La portada de mañana
Acceder
El Gobierno negocia ventajas fiscales a Junts para aprobar el decreto de vivienda
Los mensajes entre Plus Ultra y la SEPI: un proceso para el rescate ajeno a 'vía Zapatero'
Opinión - 'La desnutrición moral que el PP aplaude', por Esther Palomera

Este jueves se ha cumplido exactamente un siglo desde que el 24 de septiembre de 1926 el funicular de Larreineta, en el municipio vizcaíno de Trapagaran, cubriera su primer trayecto. Desde entonces, no ha parado de subir y bajar, de bajar y subir, desde la estación inferior de La Escontrilla hasta la superior de Larreineta, cargando personas, mercancía y vehículos. Actor protagonista del desarrollo de una zona con fuertes raíces mineras, contaba con una de las peculiaridades que lo diferenciaba de otros aparatos de la época: disponía de cabinas desmontables, de manera que se podían retirar en poco tiempo para dejar paso a vehículos. Era más eficiente que otros.

Con el funicular de fondo (y con un vehículo de época, aunque ya con la matrícula reemplazada por una histórica), se ha escenificado una recreación de cómo fue aquel primer viaje. Los aldeanos, con cigarro en la boca y boina en la cabeza, y las mujeres vestidas de forma tradicional, con pañuelos cubriéndoles el pelo. “Venga, vamos a subir todos, que esto arranca. Estoy asustadísima”, decía una de las intérpretes. A mitad de recorrido, se le ha rendido homenaje al aparato con el baile de un aurresku. Más tarde, se ha desvelado una placa que conmemora los cien años de historia. En todo momento ha habido explicaciones sobre detalles técnicos e históricos.

El acto ha contado con presencia institucional. La consejera de Movilidad Sostenible, Susana García Chueca, ha señalado que el acto ha servido para “recordar el pasado” de Trapagaran. “Un pasado marcado por la minería y las reivindicaciones de los trabajadores que surgieron de forma pionera aquí en La Arboleda por las duras condiciones de vida y trabajo que tenían que sorportar”, ha dicho, apuntando al funicular como garante de que la zona sigue viva. “La vitalidad de quienes viven aquí y la que aportan quienes visitan esta zona para disfrutar de todos los atractivos que ofrece”, ha añadido.

La construcción del funicular supuso una revolución para la zona minera de La Arboleda. Lo que antes de que entrase en funcionamiento requería hora y media pasó a cubrirse en apenas diez minutos. La estructura metálica se construyó en Suiza. Las cabinas originales, de madera y con tres departamentos que podían dar cabida a seis decenas de personas, funcionaron durante décadas, hasta que en 1985 fueron sustituidas por otras diseñadas por la empresa guipuzcoana Irizar.

Javier Hurtado, consejero de Turismo, Comercio y Consumo, ha hecho incidencia en el “legado” que dejaron las personas que trabajaron las minas, del que el funicular es una parte. “Con su sacrificio contribuyeron al desarrollo e identidad de la Euskadi plural de hoy. A todo ese sacrificio le debemos la memoria y la reivindicación”, ha apuntado.

El alcalde de Trapagaran, Miguel Ángel Gómez, ha centrado sus palabras en las personas que “contribuyeron al desarrollo de la zona” y que han venido usando el funicular durante su siglo de vida. “Espero que este centenario suponga un punto de inflexión y que la apuesta conjunta de las instituciones sirva para poner en valor esta zona. Que las personas que visitan Bizkaia puedan conocer también La Arboleda porque es algo único, que sorprende”, ha animado.