Las extrañas fiestas de Vitoria de 1976 tras la matanza del 3 de marzo: otro Celedón, las primeras ikurriñas y sin blusas
Si el 3 de marzo de 1976 quedó grabado a fuego en la historia de Vitoria —la Policía Armada disolvió a tiros una asamblea obrera en Zaramaga y mató a cinco trabajadores e hirió a decenas de ellos—, las fiestas de La Blanca de agosto de ese año, del que ahora se cumple medio siglo, fueron también excepcionales por la convulsión social en la que seguía instalada la ciudad. José Luis Isasi, el hombre que encarnaba a Celedón desde su creación en 1957, se negó a hacerlo y fue elegido un sustituto de urgencia, Enrique Orive, que protagonizó un chupinazo con menos afluencia y combinado con protestas y, sobre todo, la que probablemente fuese la primera exhibición pública documentada de la ikurriña, mucho antes del partido entre la Real Sociedad y el Athletic Club que ha pasado a la historia. Las cuadrillas de blusas tampoco hicieron paseíllos ni animaron las calles.
Hace unos meses, el Archivo Histórico Provincial de Álava recuperó una película en color de unos 25 minutos de esos momentos. Se trata de una parte de una colección más amplia del Seminario Etnográfico de Álava, una entidad que se dedicaba a grabar las tradiciones de Vitoria y los pueblos, desde la matanza del cerdo hasta las fiestas populares, según detalla Pepe Sainz, director del Archivo.
La bajada de Celedón fue creada en 1957, en plena dictadura. Empezó primero en la plaza del Ayuntamiento y después, en 1971 y por unas obras circunstanciales, pasó a la Virgen Blanca, de donde nunca se movió y que ahora se sigue llenando cada 4 de agosto a las 18.00 horas. El concepto no ha variado: desciende un muñeco y un blusa encarna después al personaje. Isasi, el blusa que había ido saludando a las autoridades franquistas durante años, se negó a hacerlo en 1976 por lo ocurrido cinco meses atrás, aunque luego retomaría su labor hasta 1979.
Sí, el dictador Francisco Franco había muerto en noviembre de 1975, pero las estructuras de la dictadura no se habían desmontado. Ni las policiales ni tampoco las simbólicas. En 1976, como en los años anteriores, un gran escudo franquista presidía la balconada de San Miguel, donde ondeaba también una gran bandera de España y había otras colocadas en los balcones.
Orive es descrito como novillero o torero, también como asesor de la plaza de toros. En su obituario, en 1998, la Gaceta Municipal explicaba que fue el propio Orive el que se ofreció al Ayuntamiento. “Si no tenéis a nadie para ser Celedón, aquí estoy yo”, manifestó a las autoridades. Nacido en Barakaldo pero vitoriano de residencia, tenía 48 años y quiso hacerlo “por Vitoria y por la Virgen Blanca”. “La candidatura de Orive permaneció en el más hermético de los anonimatos hasta la tarde del chupinazo. Nadie, a excepción de su familia y de algunos miembros del Ayuntamiento, sabía quien representaría al mítico personaje”, se añadía en esa publicación.
La película arranca mostrando el reloj de la iglesia de San Miguel a pocos minutos de las 18.00 horas. Abajo, en la plaza, se aprecian muchos huecos y espacio incluso para caminar, algo inimaginable. Se apuntaba a una asistencia de la mitad de personas de lo normal. Cuando empieza la fiesta después de que el alcalde José Casanova lanzara el cohete anunciador, se aprecia en el vídeo ahora digitalizado a unas pocas personas que saltan y cantan la música interpretada por la banda. Pronto, sin embargo, emerge un grupo ondeando una gran ikurriña y con una pancarta que reclama 'Amnistía' para los presos políticos. Algunos agentes de Policía se despliegan en el centro de la plaza. Son los 'grises', las causantes de la matanza de San Francisco de Asís, pero con uniforme de verano, en camisa de manga corta.
Los manifestantes van subiendo hacia San Miguel. Florecen más ikurriñas y hay aplausos entre los asistentes. Eso ocurre en la parte izquierda de la Virgen Blanca, porque por la parte derecha Orive, escoltado por agentes de gala de la Policía de Vitoria, fumando un puro y saludando, hace su ruta hasta la balconada, donde esperan las autoridades. Al llegar, Celedón se dirige a los presentes justo detrás del telar con el escudo franquista.
La grabación sigue. Unos jóvenes escalan el monumento central —dedicado a la independencia de España tras la batalla napoleónica de Vitoria— y colocan sobre él pancartas e ikurriñas. Con ojos del presente, es algo perfectamente habitual en las fiestas, pero entonces era inimaginable. Puño izquierdo en alto, un numeroso grupo de personas siguen con la protesta en la plaza. La película no tiene sonido, pero las crónicas periodísticas explicaban que eran consignas antifascistas. La prensa controlada hablaba de unas 400 personas, muchos de ellos “forasteros”.
Sainz da un gran valor histórico a esta película, que está rodada en color. Sostiene, además, que es “la primera vez que se exhibe la ikurriña delante de las autoridades”, aunque “haya pasado a la historia el partido de fútbol” de diciembre de ese año con Iribar y Kortabarria. La realidad es que el Baskonia también tuvo guiños con la bandera vasca en el baloncesto antes de esa fecha. De hecho, el “Basconia” de la temporada 1976/1977 jugó de verde, rojo y blanco por iniaciativa de José Luis Sánchez Erauskin, 'Santxon'. Según Rubén Gazapo, las prendas las compró Pepe Laso en Puerto Rico (Estados Unidos) como una réplica de los uniformes de los Milwaukee Bucks, equipo de la NBA, porque en España los fabricantes ponían reparos.
El historiador Antonio Rivera explica que las fiestas desde 1957 a 1975 se percibieron en Vitoria como de “absoluta normalidad” y que, por el contrario, el “impacto” que tuvieron las movilizaciones obreras de 1976 “lo trastocó todo”, lo mismo que sucedió en los funerales o en las movilizaciones posteriores al 3 de marzo, en los que Vitoria se echó a la calle en masa. Recuerda Rivera que esas fiestas fueron un “ir y venir” de manifestaciones. La prensa recoge, por ejemplo, el intento de retirar la bandera española de la sede de la Seguridad Social, en Eduardo Dato. “Nos estábamos inaugurando en el elemento político”, expone.
El 4 de agosto, precisamente, el Boletín Oficial del Estado (BOE) recogió los primeros indultos políticos del recién estrenado presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, que no estaba en el cargo en marzo ya que fue nombrado en julio por el nuevo jefe del Estado, el rey Juan Carlos I. “Al dirigirse España a una plena normalidad democrática, ha llegado el momento de ultimar este proceso con el olvido de cualquier legado discriminatorio del pasado en la plena convivencia fraterna de los españoles. Tal es el objeto de la amnistía de todas las responsabilidades derivadas de acontecimientos de intencionalidad política o de opinión ocurridos hasta el presente, sin otros límites que los impuestos por la protección penal de valores esenciales, como son la vida e integridad de las personas”, exponía la disposición aprobada unos días antes, el 30 de julio.
El 6 de agosto, 'El País' publicaba que, “beneficiados por la reciente amnistía”, fueron excarceladas cuatro personas en Madrid. Eran tres hombres “por los sucesos de VItoria”, Jesús Fernández Naves, Imanol Olaverría, y Juan José Santiesteban, y la joven Nieves Moral, sin relación con la ciudad. Rivera recuerda un recibimiento masivo en la estación de tren en plenas fiestas. Fernández Naves fue uno de los referentes de aquellas luchas obreras.
Por el contrario, las grabaciones muestran unos paseíllos desangelados. Había banda de música y gigantes, cabezudos y Gargantúa jugando con los niños, pero no blusas en los desfiles con dirección a las corridas de toros, que eran entonces el corazón de los festejos. “Había un ambiente enrarecido y no fueron unas fiestas iguales a las de otros años”, explica el blusa, antropólogo y entonces adolescente Jesús Prieto Mendaza.
La asociación Martxoak 3, con motivo del cincuenta aniversario de todos estos hechos, ha creado unos pañuelos negros conmemorativos como los que se portaron en 1976. “Queremos animar a toda la sociedad gasteiztarra a llevarlo durante las fiestas”, manifestó Nerea Martínez, portavoz de la entidad, en la presentación de la iniciativa, a comienzos de julio. También se ha preparado un homenaje el 6 de agosto coincidiendo con la excarcelación de los detenidos y en memoria de los asesinados, Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda.