Denuncian a la empresa Basquevolt por “discriminación racista” en el despido de una trabajadora musulmana
El sindicato LAB ha denunciado ante los juzgados a la empresa Basquevolt, ubicada en el parque tecnológico de Miñano, en Álava, por “discriminación laboral racista, machista, morofóbica e islamofóbica”. Se debe al despido de una trabajadora, y la sanción de otra. El sindicato considera que existe un sesgo racista detrás de ello. “Esta empresa ha vulnerado el derecho fundamental a la igualdad de trato y no discriminación en el empleo de dos de sus trabajadoras”, han denunciado.
Los hechos que motivaron en despido, por los que se ha celebrado un juicio en Vitoria este jueves y que ha quedado visto para sentencia, se produjeron en el mes de abril. Hubo una explosión de una celda de uno de los laboratorios de control de calidad, “lugar en el que se encontraban tanto la trabajadora que demandó su despido como su compañera sancionada”. Según el sindicato, días después del incidente “la dirección de Basquevolt activó un procedimiento interno, cargado de sesgos y carente de los requisitos fundamentales de forma, para legitimar una discriminación laboral directa. Imponiendo su poder disciplinario de una forma arbitraria, desproporcionada e injustificada, ha ejercido conductas de vulneración que han causado la indefensión y estigmatización de estas trabajadoras”, señalan desde LAB.
Consideran que la dirección ha tomado unas decisiones “con consecuencias graves”, basándose en una descripción de unos supuestos hechos “que carecen de toda concreción”. En este sentido, señalan que “no figuran fechas de los supuestos hechos ni se aporta justificación objetiva y razonable, suficientemente probada de los mismos”.
LAB considera que se ha tratado de esconder el incidente de la explosión “en el cual las personas reprimidas no tuvieron absolutamente nada que ver, mediante un expediente sancionador que nada tiene que ver con este incidente”. “Incluso se ha llegado al punto en el cual la empresa niega que hubiera alguien en el momento de la explosión, lo cual es falso, puesto que estas dos personas estaban presentes en ese momento”, aseguran. “Basquevolt no sólo ha evadido su responsabilidad frente a la negligencia que supone la grave explosión, sino que, además, la ha utilizado como pantalla para velar su verdadera motivación. Para ello —señala el sindicato que la dirección ha dado por buenas las acusaciones de una persona que se dirigía hacia la empleada despedida con comentarios racistas”.
Y, como ejemplo, destaca comentarios con otras personas refiriéndose a la empleada despedida como “tranquila, no te va a robar. Está de Ramadán”. Por eso, el sindicato tiene claro que “esta penalización no es casualidad”. “Ambas trabajadoras desempeñaban sus funciones en dicho laboratorio y una de ellas fue quien notificó la explosión a la empresa. Tampoco es casualidad que el expediente les señale directamente y únicamente a ellas. Se trata de trabajadoras mujeres, migradas, árabes y musulmanas. Ello tiene un nombre: se llama racismo laboral, en este caso, además, cargado de morofobia y de islamofobia”, alegan.
El sindicato realizó este miércoles una concentración ante los juzgados de Vitoria, donde se ha celebrado el juicio por el despido, en apoyo a la trabajadora, a la que se han sumado otros colectivos y asociaciones antirracistas y de defensa de mujeres musulmanas.
A través de las redes sociales asociaciones como Afrocolectiva y la Asociación Bidaya han denunciado también que el despido se ha producido “sin justificación”, y que ha recibido “acusaciones islamofóbicas”. “Este acoso laboral está invisibilizado”, denuncia. “Ninguna empresa debe acusar impunemente a una trabajadora por su origen o por su religión”, añaden.
El sindicato LAB recuerda que Basquevolt “no es una empresa cualquiera”. “Es una corporación que aspira a convertirse en líder europea, pionera en I+D produce baterías de litio de estado sólido. Un componente clave para el transporte eléctrico, el almacenamiento de energía estacionario y los dispositivos portátiles avanzados”, dicen. Y cuenta con “un importante respaldo de instituciones locales, estatales y europeas, y recibe jugosas subvenciones públicas, esenciales para asegurar su actividad”.
“A pesar de aparentar ser una empresa cosmopolita, pues en sus instalaciones trabajan personas de más de 20 nacionalidades, en un ambiente donde conviven multiplicidad de idiomas, culturas y religiones, Basquevolt no está exenta de racismo, morofobia e Islamofobia”, denuncia LAB. La empresa no ha atendido las llamadas de este periódico para conocer su versón de los hechos.