Volkswagen muestra músculo innovador con el eléctrico más eficiente del mundo
Volkswagen ha recuperado el espíritu del revolucionario XL1, el modelo experimental que en 2013 llevó al extremo la eficiencia con un consumo homologado de apenas 0,9 litros de gasolina cada 100 kilómetros, para demostrar hasta dónde puede llegar su tecnología eléctrica. El resultado es el Mission Efficiency, un prototipo que ha establecido tres récords mundiales y que, según la marca alemana, se convierte en el coche eléctrico de producción más eficiente de su clase.
El nuevo prototipo consigue un consumo de solo 6,48 kWh/100 kilómetros en un recorrido ideal y poco realista, realizado a una velocidad constante de 68 km/h, sin desniveles y con los sistemas secundarios, como el aire acondicionado, desconectados. Pero Volkswagen ha querido llevar la prueba más allá de las condiciones de laboratorio y ha sometido al Mission Efficiency a un recorrido real de 1.278,36 kilómetros entre Wolfsburg, Poznan, Olmütz y Viena.
En ese trayecto, documentado oficialmente, el vehículo registró un consumo de 7,51 kWh/100 km incluyendo las pérdidas de carga, o de 6,89 kWh/100 km si se descuentan esas pérdidas. La velocidad media fue de 67,72 km/h, con un máximo de 138 km/h, y la batería de 54,9 kWh netos solo necesitó una recarga durante todo el recorrido. Al llegar a Viena todavía conservaba una autonomía estimada de 164 kilómetros.
El tercer récord está directamente relacionado con la tecnología que Volkswagen ya está llevando a sus futuros modelos. La compañía asegura que el Mission Efficiency es el eléctrico de producción más eficiente de su categoría gracias a la combinación de su aerodinámica y del sistema de propulsión que emplea el nuevo ID. Polo.
La aerodinámica como clave de la eficiencia
La principal explicación de estas cifras está en la carrocería. El Mission Efficiency alcanza un coeficiente aerodinámico de 0,158, una cifra que Volkswagen presenta como récord para un automóvil homologado para circular por carretera. La superficie frontal también se ha reducido hasta 2,08 metros cuadrados.
El prototipo adopta una característica forma de lágrima, con una carrocería diseñada para que el aire fluya alrededor del vehículo con las menores turbulencias posibles. Las ruedas traseras están carenadas, los bajos están completamente cubiertos y las aletas activas de refrigeración permanecen cerradas cuando no es necesario introducir aire en el sistema.
Las manillas de las puertas están integradas en la carrocería y las puertas incorporan ventanillas sin marco. Volkswagen también ha trabajado especialmente en el diseño de las ruedas, ya que la compañía estima que estas son responsables de entre el 25% y el 30% de la resistencia aerodinámica de un automóvil.
El resultado es especialmente apreciable a velocidades elevadas. Según las mediciones de Volkswagen, a partir de 80 km/h el Mission Efficiency consume más de un 30% menos que un ID. Polo convencional. A 140 km/h, el prototipo necesita aproximadamente la misma energía que el ID. Polo requiere circulando a 100 km/h.
“Mission Efficiency es la forma ideal de demostrar lo que distingue a Volkswagen en la era eléctrica: tecnología para las masas, no solo para unos pocos”, explica Thomas Schäfer, CEO de la marca Volkswagen y responsable del Brand Group Core. El directivo subraya que el prototipo ha conseguido sus récords utilizando tecnología de producción procedente del ID. Polo y del ID. Cross, ambos basados en la plataforma MEB+ con tracción delantera.
Con el motor del ID. Polo
Uno de los elementos más relevantes del proyecto es precisamente que Volkswagen no ha recurrido a una tecnología completamente experimental para conseguir estas cifras. El Mission Efficiency utiliza el motor eléctrico de 99 kW (135 CV) y la batería de alto voltaje desarrollados para el ID. Polo.
“El nuevo Mission Efficiency demuestra de forma impresionante el increíble potencial del sistema de propulsión de nuestro nuevo ID. Polo”, señala Kai Grünitz, responsable de Desarrollo Técnico de Volkswagen. El ingeniero destaca que el sistema ha sido diseñado para todos los modelos basados en la plataforma MEB+ de tracción delantera y que combina bajo peso y elevada eficiencia.
La estrategia permite así que el prototipo funcione como una especie de laboratorio rodante para una tecnología que Volkswagen pretende llevar a sus modelos de gran volumen. La marca alemana busca demostrar que reducir el consumo de un eléctrico no depende únicamente de instalar una batería de mayor capacidad, sino de disminuir las necesidades energéticas del vehículo desde su diseño.
A ello contribuye también un nuevo neumático desarrollado junto a Continental a partir del EcoContact 7. Su resistencia a la rodadura es de 4,9 kg por tonelada, aproximadamente un 25% inferior al umbral correspondiente a la clase A de la etiqueta europea de neumáticos.
El heredero eléctrico del XL1
La filosofía recuerda inevitablemente al Volkswagen XL1, presentado en 2013 como un ejercicio extremo de eficiencia. Aquel modelo híbrido enchufable combinaba un motor diésel de 800 centímetros cúbicos y 48 CV con un propulsor eléctrico de 27 CV y una caja de cambios de doble embrague y siete velocidades.
El objetivo del XL1 era materializar el concepto del “coche de un litro”: recorrer 100 kilómetros utilizando aproximadamente un litro de combustible. Su consumo homologado llegó a situarse en 0,9 l/100 km, con unas emisiones de 21 gramos de CO2 por kilómetro y un consumo eléctrico equivalente de 7,2 kWh/100 km.
Para conseguirlo, Volkswagen recurrió a una carrocería de fibra de carbono, una configuración de dos plazas, una altura de apenas 1,15 metros y una aerodinámica extremadamente afinada, con un coeficiente de resistencia de 0,189. El modelo llegó incluso a sustituir los retrovisores convencionales por cámaras.
Más de una década después, el Mission Efficiency recupera aquella receta y la adapta a la era eléctrica. La forma de lágrima vuelve a ser protagonista, pero ahora se combina con una arquitectura pensada para la producción a gran escala. “El resultado es un deportivo eficiente y de vanguardia en el que se refleja el ADN del legendario Volkswagen XL1”, resume Andreas Mindt, director de Diseño de Volkswagen.
Un prototipo para una familia
Pese a su planteamiento experimental, el Mission Efficiency no es un simple ejercicio de diseño. El coupé mide 4,775 metros de longitud, tiene una altura de 1,392 metros y ofrece una configuración de cuatro plazas en disposición 2+2, además de un maletero de 481 litros. Los dos asientos traseros están pensados para pasajeros de hasta aproximadamente 1,60 metros, mientras que bajo ellos y en los laterales se han habilitado espacios adicionales para objetos cotidianos y el cable de recarga.
La carrocería combina elementos procedentes del ID. Polo con una estructura autoportante de aluminio y componentes de polímero reforzado con fibra de carbono y aramida. El interior también ha sido sometido a una dieta de adelgazamiento: paneles ligeros, un altavoz Bluetooth portátil en lugar de un equipo de sonido convencional y el concepto “Bring your own device”, mediante el cual el teléfono móvil o la tableta del usuario sustituyen a la pantalla del sistema de infoentretenimiento.
El prototipo incorpora incluso un sistema fotovoltaico de 370 W integrado en el techo de cristal y el portón trasero. Volkswagen calcula que, dependiendo de la época del año, la región y las condiciones meteorológicas, los paneles podrían aportar hasta 30 kilómetros adicionales de autonomía diaria.
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