Jasper Johns, el artista que destruyó su pasado por el Pop Art traslada al Guggenheim de Bilbao sus banderas
A finales de 1954, Jasper Johns (Georgia, 1930) tomó la radical decisión de destruir casi toda su obra previa. A sus 24 años, tras dejar el ejército y llegar a Nueva York, entendió que necesitaba “dejar de convertirse y ser artista”. Este borrón y cuenta nueva encendió la chispa del Pop Art y lo convirtió en uno de los precursores de este estilo por su temática cotidiana y fácilmente reconocible, ya que, con ese cambio de estilo pintó su primera bandera estadounidense, inaugurando una serie de obras icónicas que presentan imágenes de signos y elementos planos como números, letras, dianas y mapas. Al descontextualizar estos signos masivos y reconocibles, Johns cambió las reglas del juego artístico de su época.
De esta manera, el estadounidense consiguió desmarcarse de la corriente dominante de los años cincuenta, dejando atrás la subjetividad y el individualismo imperantes mediante una aproximación cargada de ironía, contención y distanciamiento retórico. Aunque su obra es profundamente cerebral, hermética y repleta de análisis filosóficos o metalingüísticos, nunca reniega de la carga emocional, de los elementos biográficos ocultos ni del poder plástico de la pintura.
Mundialmente reconocido por su arte, en la memoria colectiva de una generación también queda aquel Jasper Johns amarillo de cuando fue uno de los personajes de la serie Los Simpson. En un capítulo los guionistas de la serie lo caricaturizaron como un artista cleptómano que roba comida y bombillas en su abrigo haciendo una referencia directa a sus propias técnicas como artista, debido a que Johns es famoso por usar objetos cotidianos de la vida real como banderas, dianas, números o bombillas en sus obras. Otra de las razones para dibujarlo de esta manera es que los creadores se burlan del esnobismo del mundo del arte, insinuando que “los grandes artistas roban” libremente.
Y de Los Simpson al Guggenheim de Bilbao. A sus 94 años, el arte de Johns llega a Euskadi a través de una muestra titulada Jasper Johns: Night Driver. La exposición toma el título de un dibujo del artista de 1960, su primera obra basada en un sentimiento personal, según sus propias palabras, y presenta cerca de 140 obras incluyendo pinturas, esculturas, dibujos, grabados, un libro de artista y una escenografía.
“Las banderas de Johns no tienen un significado político, sino un chiste o una provocación frente al estilo imperante en esa época. No son la representación de la nación americana, sino que las escoge por su simpleza, cuando la figuración para los abstractos era una abominación”, reconoce el comisario de la muestra, Enrique Juncosa.
Siempre marcadas por su estilo particular, el artista incorpora a sus obras elementos cotidianos como cubiertos y perchas. También se incluyen en la muestra del museo bilbaíno algunas de sus esculturas creadas con objetos comunes como una linterna, puertas o ventanas. La exposición, que estará disponible hasta el 12 de octubre y cuenta con el patrocinio de BBVA, termina con creaciones de Johns en el siglo XXI, con relieves metálicos en bronce del año 2000, una pequeña escultura de unas tostadas y un cuadro negro muy oscuro que pintó en 2020.