Septiembre de cine en Gipuzkoa: Deba se convierte en el escaparate de la animación internacional antes del Zinemaldia
Gipuzkoa se convierte cada septiembre en uno de los grandes focos cinematográficos gracias al Zinemaldia, pero antes de que las cámaras se enciendan en Donostia, Deba inaugura el mes con Animadeba. En su decimonovena edición, el festival vuelve a reunir al público, la industria y a referentes internacionales de la animación de autor, con la presencia de cineastas como la eslovena Špela Čadež y el chileno Hugo Covarrubias.
La programación incluye el Concurso Internacional de Cortometrajes, proyecciones de largometrajes, las jornadas profesionales Animadeba Lab y un programa paralelo de conciertos y eventos culturales, con actuaciones de Sara Zozaya y SUA y sesiones de DJ Siwanaba. A estas le acompañan una txosna, foodtrucks y un pequeño mercadillo de emprendimientos locales que terminan de crear un ambiente cultural en el municipio.
La historia de Animadeba comenzó en 2008 de la mano de su director, Aitor Oñederra, cuando tenía 23 años y acababa de terminar sus estudios de Bellas Artes. El técnico de Cultura del Ayuntamiento de Deba le propuso entonces realizar una retrospectiva de sus tres primeros trabajos, pero Oñederra vio la oportunidad de ir más allá y planteó crear un evento dirigido al público adulto. La intención de esta propuesta era, inicialmente, mostrar que “la animación no era solo para niños”. Con el respaldo de su profesora Bego Vicario —cineasta galardonada con un premio Goya y quien impartió la charla inaugural—, la iniciativa arrancó como una muestra no competitiva para dar a conocer producciones del género.
Tras diez años como muestra, el proyecto dio el salto y se convirtió en un festival internacional con concurso oficial, después de que la propuesta fuera aprobada en el pleno municipal. Desde entonces, Animadeba ha ido evolucionando y logrando más actividades y posibilidades, hasta también buscar el acercamiento a la animación a las nuevas generaciones mediante colaboraciones con los centros educativos Mendata y Luzaro de Deba.
Desde este año, el programa incluye Animatxiki, dirigido al alumnado de Educación Primaria, y Epaimahai Gaztea, un jurado formado por estudiantes de la ESO. Sobre esta vertiente pedagógica, Oñederra destaca que consideran “fundamental, pues educar la mirada de las nuevas generaciones para que conozcan otras técnicas, otras propuestas gráficas, temáticas, pues más allá de la animación 3D convencional”.
Una de las señas de identidad de Animadeba es su apuesta por la animación analógica, las técnicas directas registradas bajo cámara y la creación artesanal. Esta edición refuerza esa línea con la presencia de figuras del 'stop-motion' como Špela Čadež y Hugo Covarrubias, director nominado al Oscar por el cortometraje 'Bestia'. Las obras seleccionadas para la sección oficial siguen esta misma orientación y ponen el foco en procesos creativos que reivindican la materialidad, el trabajo manual y la libertad técnica.
Pero mirar hacia lo artesanal no significa dar la espalda a las nuevas herramientas. En una disciplina como lo es la animación, la inteligencia artificial ya forma parte del debate y Oñederra considera que debe entenderse como un recurso de apoyo: “a mí no me gusta que la IA cree por mí. Hay que utilizar como otra herramienta, como hemos utilizado las herramientas de filtros en Photoshop”.
En esa línea, Animadeba explora, por primera vez, estas posibilidades y proyecta un cortometraje realizado con IA por un grupo de investigación de la Universidad del País Vasco. Se trata de una versión actualizada del videoarte 'Semiotics of the Kitchen', de Martha Rosler, cuya elaboración requirió un año de trabajo para aprender a utilizar el algoritmo y depurar los errores del proceso.
Las nuevas posibilidades no se limitan a la inteligencia artificial. El sector experimenta también con materiales y técnicas nuevas, como la investigación con café iniciada por la realizadora María Manero, añade el director. Para Oñederra, el futuro pasa por la combinación de lenguajes digitales, 3D y procesos analógicos, mientras Animadeba proyectará esa evolución.
Desde Deba y a las puertas del Zinemaldia, Animadeba mantiene su apuesta por la animación de autor, abierto a nuevas tecnologías, y por reivindicar un espacio propio para un género que sigue ampliando sus límites. “Mi intención como director es hacer un pequeño mercado de industria independiente también aquí”, señala el director sobre su objetivo de facilitar encuentros entre productores, tomando como referencia certámenes como Annecy.
0