Ni inteligencia artificial ni ficción: la fotografía de Messi bañando a Lamine Yamal es real y esta es su historia
A finales de 2007, el vestuario visitante del Camp Nou acogió una sesión de fotos para el calendario solidario que el diario Sport quiso hacer junto a UNICEF, tal y como explica Joan Vehils, director del diario. Cada mes, un futbolista del Barcelona posaba con un niño proporcionado por la ONG. Aquella tarde, un Messi de 20 años, que todavía llevaba su característica melena juvenil, sostuvo con cierta timidez a un bebé de seis meses que chapoteaba en una pequeña bañera de plástico: nada más y nada menos que Lamine Yamal. Puede parecer inteligencia artificial o ciencia ficcional, pero no lo es. Esa escena fue idea del fotógrafo Joan Monfort, que la noche anterior había visualizado la escena mientras bañaba a su propia hija. Una bañera, un patito de goma, un champú, y Messi sonriendo, y Monfort solo tenía ya que disparar.
Nadie le dió demasiada bola a aquella imagen durante más de quince años. La fotografía quedó archivada, ajena a todo lo que vendría después. Hasta que hace dos veranos, en plena Eurocopa, el padre de Lamine Yamal la rescató al publicarla en Instagram. Entonces, el bebé de la bañera y el hombre que lo sostenía eran ya las dos grandes estrellas de sus respectivas selecciones, y este domingo se enfrentan en la final del Mundial 2026 entre Argentina y España.
Una foto que nació de un sorteo
Los padres de Lamine, Mounir Nasraoui y Sheila Ebana, inscribieron a su hijo en el sorteo que UNICEF organizaba para seleccionar a los niños participantes. Fue uno de los elegidos. También lo fue el jugador que compartió sesión con él: Messi, que por entonces era un joven reservado al que, según Monfort “le impresionaba más el bebé que la cámara”. Oriol Canals, responsable de marketing de Sport en aquella época y organizador del proyecto, lo describió como “prudente” sujetando al niño. “Fue una foto complicada. Messi antes era aún más tímido que ahora. Pero es muy profesional y lo puso fácil. Estaba tranquilo, paciente, alegre. Coger el niño no era su especialidad, pero lo hizo muy bien”, explicó Monfort.
Cuando la imagen se convirtió en fenómeno viral por primera vez, Canals alucinó. Han pasado quince años desde que dejó el periódico, pero admite que sigue sintiéndola “un poco mía”. Para explicar la magnitud de lo que representa ahora que España y Argentina se citan por el título mundial, Canals recurre a una comparación que le han comentado más de una vez: “Es como si Michael Jordan estuviera bañando a LeBron James. Es una burrada.”
El relevo generacional en una foto
Las comparaciones entre Messi y Lamine no han parado desde que el joven español ha llegado a la élite. Ambos irrumpieron desde la banda derecha, zurdos, con el mismo dorsal, el 19, en sus primeros pasos con el Barça y la selección. Lamine heredó también el 10 azulgrana, el número que durante años fue sinónimo de Messi en el Camp Nou. “Creo que a Leo también le defendían tres. Y en el único sitio donde no te pueden defender tres es en el medio. Con el paso del tiempo acabaré ahí”, aseguró Lamine en una entrevista a El País al inicio de este Mundial. El propio Messi señaló a su heredero hace unos meses en un acto de Adidas: “Hay una nueva generación de futbolistas muy buena, pero si me tengo que quedar con uno por la edad, por lo que ha hecho y por el futuro que puede llegar a tener, es Lamine. No hay duda, para mí es el mejor.”
Lamine, preguntado sobre la fotografía antes de las semifinales y en vistas de una hipotética final, respondió con la naturalidad de quien lleva toda la vida conviviendo con ella: “He crecido un poquito, y Leo también. Ojalá sí que pueda enfrentarme a él en una final, ya que no se pudo en la Finalissima”, bromeó a DAZN. “Lamine era muy simpático.
Durante años fue únicamente una simple fotografía de un calendario solidario. Hoy es la prueba de que el fútbol, a veces, tiene la capacidad de escribir su propio destino con décadas de antelación.
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