Ruth Asawa, la artista recluida en la II Guerra Mundial en EEUU por su origen japonés, llega al Guggenheim de Bilbao
“No guardo rencor por lo que pasó; no culpo a nadie. A veces, de la adversidad surge algo bueno. No sería quien soy hoy si no hubiera sido por el internamiento, y me gusta quien soy”, explicó una vez la artista Ruth Asawa (California, 1926 - San Francisco, 2013) cuando le preguntaron por su reclusión junto a su familia en campos de internamiento por el Gobierno estadounidense, durante la Segunda Guerra Mundial, debido a su ascendencia japonesa. Aquello no frenó sus sueños de dedicarse al arte y tras graduarse en el instituto del centro de internamiento, Asawa asistió al Milwaukee State Teachers College con la intención de convertirse en profesora de arte. Sin embargo, le fue negado por prejuicios antijaponeses un título universitario que la acreditaba para enseñar arte, por lo que se matriculó en el Black Mountain College, institución educativa progresista ubicada en Carolina del Norte. Así, logró formarse y convertirse en una de las artistas más prolífica y con más talento de entre las que surgieron en EEUU en la posguerra. Y, desde este miércoles, sus obras estarán disponibles en el Museo Guggenheim de Bilbao.
Las obras de la artista, hija de japoneses emigrados a EEUU, forman la muestra 'Ruth Asawa: Retrospectiva', una exposición organizada por el San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA) y el Museum of Modern Art, Nueva York (MoMA). Se trata de una ambiciosa exposición dedicada a la icónica artista Ruth Aiko Asawa. Si bien el reconocimiento de su obra ha crecido exponencialmente en la última década, esta retrospectiva internacional es “la primera gran exposición museística que examina en profundidad todos los aspectos de su exquisita, variada e innovadora práctica”, según explican desde la pinacoteca bilbaína.
A lo largo de diez secciones que abordan una trayectoria de seis décadas, esta exposición recorre en su amplitud y profundidad la innovadora práctica de una figura emblemática. Ruth Aiko Asawa integró su trabajo creativo en todos los aspectos de su vida como artista, educadora y defensora de las artes. Para ilustrar esta interrelación, se han seleccionado fotografías y documentos en correspondencia con las obras exhibidas, que abarcan desde sus más conocidas esculturas colgantes de alambre en bucle hasta piezas de alambre atado inspiradas en la naturaleza, pasando por moldes de arcilla y bronce, piezas de papiroflexia, pinturas, dibujos, cuadernos de bocetos y grabados. Trascendiendo las distinciones entre abstracción y representación, figura y fondo, y espacio positivo y negativo, la obra de Asawa invita a contemplar cómo elementos muy heterogéneos se relacionan entre sí en composiciones que a su vez interactúan con su entorno.
“En esta exposición vamos a ver en conjunto series icónicas de la artista de la década de 1950 como sus series colgantes de alambres en bucle y también de los años 1960 como sus series de alambres atados en relación con sus obras que ella ha creado en otros medios como la litografía o como sus dibujos en tinta”, ha detallado Geaninne Gutiérrez-Guimarães, curadora del Museo Guggenheim Bilbao con base en el Museo Solomon R Guggenheim de Nueva York desde 2015.
A lo que Gutiérrez-Guimarães se refiere con las series de alambre, es a las formas escultóricas que Asawa inventó a lo largo de la década de 1950 con alambre industrial que trabajaba a mano haciendo bucles. En 1955, la artista se refirió a ellas como “el vocabulario de mi escultura”. Estas formas se superponen, anidan unas dentro de otras, se entrelazan, forman ondulaciones y se despliegan en cascada, dando lugar a superficies continuas que delimitan el volumen sin dejar de ser permeables al espacio circundante. Aunque sus estructuras compuestas son simétricas y equilibradas, lo que experimentamos ante estas configuraciones puede variar dependiendo del punto de observación y de la proximidad de otras obras. Asawa utilizó su técnica de alambre en bucle para crear “una escultura que tuviera forma y volumen en sí misma, cuya silueta también tuviera volumen; y esculturas cuya sombra poseyera igualmente volumen”.
La mayoría de las obras de esta sección fueron seleccionadas por la propia artista para una serie de exposiciones individuales celebradas en la Peridot Gallery de Nueva York en la década de 1950, que dieron a conocer su trabajo entre un público más amplio. Consideradas en conjunto, estas esculturas arrojan luz sobre la importancia de la reiteración en su práctica artística. Entre las obras que se presentan aquí se encuentra 'Sin título' (S.270, Forma continua colgante de seis lóbulos entrelazada dentro de otra forma, con esferas en los lóbulos primero y segundo ['Untitled' (S.270, Hanging Six -Lobed, Interlocking Continuous Form within a Form with Spheres in the First and Second Lobes)], 1955, refabricada en 1957 –58, que contiene múltiples lóbulos conectados que forman largas siluetas escultóricas mientras los elementos interiores, como conos y esferas, crean capas que se solapan entre sí.
“Es una muestra que a través de seis décadas de trayectoria nos hace descubrir un legado exquisito que ha estado siempre enmarcado por la innovación y por la experimentación. Esta exposición cuenta con 250 obras que han sido fundamentales en la creación de Asawa. Así, la artista tuvo como inspiración la naturaleza de una forma muy especial y realizó una profunda investigación sobre los materiales y las técnicas, generando así un lenguaje muy especial basándose en una experimentación continua. Su creación nos invita a un diálogo incesante en el que pone en diálogo lo interior y lo exterior, la luz y la oscuridad, el movimiento y la quietud y, por supuesto, la abstracción y la figuración”, ha detallado la directora del Museo Guggenheim de Bilbao, Miren Arzalluz durante la presentación de la exposición, en la que también han participado Janet Bishop y Cara Manes, curadoras del MoMa de San Francisco y del de Nueva York, respectivamente.
La incesante búsqueda de nuevas posibilidades dentro de los procesos que Asawa había elegido dio lugar a su motivo escultórico más característico: la “forma continua dentro de otra forma”, que la artista describía como “una forma que está dentro y fuera al mismo tiempo”. Asawa siguió desarrollando este tema en las décadas siguientes, situando la continuidad como un eje vertebrador de su trabajo. “Se puede mostrar el interior y el exterior, y el interior y el exterior están conectados — afirmaba — . Todo está conectado, es continuo”.
La célebre afirmación de Ruth Asawa “Mi casa era y sigue siendo mi estudio” condensa su filosofía de integrar de manera orgánica el día a día familiar y la creación artística. En este sentido, su hogar de San Francisco se convirtió en un espacio vivo donde se respiraba arte, siempre habitado por su familia, sus proyectos y sus icónicas esculturas colgantes de alambre. Inspirándose en este principio, el Guggenheim reúne obras de distintos medios y momentos de la trayectoria de Asawa, junto con piezas realizadas por sus amigos de toda la vida, y da testimonio de su ilimitada práctica artística. El corazón de la casa Asawa -Lanier en Noe Valley lo constituía su gran sala de estar, con ventanas orientadas al sur y un techo de doble altura de cinco metros y medio que la daba un aire de catedral. El espacio estaba ocupado por infinidad de objetos, reflejando la constante actividad creativa que la artista fomentaba entre sus hijos y quienes les visitaban.
En las paredes convivían obras propias con trabajos de amigos como Josef Albers, entre otros, mientras que las estanterías albergaban cerámicas de Marguerite Wildenhain y libros de arte. El rasgo más distintivo de la sala era el espectacular conjunto de esculturas de alambre de Asawa, suspendidas de las vigas vistas del techo. Ya fuera en el interior o en el exterior de su hogar y estudio, Asawa nunca dejaba de trabajar: esbozaba y dibujaba su entorno, enrollaba o ataba alambre como preparación para futuras esculturas, plegaba papel para hacer piezas de origami y recibía a otros artistas, educadores y defensores del arte para seguir colaborando en nuevos proyectos.
Las obras de la exposición, disponibles hasta el 13 de septiembre, incluyen las conocidas esculturas de alambre en bucle de Ruth Asawa, así como sus obras realizadas con alambre atado e inspiradas en la naturaleza, además de fundidos de arcilla y de bronce, papiroflexias, pinturas, dibujos, cuadernos de bocetos y grabados realizados entre 1947 y 2006. La obra de Asawa trasciende las distinciones entre abstracción y representación, figura y fondo, y espacio positivo y negativo, y nos invita a contemplar cómo elementos muy heterogéneos se relacionan entre sí en composiciones que a su vez interactúan con su entorno.
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