El colectivo KAS denuncia identificaciones policiales tras el veto a las cenas solidarias en Donostia
El colectivo Kaleko Afari Solidarioak (KAS), que proporcionaba cenas a personas migrantes sin recursos en las calles de Donostia hasta que quedaron prohibidas por decisión del Ayuntamiento, ha exigido al alcalde, Jon Insausti, del PNV, que “cese el hostigamiento ilegal e intimidación” a sus voluntarios y a las personas a las que atienden porque “la solidaridad no es un delito”. El veto generó protestas y también el respaldo político expreso de la oposición de izquierdas.
En un comunicado, KAS ha explicado que desde que se prohibieron estas cenas “la situación de muchas personas migrantes que viven en laciudad se ha vuelto aún más grave” y “ante el hambre que están sufriendo muchos de estos jóvenes”, algunos de sus voluntarios han decidido “repartir bocadillos sin un punto fijo y por responsabilidad humana”. En este contexto, ha denunciado el “hostigamiento” al que están “siendo sometidas por parte de la Guardia Municipal”, informa Europa Press.
Según KAS, sus personas voluntarias han sido “interceptadas e identificadas mientras repartían esos bocadillos”, así como “perseguidas y fotografiadas sin consentimiento”. “Todo ello, según nos han trasladado los propios agentes siguiendo órdenes de arriba”, han apuntado. A su juicio, resulta “inadmisible que se criminalice la solidaridad y que quienes dedican su tiempo y dinero a ayudar a personas en situación de extrema vulnerabilidad sean tratadas como si estuvieran cometiendo un delito”.
Además, desde KAS han censurado que “la Guardia Municipal está identificando y fotografiando de manera sistemática a jóvenes migrantes para elaborar un archivo fotográfico con el fin de facilitar futuras identificaciones si ocurre algo en la ciudad”. “Según los testimonios recibidos, incluso se estarían actualizando esas fotografías cuando la apariencia física de estas personas cambia, renovando imágenes tomadas en años anteriores”, han apuntado.
KAS ha afirmado que “si estos hechos son ciertos, estaríamos ante una práctica profundamente preocupante que estigmatiza a un colectivo entero por el mero hecho de existir, tratándolo como sospechoso permanente”. Asimismo, han denunciado que en un bar de la ciudad “un trabajador ofreció un pintxo a una persona migrante en situación de vulnerabilidad, algo habitual en muchos bares, y, cuando salió a la calle, dos agentes de la Guardia Municipal de paisano se le acercaron para identificarle”.
“La solidaridad no puede convertirse en motivo de persecución y alimentar a quien tiene hambre no puede ser tratado como una amenaza para la convivencia”, han subrayado desde KAS. Finalmente, han advertido de que no aceptarán que “se intimide a quienes ejercen la solidaridad, ni que se señale sistemáticamente a personas migrantes como si fueran sospechosas por definición”.