Cacerolada y una gran comida como presión al alcalde de Donostia para que retire el veto a las cenas solidarias
La segunda noche sin cenas solidarias en Donostia tras la prohibición del alcalde del PNV, Jon Insausti, ha sido sustituida por una cacerolada de protesta y por gente cenando en medio de la plaza de la Constitución. KAS (Kaleko Afari Solidarioak, la promotora de la iniciativa) ha rellenado con centenares de personas la plaza del antiguo ayuntamiento este miércoles por la tarde-noche. Este jueves seguirán en la pelea y “finalmente” tendrán una reunión con Insausti. Los portavoces de la iniciativa han exigido “retirar la prohibición” de su actividad solidaria, de la que eran beneficiarias unas 300 personas, y han recordado las propuestas que han puesto sobre la mesa para alcanzar “una alternativa conjunta”.
Lo que se avisó como una concentración ruidosa, con cacerolas, se ha transformado en una manifestación y en una cena. La iniciativa ha partido desde la Constitución hasta la Diputación de Gipuzkoa y ha vuelto a su punto de partida, donde se ha celebrado una cena conjunta. Entre cacerolazos y tambores, los manifestantes andaban cogidos de las manos por las calles mientras gritaban a una voz “cenar no es un delito” o “nadie es ilegal”. Se encontraban presentes desde voluntarios hasta personas que apoyan la iniciativa, incluyendo algunas que disfrutaban de las cenas cada noche.
Al volver a la plaza de la Constitución, los portavoces de KAS han compartido su molestia ante la falta de respeto hacia su labor. Partiendo de la frase que dijo Insausti durante su rueda de prensa de este martes –“humanismo sí, exigencia también”–, KAS ha declarado que humanismo es lo realizado en “seis años” y exigencia “es lo que se puede pedir al alcalde”. La iniciativa ha criticado a Insausti, a su partido el PNV, a sus socios del PSE-EE y al PP, que siempre se ha opuesto, por “fomentar miedo, el odio” y la criminalización de la pobreza. El regidor ha llegado a decir que hay datos que muestran que crece la delincuencia donde se producen los repartos y la oposición de izquierdas le ha acusado de comprar el marco de la ultraderecha.
Voluntarios de KAS le han comentado a este periódico su decepción ante la decisión del Ayuntamiento. Uno de ellos ha confesado no tener “esperanza de que se llegue a un acuerdo con el alcalde”, sobre todo al ver que “ha priorizado prohibir” antes que nada. Con cierto nivel de indignación, una trabajadora social le explica a elDiario.es/Euskadi que “cuando hay hambre” aumenta la tensión, insistiendo en la “falta de empatía” por parte de las autoridades. Adicionalmente, cree que el trabajo municipal puede “ser complementado” por iniciativas como ésta: “Una cosa no tiene que quitar la otra”.
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