El premio a la mejor deportista de Cáceres queda desierto y deja dudas sobre las bases de los galardones deportivos

Pasaron los aplausos, se entregaron los trofeos y la ciudad celebró sin estridencias la primera edición de los Premios Cacereños del Deporte. Pero el hueco que dejó la categoría de Mejor Deportista Absoluta Femenina no se cerró con la gala. Con los días, ese vacío ha empezado a incomodar cada vez más. Y no solo a quienes lo vieron desde fuera. Varios clubes deportivos de Cáceres —algunos con una trayectoria larga en deporte femenino— han contactado con elDiario.es para expresar su rechazo y su enfado. Hablan de sorpresa, de desánimo y, sobre todo, de miedo a que vuelva a ocurrir. “Si esto pasa en la primera edición, ¿qué nos garantiza que no vuelva a pasar?”, se preguntan.

Ese malestar no quieren que se convierta en silencio, el mismo silencio que mantiene el Ayuntamiento desde que este periódico le trasladó preguntas para poder explicar lo sucedido. Las entidades deportivas se hacen esas mismas preguntas: cuántas candidaturas hubo realmente, quién presentó la propuesta descartada, qué requisito concreto no cumplía y si la deportista tuvo la oportunidad de subsanarlo. También quieren saber por qué, una vez descartada la única candidatura, no se activó ninguna alternativa. Y si el Gobierno local piensa revisar las bases para evitar que una categoría absoluta femenina pueda quedarse sin representación en futuras ediciones.

La preocupación no es nueva. La ausencia de una ganadora en la categoría femenina llegó incluso al Pleno municipal. Fue la concejala de Podemos, Consuelo López, quien pidió explicaciones al Gobierno local. La respuesta fue mínima: sí hubo una candidata, pero no cumplía los requisitos de las bases. Nada más. Ni qué requisito era, ni si se le ofreció subsanar, ni por qué no se buscó una alternativa. Esa falta de detalle es, precisamente, lo que ahora alimenta el malestar entre los clubes.

En la práctica, la primera edición dejó a las mujeres sin el principal reconocimiento individual. La única deportista premiada fue la luchadora Sonia Rubio Herguijuela, distinguida como Promesa Femenina. El resto de galardones individuales recayeron en hombres: Guillermo Gracia Núñez como Mejor Deportista Absoluto Masculino; Álvaro Pozo Marroyo como promesa masculina; Carlos Corcho Portillo como entrenador; Sergio Salomé Vizuete como juez, árbitro u oficial; además de la Gimnastrada y el Club Polideportivo Licenciados Reunidos. El Premio Cacereño del Deporte fue para Jesús Luis Blanco Morales.

Las bases exigían estar empadronado en Cáceres desde hacía al menos un año, contar con licencia deportiva en vigor, haber obtenido resultados en competiciones oficiales durante 2025 y no estar cumpliendo sanción deportiva. Para la categoría femenina absoluta se añadía haber competido en categoría absoluta. Las candidaturas podían presentarlas federaciones extremeñas, la Universidad de Extremadura, entidades deportivas de Cáceres y centros escolares. Y, como salvaguarda, la Concejalía de Deportes podía presentar una propuesta cuando ninguna entidad lo hiciera, pero no salvó nada.

Quejas

Desde los clubes cacereños se lamentan de que las bases no dicen qué hacer cuando sí se presenta una candidatura y esta resulta no válida. Existe la posibilidad de subsanar documentación, pero no se prevé un mecanismo para activar una nueva búsqueda de candidatas si, tras la revisión, no queda ninguna propuesta admitida. Ese vacío procedimental quedó expuesto de forma evidente en esta primera edición.

Los clubes que han contactado con este periódico temen que, si nada cambia, la categoría femenina absoluta pueda volver a quedar desierta. Se preguntan si el Ayuntamiento considera que las bases funcionaron como estaban diseñadas o si, a la vista de lo ocurrido, deberían modificarse. Algunas entidades plantean incluso posibles soluciones: abrir un nuevo plazo cuando una candidatura sea descartada, habilitar a la concejalía para presentar una propuesta en ese momento o reforzar la difusión de la convocatoria entre clubes y federaciones para evitar que el jurado reciba tan pocas opciones.

Todas esas propuestas chocan con un obstáculo: la falta de respuesta institucional. No hay respuestas para los grupos municipales, ni para los clubes ni para la prensa.

Mientras ese silencio se mantiene, el malestar crece. Porque lo que ocurrió en la primera edición no es solo un hecho puntual, es una señal de alarma que muchos clubes y deportistas temen que pueda repetirse si nadie se toma la molestia de corregirlo.

La situación ha abierto un debate que ya no se limita a una edición fallida, sino a la necesidad de garantizar que el reconocimiento deportivo municipal cumpla estándares mínimos de igualdad, transparencia y seguridad jurídica. Varios clubes recuerdan que la propia normativa estatal en materia de igualdad —como la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres— obliga a las administraciones públicas a promover la participación equilibrada y a evitar prácticas que puedan generar discriminación indirecta. Reclaman que el Ayuntamiento revise las bases, incorpore mecanismos de subsanación y alternativas claras y asegure que ninguna categoría femenina pueda volver a quedar desierta por un vacío administrativo que, a día de hoy, nadie ha explicado.

Pero hay más

Más allá del vacío en la categoría femenina absoluta, varios clubes sostienen que las bases, tal y como están diseñadas, no reflejan la realidad del deporte cacereño. Están pensadas para categorías absolutas de competición y, a tenor de los premiados, se ajustan a perfiles de élite que poco tienen que ver con el día a día de las escuelas y entidades locales. Lo dicen desde su propia experiencia: aunque algunas escuelas participaron en dos de las categorías, sabían de antemano que estaban lejos de poder optar a esos galardones porque para llegar a la élite —como quienes han sido reconocidos este año— hay que partir del deporte base, ese que sostienen familias y clubes sin apenas recursos, sin ayudas públicas y con el apoyo limitado de patrocinadores. Comparado con la infraestructura que respalda a los premiados, la distancia es enorme. Y si ese es el espejo que se ofrece ahora, se preguntan qué queda para los deportistas que hoy entrenan con ilusión en Cáceres si ni siquiera encuentran un reconocimiento que se ajuste a su realidad.

A esa sensación de desajuste entre las bases y la realidad del deporte cacereño se suma otra comparación que varios clubes ponen sobre la mesa: otros ayuntamientos de la región —como el Casar de Cáceres, Quintana de la Serena o Jerez de los Caballeros— llevan años reconociendo a sus deportistas con criterios más amplios, donde incluso la participación en categorías autonómicas tiene cabida y donde las escuelas y clubes de base encuentran un espacio de representación. Dicen que allí los premios funcionan como un espejo real de su tejido deportivo, no como un trámite. Por eso, algunos interpretan que la convocatoria cacereña ha estado más vinculada al objetivo de exhibir el sello de 'Ciudad Europea del Deporte' que a construir un sistema de reconocimientos capaz de abarcar todas las trayectorias, desde la élite hasta quienes sostienen el deporte día a día en pistas municipales, pabellones y escuelas sin apenas recursos.