelona, entidad que dirigiría durante 27 años (1976-2003): 23 como director general y cuatro como presidente. Un cambio de rumbo que, según explicó en alguna ocasión, se produjo casi por casualidad, ya que en aquel momento esperaba desarrollar su carrera en Madrid.

Tras la fusión de la Caja de Pensiones y la Caja de Barcelona, en noviembre de 1989, Vilarasau fue confirmado como director general de la nueva entidad y, en enero de 1999, una vez jubilado Joan Antoni Samaranch, pasó a ocupar la presidencia.

Como presidente de La Caixa desempeñó también otros cargos, entre ellos el de presidente de Autopistas Concesionaria Española (Acesa), entre 1989 y 1998, cuando fue sustituido por Isidre Fainé. Asimismo, fue consejero del grupo financiero belga-neerlandés Fortis y formó parte del equipo directivo de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA).

En noviembre de 1993 fue nombrado presidente de Barcelona Centre Financer (BCF), un cargo rotatorio de un año de duración que ocupaban directivos de La Caixa, Banca Catalana y Banco Sabadell. BCF era una sociedad creada por la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona para potenciar el papel financiero de la ciudad. También fue consejero de Suez (socio de La Caixa en Gas Natural), del banco brasileño Itaú y de Ferrer Internacional, el grupo farmacéutico propiedad de Carlos Ferrer Salat.

La gran expansión de La Caixa

Como director general, primero de la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros y después de La Caixa, Vilarasau lideró la gran expansión de la entidad. A mediados de los años setenta, La Caixa era únicamente la entidad líder del sector en Catalunya, pero durante su mandato se convirtió en una de las más importantes de España. Pasó de contar con 320 oficinas y 3.000 empleados en 1976 a disponer de 4.000 oficinas y 17.500 empleados cuando dejó el cargo de director general. En aquellos años se construyeron las emblemáticas torres de La Caixa en la avenida Diagonal de Barcelona.

La entidad catalana se convirtió así en un auténtico transatlántico financiero que fue ganando velocidad. Se consolidó como la primera caja de ahorros y el tercer grupo financiero del país, con una importante cartera industrial en las principales compañías españolas (Telefónica, Gas Natural, Repsol o Aguas de Barcelona). Esta estrategia la distinguió del BBVA y del Banco Santander, las otras dos grandes entidades financieras españolas, que basaron su expansión en el crecimiento internacional. Vilarasau era partidario de transformar la entidad catalana en un banco.

En julio de 2000 recibió el XV Premio Juan Lladó de Mecenazgo, concedido por el Instituto de Empresa y la Fundación José Ortega y Gasset desde 1984. Dos años después, en julio de 2002, fue distinguido junto al presidente del Monte dei Paschi di Siena, Pier Luigi Fabrizi, con el Premio Tiepolo, otorgado por la fundación del mismo nombre.

Una salida forzada

El año 2003 fue especialmente difícil para Vilarasau. La nueva ley de cajas impulsada por CiU limitaba a veinte años la permanencia de los altos cargos al frente de estas entidades, una norma que muchos interpretaron como diseñada para apartarle del cargo. Sus relaciones con el Gobierno de Jordi Pujol eran delicadas y, en ocasiones, frías, por lo que su salida fue vista entonces como una revancha política. Hombre pragmático y prudente, mantenía con Pujol una relación de respeto mutuo, pero poco más. Curiosamente, ambos, político y financiero, abandonaron sus respectivos cargos el mismo año.

Vilarasau fue sustituido por el presidente de Agbar, Ricard Fornesa, una persona con una larga trayectoria dentro de la caja catalana y a quien conocía desde hacía muchos años. Cuando estalló la burbuja inmobiliaria, Vilarasau ya no estaba al frente de la entidad. Tras su salida de La Caixa, permaneció vinculado algunos años más desde la presidencia de la Fundación.

En 2012 publicó Memorias. El extraño camino a La Caixa (RBA), un libro en el que relató su experiencia en el mundo financiero y, con ella, la transformación del sector bancario catalán y español a lo largo de las últimas décadas.

Aunque no solía hablar de política en público, durante los primeros años del Procés hizo algunas referencias al proceso independentista. Vilarasau sostenía que una entidad como La Caixa, con toda su historia, no se vería sacudida por aquel terremoto político. Recordaba entonces que la entidad había nacido bajo la monarquía de Alfonso XIII, había sobrevivido a la dictadura de Primo de Rivera, a la Segunda República, a la Guerra Civil, a la dictadura franquista, a la Transición y a la democracia. Para aquel transatlántico financiero, el Procés sería tan solo un vaivén más.