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PP y Vox pactan un Gobierno en Extremadura tras cuatro meses de parálisis

El acuerdo de gobierno entre PP y Vox en Extremadura pone fin a cuatro meses de bloqueo y parálisis, y a uno de los capítulos políticos más convulsos en la historia parlamentaria de Extremadura. Vox asumirá una vicepresidencia con competencias en servicios sociales, familia y desregulación (una nueva cartera que anuncia una de las líneas maestras del pacto). Además recibirá la Consejería de Agricultura y Ganadería. Pasadas las 20:15 de este jueves, la propia María Guardiola, presidenta en funciones, y el líder regional de Vox, Óscar Fernández, han anunciado el pacto.

Vox también le saca al PP el senador por designación autonómica, que será Ángel Pelayo Gordillo. “El acuerdo va a ser bueno para Extremadura”, ha dicho Guardiola; mientras que Fernández ha expresado su voluntad de que el pacto dure los cuatro años de la legislatura. En las próximas horas está previsto que ambas formaciones difundan un documento con las medidas acordadas.

Fuentes del PP han asegurado que Guardiola ha contado “con total autonomía”para negociar la configuración de su Ejecutivo. “El número de cargos y el nombre de las personas que habrán de ocuparlos nunca fue motivo de negociación por parte de los negociadores de la Dirección nacional del Partido Popular”, aseguran . “Estamos muy satisfechos de haber ayudado a desbloquear una situación que hace dos meses apuntaba hacia unas nuevas elecciones y que ahora ha cristalizado en un acuerdo de Gobierno para cuatro años”, añaden las fuentes de Génova.

También aseguran que “en los ultimos días” se ha avanzado “de manera significativa” en las negociaciones en Aragón: “Somos optimistas y donde esperamos alcanzar un acuerdo igual de satisfactorio en los próximos días. Tras ganar las elecciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León, el Partido Popular no sólo tiene ya las Presidencias de las tres Cámaras legislativas, sino que consigue un acuerdo para la primera de las investiduras. Cerrado el capítulo de Extremadura, vamos a por la siguiente”.

Investidura el 21 y 22 de abril, toma de posesión, el 24

Lo que comenzó el 21 de diciembre pasado, con una victoria insuficiente de la derecha, termina con un Ejecutivo de coalición forzado por el calendario, para evitar una repetición electoral, y por las directrices nacionales de ambos partidos. La investidura queda fijada para el martes 21 y el miércoles 22 de abril. La toma de posesión sería el viernes 24.

La falta de entendimiento, los reproches y los enfrentamientos han sido la tónica general entre PP y Vox en Extremadura, que, sin embargo, estaban condenados a entenderse para evitar que los extremeños volvieran a las urnas en junio. Hoy la sensación era de euforia. “Extremadura necesita estabilidad y crecimiento”, ha dicho Guardiola, y ha admitido “la parálisis” en la que ha vivido la región.

El acuerdo era necesario antes del 4 de mayo, pero en su contra jugaban las exigencias de la extrema derecha para hacer valer sus buenos resultados electorales, al pasar de cinco a 11 diputados; las presiones del PP para obligar a Vox a sentarse a negociar, acusándolos de cálculo electoral por estar pendientes de los comicios en Aragón y Castilla y León y no atreverse a sentarse en un Gobierno; y la constante supervisión nacional de la negociación extremeña, por ser la primera en la que se medía la temperatura de la relación entre la derecha y la extrema derecha tras la ruptura de todos los gobiernos autonómicos de coalición en 2024.

Abascal y Feijóo, para destensar la relación

Las conversaciones entre PP y Vox se rompieron en Extremadura al poco de empezar y no se retomaron hasta que celebraron las elecciones en Aragón y Castilla y León, cuando hablaron Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal para destensar la relación en los territorios. Desde entonces, el clima de entendimiento cambió en Extremadura y, aunque los avances para sellar el pacto se han sucedido a cuentagotas, ambas formaciones hicieron gala desde entonces de su voluntad negociadora y del “clima de colaboración”.

La lentitud para el acuerdo, a pesar de que las elecciones se celebraron en diciembre –y de que hubo por medio una investidura fallida de María Guardiola en la primera semana de marzo– ha estado motivada por el interés del PP de cerrar un pacto que garantizara de alguna manera cuatro años de legislatura completos y por las exigencias de Vox, tanto programáticas como de presupuesto y de poder en el organigrama de la Junta de Extremadura.