La asociación que defiende la Cruz de los Caídos convoca un rezo en Cáceres para frenar su retirada
La asociación ultra Salvemos la Cruz de los Caídos ha convocado un rezo colectivo este viernes en la plaza de América de Cáceres para mostrar su rechazo a la orden del Gobierno central que obliga a retirar el monumento en un plazo de tres meses, en aplicación de la Ley de Memoria Democrática.
El acto, promovido por el grupo Rezamos en la Cruz, se celebrará a las 20.30 horas junto a la parada de taxis del monumento. Los organizadores piden a los asistentes que acudan con rosarios para rezar por la conservación de la cruz, por sus intenciones personales y «por España».
La convocatoria llega en plena polémica tras la decisión del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática de incluir la cruz en el Catálogo de Símbolos y Elementos Contrarios a la Memoria Democrática. El ministerio sostiene que el monumento mantiene su significado original como homenaje a los caídos del bando sublevado y que durante décadas fue escenario de actos de exaltación franquista.
Una de las organizadoras es María Isabel González, presidenta de la asociación, quien ha señalado: «Le pedimos a Dios que se mantenga la Cruz, que evite que se retire por el bien de los cacereños». En este rezo colectivo también se pedirá por las necesidades individuales de cada asistente «y también por el bien de España en general».
La asociación, explica González, se concibe “como una obra de Dios”, un concepto que —según detalla— alude a que “es Él quien lo quiere y quien lo hace”. Defiende que la Cruz representa el instrumento en el que murió Jesucristo y que, por ello, constituye “un símbolo de redención para el ser humano”. Añade que, según la doctrina cristiana, Dios se dejó crucificar para permitir el perdón de los pecados y abrir la posibilidad de entrar en el cielo, algo que —sostiene— no sería posible sin ese sacrificio.
González afirma que cualquier cruz, independientemente de su ubicación o de quién la porte, posee “una profunda carga espiritual”. Tanto es así que recuerda que los exorcistas la utilizan en sus rituales, y la considera “una forma de protección para la ciudad”.
El colectivo, surgido tras el anuncio de retirada, agrupa a vecinos y activistas vinculados a la defensa del patrimonio religioso. Desde su creación ha impulsado recogidas de firmas y concentraciones para evitar la retirada, argumentando que el monumento es un símbolo exclusivamente religioso y patrimonial, una interpretación que contradicen los informes de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.
La tensión ha aumentado después de que el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, anunciara un recurso contra la resolución estatal y solicitara su suspensión cautelar. La Junta de Extremadura también respalda la permanencia del monumento y estudia su posible declaración como Bien de Interés Cultural, en el marco del acuerdo de gobierno entre PP y Vox.
El Gobierno central mantiene que la Ley de Memoria Democrática obliga a retirar elementos que supongan exaltación de la sublevación militar, la Guerra Civil o la dictadura, y considera que la cruz de la plaza de América encaja en esa definición pese a las modificaciones realizadas en democracia.